Carta · tomo VIII
A GABRIEL DELESPINEY, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN MARSELLA
3201 [3090,VIII,256-257] A GABRIEL DELESPINEY, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN MARSELLA París, 5 marzo 1660 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí su carta del 24 de febrero.
No hay que cargarles a nuestros hermanos de Argel el gasto de los libros; más vale que se les cargue a la casa de San Lázaro.
Si el señor de Saint-Jean 1 vuelve a Marsella, creo que tomará alojamiento en su casa.
Recíbalo y trátele lo mejor que pueda.
Hay que poner en manos de Dios la conservación y los intereses del hospital y esperar que todo irá mejor cuando los hombres no puedan ya hacer nada.
Me cuesta creer que se ha suprimido la administración ya establecida.
Con el tiempo se verá si es posible reunir a los capellanes; por ahora, se trata de algo que no puede hacerse ni proponerse, según creo.
En cuanto a los trastornos que teme usted que puedan venir por la posesión de su huerto, será lo que Dios quiera, a quien pertenecen nuestras personas y nuestras posesiones.
Hay que someterse absolutamente a su providencia y quedar en paz.
Creo que el Padre Get estará ya con ustedes; las preocupaciones que usted ha pasado me hacen desear su regreso a Marsella para que le pueda aliviar; por otra parte, al tener que enviar allá otras personas para que trabajen en esa casa y puedan cumplir con sus obligaciones, hemos pensado que sería mejor mandarle a él antes que a otros, debido al conocimiento que tiene de esos asuntos.
Por eso convendrá que le pida que haga ________ Carta 3201 (CF).— Archivo de la Misión, copia sacada del original en Charavay, que la puso en venta.
La posdata es de mano del santo. 1.
Capellán ordinario de la reina madre. 244
las cosas que tiene que hacer el superior y que tenga con él plena confianza, como la que tengo yo en usted, de quien soy el más humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Hemos recibido dos luises para Lino, llamado Lamontagne, forzado en la Capitana, y siete escudos para un tal Traverse.
Le ruego al Padre Huguier que le dé a cada uno lo suyo.
Si el Padre Get pone alguna dificultad en aceptar el cargo de superior, le ruego que le urja en ello de forma que acepte.
Yo siempre le he considerado como tal, en la duda de si resultaría o no el asunto de Montpellier.
Si el Padre Get se queda en Marsella, o algún otro en su lugar, le rogaría que volviese usted a tomar estos aires y que se librase de esos, si le son contrarios.
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