Carta · tomo VIII
A GABRIEL DELESPINEY, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN MARSELLA
3168 [3062,VIII,217 y 105,XV ,131-133] A GABRIEL DELESPINEY, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN MARSELLA París, 9 enero 1660.
Padre: Le pido a Nuestro Señor que en este nuevo año renueve nuestros corazones en su espíritu y que nos una a él por toda la eternidad.
Antes de contestar a su última carta, voy a hacerle partícipe de mi alegría, ya que no quise darle parte la semana última de mi aflicción, aunque fue muy grande.
Pensaba sin embargo que estaba obligado a encomendarle al Padre Etienne y al hermano Patte como difuntos, pero han resucitado; los hemos tenido por muertos, pero Dios les ha conservado la vida como por milagro.
Salieron de Nantes el ó de diciembre par ir a ________ 2.
Los misioneros dejaron La Rochelle el 18 de enero en la Maréchale, a la que tras cuatro meses de navegación arrojó una tempestad contra las costas del cabo de Buena Esperanza.
Volvieron a Francia en 1661 en un barco holandés.
Carta 3168.
— Copia sacada del «Recueil Nodet», publicada en Annales de la C.
M. (1943-1944) 232-234.
N. del T.: Figura con el n. 105 en el t.
XV del suplemento a la edición de C OSTE.
Mission et Charité 19-20 (1970) 131. 200
La Rochelle por mar; sólo se necesita un día para llegar, pero pasaron más de veinte antes de que tuviésemos noticia alguna cierta sobre ellos.
Tomo VIII · página PDF 201Me escribían desde aquellas ciudades que habían perecido y un joven de París que estaba en la misma barca y que, al verse en brazos de la muerte (esa es la frase que utilizaba), se echó en una barquichuela en la que se salvó felizmente, escribió acá a su madre que después de que el Padre Etienne les dio la absolución general a treinta personas que iban en aquella barca, lo había visto sumergirse en el abismo ante sus propios ojos con toda aquella gente, de forma que no podíamos dudar de la verdad de ese accidente; pero al día siguiente de que nos comunicaran aquella carta tan desconsoladora, recibimos dos de aquel buen padre, que nos ha asegurado lo contrario, diciendo que después de haber pronunciado dicha absolución, Dios les envió un soplo de viento tan favorable que les hizo evitar un banco de arena donde iban a encallar; y que, aunque estuvieron quince días a punto de morir por no tener mástil ni velas, ya que la tempestad había roto las que llevaban, ni siquiera víveres, ya que no habían tomado más que los necesarios para un trayecto de treinta leguas, la bondad de Dios les condujo sin embargo a San Juan de Luz, que es un puerto de Francia en la frontera con España, con buena salud y buen apetito, y finalmente a La Rochelle, donde están a punto de embarcarse para Madagascar con los padres Daveroult, des Fontaines, y Feydin, sacerdotes de la Compañía, que estaban muy desolados creyendo que habían perdido a su superior, estándolo también nosotros con un dolor y una consternación inconcebibles; pero Dios, que da la muerte y la vida, nos ha consolado devolviéndonos a estos dos servidores suyos, que creíamos ahogados.
Tomo VIII · página PDF 201Tomaron el coche en San Juan de Luz para ir a juntarse con sus compañeros.
Le ruego, Padre, que me ayude a agradecer a Nuestro Señor estas gracias y a encomendarle el viaje y la Misión de esos cinco misioneros.
Volviendo a su carta del 30 de diciembre, le agradezco la vigilancia que ha puesto usted al indicarnos los sentimientos de los señores administradores a propósito de la pretensión que tienen contra el Padre Chrétien sobre cierta cantidad del hospital; desearía saber si se hace mención en el libro o en los papeles de dicho hospital o en las cuentas de los recibos de 201
la suma que se pretende exigir: esto es importante para descargo del Padre Chrétien y le ruego que me lo indique.
Le he enviado el nombramiento hecho por el señor duque de Richelieu de dos nuevos administradores; como el señor de Pourrade no le fue presentado a tiempo ni en la forma acostumbrada, por eso no lo he escogido según sus deseos.
Es cierto que puede haber algún inconveniente en que un sacerdote duerma en un hospital y sería de desear que no durmiese, pero es necesario hacerlo a causa del gran número de enfermos que de otro modo podrían morirse de noche sin asistencia.
Le ruego, Padre, que ponga cuidado en esto, aguardando a que disponga de un medio para atender a otro y ese medio espero que lo enviaré muy pronto, con la ayuda de Dios.
Haga saber al señor preboste 1 que en todo cuanto podamos obedecerle lo haremos siempre de todo corazón, pero como tenemos por regla no trabajar en la ciudades episcopales, fuera de nuestras casas, a no ser con los pobres esclavos, no podrá darles conferencia ni exhortaciones a las hijas del Refugio 2; por lo que le pido que se excuse lo más amablemente que sea posible.
Hemos recibido dos escudos para Nicolás Bonner, dos para Pedro le Gros, llamado Lapointe, uno para Reinaldo Lepage y treinta sueldos para Santiago Mauger.
Son en total dieciséis libras con diez sueldos que ruego al Padre Huguier que distribuya y a usted que nos cargue en cuenta.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Acabamos de recibir además veintisiete libras con catorce sueldos para Francisco Dardane, en Saint-Dominique y cinco libras con diez sueldos para Pedro Blondeau, en la Cologne /¿Capitana?/. ________ 1.
Pedro de Bausset. 2.
La historia del Refugio de Marsella ha sido escrita por el abate PAYAND'AUGERY: Le Refuge des Filles repenties; notice historique sur la maison de Marseille depuis le XIV siècle jusqu'a nos jours.
Nimes 1884. 202
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