Carta · tomo VII

A SANTIAGO PESNELLE

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VII
Extensión
634 palabras
Página inicial
565
Ver tomo

2948 [2849,VII,565-566] A SANTIAGO PESNELLE París, 23 mayo 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Veo por su carta del día 6 que le están metiendo prisa con la propuesta de Córcega; pero, si todavía no está la cosa decidida y puede retrasarse, le ruego que dé largas al asunto por dos razones.

La primera es que no tiene usted las personas que se necesitan para esa fundación.

Dudo de que la casa de Roma pueda proporcionarle alguna y habría que ver si es indicado para ello el Padre Lejuge, por mucho interés que tenga en ir.

Ya sabe usted la gran bendición que dio Nuestro Señor a la misión que se tuvo en aquella isla ________ 2.

A continuación, el secretario escribió al principio: «Y además, ¿se ha visto alguna vez a un polaco venir expresamente a Francia para curar una llaga?

Esto parece una tentación».

Luego borró estas palabras y añadió: «No obstante, si estuviéramos seguros de que un viaje tan largo no perjudicaría a ese buen misionero y de que aquí podría curarse por completo nos gustaría mucho verle de nuevo y darle esta satisfacción.

Todo sería para bien de la compañía y para gloria de Dios.

Tomo VII · p. 565

Pero ante la duda y el temor de que suceda lo contrario, creo que tiene que encomendarse a la santa voluntad de Dios y quedarse en paz.

Le abrazo con todo el afecto de mi corazón, lo mismo que a usted, Padre, de quien soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor».

Este final no le gustó a san Vicente, que hizo empezar la carta de nuevo y le dio otra conclusión.

Carta 2948 (CF).

— Archivo de Turín, original. 479

Tomo VII · p. 565

hace algunos años.

A mí me pareció de las más manifiestas y abundantes que nunca he visto; pero haga el favor de recordar la calidad que tenían aquellos obreros, que eran de los mejores, a saber, los padres Blatiron y Martin y algunos más.

Haga el favor de fijarse en la diferencia que hay entre las personas que usted se propone enviar y aquellos hombres y piense si cabe esperar el mismo éxito; pero sería de desear que las cosas fueran bien desde el principio, o al menos que hubiera uno o dos hombres un poco fuertes, que ni usted tiene ni nosotros podemos enviarle.

La segunda razón es la máxima que seguimos (y que quizás usted ignore) de no solicitar ni buscar nunca ninguna nueva fundación.

Esperamos a que nos llamen o a que nos envíen, y dejamos hacer a otras personas que se interesan por la fundación, y hasta que las cosas no van adelantadas y nos piden su ejecución, no nos ponemos a examinar si está en nuestro poder hacerla y si son razonables las condiciones, y entonces empezamos a ayudar en esos proyectos una vez hemos visto que Dios los quiere; pero nunca nos adelantamos a esas propuestas ni las fomentamos, gracias a Dios.

Tomo VII · página PDF 480

Ese arbitraje que tiene que ejercer es lo suficientemente importante para que interrumpa las misiones y pueda volver a informar debidamente a los jueces; creo que al señor cardenal 1 le parecerá bien que se haya quedado usted en Génova para asesorarles hasta que se tenga el juicio.

Me alegra mucho esa devoción que le tiene a san José para alcanzar de Dios buenos misioneros.

Si ese sacerdote de Chiavari no está dispuesto a acomodarse a los actos del seminario, después de algún tiempo de paciencia y de buenos consejos, puede usted decirle que le deje a otro el sitio.

Pido a Nuestro Señor que sea él su fuerza y su espíritu para hacer y para sufrir todo lo que desee su divina voluntad.

Soy en su amor, su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Pesnelle, superior de los sacerdotes de la Misión de Génova. ________ 1.

El cardenal Durazzo. 480

Tomo VII · página PDF 480

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