Carta · tomo VIII

A LA MADRE ANA MARIA BOLLAIN

Tipo
Carta
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
VIII
Extensión
536 palabras
Página inicial
238 (PDF)
Ver tomo

3197 [3087,VIII,251-253] A LA MADRE ANA MARIA BOLLAIN 1 29 febrero 1660 Mi querida hermana: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Con toda la confusión imaginable le pido perdón por el retraso con que respondo a su carta.

Mis ocupaciones y mis enfermedades son la causa del mismo e incluso ahora me obligan a escribirle por medio de una mano distinta a la mía. ________ 1.

El mariscal de La Meilleraye.

Carta 3197.

— Reg. 1, f.º 37. 1.

El nombre del destinatario de la carta no es conocido por ABELL Y, que cita un extracto de la misma (o c, 1.

II, cap.

VII, 330). 238

Tomo VIII · página PDF 238

En la indiferencia en que Dios le ha puesto para salir o para continuar en el lugar donde está, la elección que ha de hacer usted entre lo uno y lo otro es un asunto que ha de resolverse entre él y usted.

Es justo que, después de haber trabajado tanto y trabajando con tanta bendición, vuelva a su monasterio para descansar en él; si así lo hace, no hará nada contrario a la voluntad de Dios.

Pero quizás también, mi querida hermana, si se priva de este consuelo por amor a Nuestro Señor, que nos llama a lo más perfecto, él verá la continuación de sus servicios en la Magdalena 2 con mayor agrado que si obrara usted de otro modo.

La gracia de la perseverancia es la más importante de todas; es la que corona todas la demás gracias.

Y la muerte que nos encuentra con las armas en la mano es la más gloriosa y la más deseable.

Naturalmente uno desea morir en su propia casa, en medio de sus prójimos y en brazos de las personas queridas; pero no todas se dejan llevar por estas delicadezas, sino solamente los espíritus demasiado tiernos.

Tomo VIII · página PDF 239

Nuestro Señor quiso terminar como había vivido; si su vida fue dura y penosa, su muerte fue rigurosa y cruel, sin mezcla de ningún consuelo humano.

Por eso mismo muchos han tenido la devoción de morir solos, abandonados de los hombres, con la confianza de tener solamente a Dios para socorrerles.

Estoy seguro, mi querida hermana, de que sólo le busca usted a él y de que entre las buenas obras que se presentan por hacer siempre preferirá aquellas en las que hay mayor gloria de Dios y menos interés por su parte.

Así pues, si él le da a conocer que, al preferir seguir en la Magdalena más que en otro sitio, le ofrece usted una acción más agradable y de mayor edificación para el público, no dudo de que escogerá lo mejor.

Y así, mi querida hermana, le repito lo que le dije al comienzo, que la cuestión ha de resolverse entre Dios y usted.

El señor mariscal me ha hecho el honor de venir a hablarme en favor de esa casa; no le he dicho que ya me había consultado usted sobre este asunto; le he dicho solamente que conocía su disposición; y en efecto le ruego que me indique el movimiento que Dios le dé, después de que se haya ________ 2.

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El convento de la Magdalena de París 239

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entregado a él de nuevo para que cumpla perfectamente en usted su voluntad.

Soy, en su amor, hermana mía...

VICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión

Tomo VIII · p. 140

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