Carta · tomo VII
A PEDRO CABEL
2966 [2866,VII,590-591] A PEDRO CABEL París, 11 junio 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido dos cartas suyas junto con las del señor mariscal 1, a quien me tomé el honor de escribirle que !ha vuelto el Padre Coglée y que lo hemos recibido con gran alegría.
Guárdese de decirle al personaje del que me habla 2 que procure ser más asiduo a los actos de la parroquia; es mucho más prudente que nosotros.
¡Bendito sea Dios por esa ayuda que el señor mariscal les presta a los venecianos 3 y por los servicios que hace a la iglesia de tantas maneras!
¡Quiera su divina bondad conservarlo y bendecir cada vez más sus intenciones y sus obras!
Las murmuraciones de los particulares no tiene que impedirle tratar cordialmente con ellos, y mucho menos mostrarse firme en hacer que se observe el orden y en apartarles de las visitas inútiles.
La finalidad de esa familia es glorificar a Dios, buscar la perfección de cada uno y edificar al prójimo.
A eso es a lo que debe ________ Carta 2966 (CF).
— Archivo de la Misión, original. 1.
El mariscal de Fabert. 2.
El mariscal de Fabert. 3.
Parece ser que san Vicente creía en la realización de lo que por entonces era solamente un proyecto.
El marqués de Fabert se había ofrecido a Mazarino para ir personalmente en ayuda de los venecianos, que estaban entonces en guerra con los turcos, al frente de los soldados y oficiales que la pacificación general dejaba disponibles.
El 11 de mayo escribía a su amigo, el señor d'Andilly: «Antes de morir, se me ha metido muy dentro en la cabeza la idea de hacer una expedición contra el turco.
La paz que se ha concertado ya entre Francia y España me convence de que los de mi oficio son actualmente inútiles para el rey.
Estoy totalmente resuelto, si Su Majestad desea enviar un ejército a Venecia, a pedirle que me mande».
Mazarino se contentó con la buena voluntad del gobernador de Sedán.
La expedición tuvo lugar en junio de 1660 con escasos contingentes y sin el marqués de Fabert (J.
Bourelly, o.c., t.
II, 226-233). 501
usted tender continuamente, pero por medios suaves.
A los que gobiernan les corresponde calmar el mal humor de sus dirigidos y ponerles en el buen camino cuando se desmandan, sin cansarse de amonestarles a su debido tiempo y lugar, con respeto y amabilidad, siempre que la cosa lo merezca.
Pronto irá a visitarles el Padre Berthe, que intentará arreglarlo todo.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Al Padre Cabel, sacerdote de la Misión de Sedán
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