Carta · tomo VIII
A GUILLERMO DESDAMES, SUPERIOR EN VARSOVIA
3270 [3144,VIII,309-310] A GUILLERMO DESDAMES, SUPERIOR EN VARSOVIA París 18 junio 1660 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros Creo que hace tres semanas que no he recibido carta suya; se me hace largo que no haya llegado ¡Quiera Dios que las noticias sean mejores que los rumores que corren por aquí!
De mí nada nuevo tengo que decirle.
Todo sigue su ritmo ordinario en la compañía y me parece que en todas partes se afanan en la virtud y en el trabajo de la viña del Señor de la forma que él espera de ella y, por su misericordia, con todo el éxito que podíamos desear.
Nos piden hombres de todas partes, pero no los tenemos.
¡Dios mío!
¡Qué gran tesoro es un buen misionero y qué pocas personas hay en el mundo que quieran servir a Dios y a su iglesia con pureza de fe, con despego de la, criaturas y con abnegación de sí mismas!
Sin embargo, así es como nuestra religión ha sido instituida y como se extendió, así es como habrá de mantenerse y así es como hay que procurar ir tapando las brechas abiertas por el cansancio de los obreros evangélicos.
Pidámosle incesantemente a Nuestro Señor que envíe buenos obreros y que anime de su espíritu al estado eclesiástico.
Algunos sacerdotes de Normandía, dirigidos por el Padre Eudes, de quien creo habrá usted oído hablar, han venido a tener una misión en París con una bendición admirable.
El patio de Quinze-Vingts es muy grande, pero resultaba demasiado pequeño para contener a la gente que acudía a las predicaciones.
Al mismo tiempo, un gran número de eclesiásticos han salido de París para ir a trabajar a otras ciudades; unos han ido a Chateaudun y otros a Dreux y todos han dado un fruto que no se puede expresar; en todo esto nosotros no tenemos parte alguna, ya que nuestra porción es el pobre pueblo de los campos.
Solamente tenemos el consuelo de ver que nuestras pequeñas ocupaciones han parecido tan hermosas y tan útiles que han originado la emulación de todos, para dedicarse a ellas como nosotros y con más gracia que nosotros, no solamente ________ Carta 3270 (CF).
— Archivo de Cracovia. original. 310
en el asunto de las misiones, sino también en el de los seminarios, que se multiplican por toda Francia.
Ha habido incluso una compañía en Roma que, al ver que el Papa enviaba a los ordenandos a los pobres sacerdotes de la Misión, como se hace en París, ha pedido que se los enviase a ella, ofreciéndose a darles ejercicios; lo que sin duda habría hecho con buenos resultados, si Su Santidad lo hubiese creído oportuno.
Hay motivos para alabar a Dios por el celo que excita en otros muchos para el progreso de su gloria y la salvación de las almas.
Acompaño unas cartas para Marsella; le ruego que entregue la que va dirigida a Patto, si puede hacerlo.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor, V ICENTE DEPAUL indigno sacerdote de la Misión Al pie de la primera página: Padre Desdames.
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