Carta · tomo VIII

A GUILLERMO DESDAMES

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VIII
Extensión
547 palabras
Página inicial
167
Ver tomo

3125 [3021,VIII,167-169] A GUILLERMO DESDAMES París, 14 noviembre 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Todas sus cartas me llenan de alegría, pero su última del día 10 de octubre lo ha hecho de una manera especial por todas esas buenas cosas que me dice y por las que nunca alabaremos suficientemente a Dios.

Me dice en primer lugar que las armas del rey logran nuevos progresos por todas partes.

¿No es esta una noticia de gran consuelo y digna de una eterna gratitud al Dios de los ejércitos, que defiende la causa de la iglesia al bendecir los proyectos del rey y de la reina de Polonia? 2.º Me dice que esta piadosa princesa está decidida a hacer el mayor bien que pueda mientras Dios la conserve en este mundo.

¡Ay, Padre, qué cristiana es esa resolución!

¡Quiera Dios que esa misma decisión arraigue en el corazón de todos ________ 5.

Plácido Luis Duchemin.

No fue nunca al lugar de su Misión cuya administración se le confió en 1675 a Francisco Piquet, que le sucederá más tarde en la sede de Bagdad.

Carta 3125 (CF).

— Archivo de Cracovia, original. 154

Tomo VIII · p. 167

los grandes y que todos los cristianos comprendan bien la obligación que tienen de ir creciendo de virtud en virtud!

Todo se acaba, la muerte se acerca, y solamente quedan las buenas obras. 3.º Me habla usted de un buen sacerdote francés que está en su casa, que ha sido capellán del señor d'Avaugour, que le parece humilde y sólido y que tiene deseos de entrar con nosotros.

¡En buena hora, Padre!

Si nos hace el honor de hablarnos de esos deseos, cuando vuelva acá sentiremos gran alegría.

Finalmente, para colmar la de mi pobre corazón, me asegura usted que el Padre Duperroy está totalmente curado de la llaga que tenía en el pecho.

¡Bendito sea Dios por semejante gracia!

Se lo agradezco con tanto amor y cariño como hace ya mucho tiempo que no le he hecho por ningún otro beneficio.

¡Quiera su divina bondad conservarles, a usted y a él, en perfecta salud y en la unión tan estrecha en que viven, por la virtud del Espíritu Santo!

Tomo VIII · página PDF 155

Cuando le enviemos algún socorro, que será la semana próxima, procuraremos que vaya un sacerdote capaz de dirigir la parroquia y la casa en su ausencia, para darle la posibilidad de tener alguna misión con el Padre Duperroy y empezar algún ejercicio con los señores eclesiásticos; pero de lo de dejar el cargo de superior, no tiene que pensar en ello; sé muy bien que le gustaría verse libre, pero también sé que Dios está contento con su dirección , con tal que le deje gobernar a él, como ya lo hace usted.

Nada nuevo tenemos por aquí.

La compañía va siguiendo su ritmo por todas partes, gracias a Dios que con su providencia adorable ha permitido finalmente que tengamos una casa en Roma.

Pídale que sea para su mejor servicio y encomiéndele todas nuestras necesidades en general y mi alma en particular, como lo hago yo muchas veces con la suya, que me es tan querida, y la del Padre Duperroy a quien abrazo con mucho cariño; soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Dirección: Padre Desdames, superior de los sacerdotes de la Misión en Varsovia. 155

Tomo VIII · página PDF 155

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