Carta · tomo VII
A PEDRO DAVEROULT, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN LISBOA
2973 [2873,VII,600-603] A PEDRO DAVEROULT, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN LISBOA París, 16 junio 1659 [Padre]: [La gracia] de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Hasta ayer mismo [no recibi]mos su carta del 29 de diciembre [pasado]; con ella hemos tenido una alegría muy grande al ver la buena disposición en que usted se encuentra corporal y espiritualmente.
Doy gracias a Dios especialmente por esos deseos que siente de seguir entregándose a su divina bondad con todo ahínco por la salvación de las pobres almas de los indios, por los que murió Nuestro Señor 1.
Hoy o mañana recibiré el dinero que usted me manda, a saber, cuatro pistolas y treinta y cinco patacones 2 y medio, que entregaré ________ 2.
Al derribar un tilo dos veces secular en Fieulaine, cerca de San Quintín, el 20 de abril de 1659, unos obreros descubrieron una pequeña imagen de la santísima Virgen, a la que el rumor público empezó a atribuir milagros.
Ese fue el origen de la peregrinación a Notre-Dame-de-Paix.
Cerca del lugar del descubrimiento se elevó pronto una capilla, adonde acudían los fieles (Histoire de ce qui s'est passé de plus remarquable a l'occasion d'une image de la sainte Vierge dite Notre-Dame-de-Paix, nouvellement trouvée au village de Fieulaine .
Saint-Quentin 1662).
Carta 2973 (CF).
— Archivo de la Misión, original.
La posdata es de mano del santo.
El mal estado del original nos obliga a completar varias frases. 1.
Estas últimas palabras, desde «por la salvación», son de mano del santo. 2.
Moneda española.
El patacón valía tres libras. 509
el primer día que pueda a su buena hermana, junto con la carta que le escribe al señor Cochet.
Ya he dado tres recibos diversos, que no servirán más que de uno solo, al señor Manuel Seissez, intendente de la casa del señor embajador de Portugal en esta corte.
¡Bendito sea Dios de que el señor conde de Obidos le haya recibido en su casa y le trate tan bien!
El mismo me hizo el honor de indicármelo en una carta del mes de abril; me tomo la confianza de agradecérselo muy humildemente en unas letras de respuesta que le pongo.
Le ruego que [le presente el ofrecimiento] de los respetos y servicios [que le debe] nuestra pequeña compañía y [los míos en particular].
No puedo acabar más que como he [comenzado], a saber, dándole gracias a Dios por todos los favores que [le] concede a usted y por esa resolución que le [inspira] de realizar el viaje a Madagascar, si es ésa su voluntad.
Están preparando en Francia un barco para ir allá este mes de septiembre y se espera que los viajes serán desde ahora más frecuentes que antes.
Véngase, pues, Padre; venga a París.
Nos sentiremos muy alegres de volver a verle y abrazarle y entonces veremos si es conveniente que haga usted ese viaje con otros padres de la compañía o si será mejor que sirva a Dios por aquí, pues no faltan sitios en donde podamos darle buena ocupación.
Los padres Le Blanc, Arnoul y de Fontaines volvieron a [Francia].
Se los llevó un [barco de] guerra que se apoderó del barco donde iban [pocos] días después de [haber] dejado Lisboa.
Procure cuid[arse bien] y escríbanos [tan] pronto como pueda, mientras [espera]mos su regreso.
Pido a Nuestro Señor que le conduzca felizmente a su casa de San Lázaro y que le honre en todas partes con sus bendiciones.
Soy en su amor, Padre, su muy humilde y afectuoso servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Me gustaría que regresara usted lo antes que pueda.
Si no tiene usted dinero para hacer el viaje, espero de la incomparable [bondad] 3 del señor Obidos que le prestará todo cuanto necesite: ________ 3.
Palabra olvidada en el original. 510
aquí se lo pagaremos al señor agente de Portugal para que se lo envíe a él.
Si viene por tierra a Bayona, el señor obispo 4 mandará darle lo que necesite, lo mismo que hizo antes con los padres de Fontaines y Arnoul por medio de su vicario general.
Si viene por mar a La Rochelle, hará lo mismo ese señor obispo 5; si a Nantes, lo hará el señor Couplier; y si al Havre de Grâce, lo hará el señor gobernador, enseñando la presente a dichos señores 6.
Así pues, Padre, venga cuanto antes; estaré impaciente hasta que llegue el momento de abrazarle en realidad, lo mismo que hago ahora en espíritu.
Al pie de la primera página: Padre Daveroult.
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