Carta · tomo VIII
AL PADRE HILARION EN ROMA
3079 [2978,VIII,122-123 y 99,XV ,125-126] AL PADRE HILARION EN ROMA 1 París, 12 septiembre 1659 Mi reverendo Padre: Por la mayor parte de las cartas que me escribe el superior de la Misión de Roma 2, puedo ver que todos los días contraemos obligaciones con su reverencia, por las gracias indecibles que nos concede incesantemente y que hace poco la ________ Carta 3079 (CF).
— Original en la Bibl.
Ambrosiana de Milán, Manoscritti, B. 264, fol. 355 recto et verso.
COSTE publicó una minuta del mismo (más larga que el original), conservada en los Archivos de la Misión (o.c., t.
VIII, 122-123).
Los Annales de la C.
M. (1951) 375-376 publicaron el texto de esta carta según la Vita del P .
D.
Ilarione Rancati... scritta dal P .
D.
Angelo Fumagalli, Brescia 1762, 120: este texto a veces se parece a la minuta y otras veces se aparta de ella para conformarse con el original.
Fotografía del mismo en los Archivos de la Casa Madre de los sacerdotes de la Misión, en París.
N. del T .
Reproducimos aquí el texto del tomo XV de las Obras de San Vicente, donde figura con el n. 99.
Cf Mission et Charité 19-20 (1970) 125. 1.
Bartolomé Rancati, nacido en Milán en 1594, entró en la orden del Císter en 1608 adoptando el nombre de Hilarión.
Empleado en diversas funciones en varias congregaciones romanas, tuvo ocasión de hacer varios servicios a muchas comunidades, especialmente a los sacerdotes de la Misión.
Murió en Roma en 1663, siendo abad de Santa Cruz de Jerusalén. 2.
Edmundo Jolly. 109
Santa Sede nos ha otorgado por su medio dos breves 3 importantes, por lo que le doy las gracias a su reverencia con todo el afecto y respeto que me es posible.
Pero como no soy digno de mostrarle un agradecimiento proporcionado a tantos beneficios, le pido a Nuestro Señor que sea él mismo su retribución en el cielo.
Que él conserve a su reverencia largos años en la tierra y que los grandes bienes que en ella hace vayan aumentando cada día para gloria de Dios y edificación de toda la iglesia, según los deseos de su celo incomparable.
Le pediremos también a Dios, reverendo Padre, que nos conceda la gracia de hacerle algún pequeño servicio, especialmente yo, que le renuevo el ofrecimiento de mi obediencia con toda la humildad y la gratitud que puedo en el amor de Nuestro Señor.
Soy su muy humilde y muy obediente servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Reverendo Padre Hilarión.
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