Carta · tomo VIII
A PEDRO CABEL, SUPERIOR EN SEDAN
3152 [3047,VIII,196-198] A PEDRO CABEL, SUPERIOR EN SEDAN París, 17 diciembre 1659 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido tres o cuatro cartas suyas y he aceptado la letra de cambio.
He dicho que traten bien a Régnier; pero lo que no puedo hacer es buscarle acomodo, tanto por la calidad ________ Carta 3151 (CF).
— Archivo de la Misión, original.
Carta 3152 (CF).
— Archivo de la Misión. original. 179
de su espíritu, del que no quiero responder, como por no saber a quien dirigirme.
No salgo y resulta difícil cargar con semejantes jóvenes que no saben hacer nada, si no pagan pensión; y tampoco podemos encargarnos de él nosotros, ya que estamos sobrecargados por otras partes.
Libauchamp está en París en el mismo colegio en que estaba; ha hecho aquí su retiro de traje largo 1.
¡Bendito sea Dios por haber preservado al señor mariscal 2 y a toda su familia de la explosión causada por la pólvora!
La protección de Dios es manifiesta sobre esa ilustre casa en este accidente, que no ha tenido las consecuencias que de ordinario suelen tener.
Me parece bien su conducta con el señor de quien me habla; haga saber mi aprobación a los que digan que habría que urgirle al bien.
No es de los que se dejan convencer.
Se guía más por sus propias luces que por las de los demás, aunque haga uso de los buenos consejos que se le dan, cuando son buenos y cuando se le presentan como una mera propuesta.
Siga dándole los suyos de esa manera.
Así es como los ángeles hacen con nosotros: nos inspiran el bien sin urgirnos a que lo hagamos.
Es un pensamiento que he sacado del difunto señor cardenal de Bérulle y la experiencia me ha hecho ver que se adelanta más con los espíritus procediendo de esa manera que apretándoles a que entren en nuestros sentimientos y queriendo imponerse a ellos.
El espíritu maligno es el que usa de esas apreturas ordinariamente y es propio de él inquietar a las almas.
No sé que cosas son los temporales 3 romanos; diga otro nombre, si quiere que se los envíe.
Le doy gracias a Dios por las fuerzas que le da al Padre Florent y por el buen uso que de ellas hace.
¡Quiera su bondad infinita robustecerle cada vez más para su alivio y la edificación de los de dentro y los de fuera!
Tenemos cuatro sacerdotes en La Rochelle a punto de embarcarse para Madagascar en un barco del señor mariscal de La Meilleraye, o sea, los padres Etienne, Feydin, Daveroult y ________ 1.
De sotana. 2.
El mariscal de Fabert. 3.
Temporales, propios del tiempo. 180
de Fontaines, con el hermano Patte, que es un buen cirujano.
Pida por ellos, por favor, y por el buen Padre Perraud, que se acerca a su fin.
El Padre Le Soudier está mejor y el resto de la comunidad bastante bien.
Yo tengo tan mal las piernas que ya no me quieren sostener.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor.
V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Cabel.
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