Carta · tomo VIII
A FRANCISCO FOUQUET, ARZOBISPO DE NARBONA
3283 [3153,VIII,320-321] A FRANCISCO FOUQUET, ARZOBISPO DE NARBONA 1 [1660] 2 Enrojezco de vergüenza, señor arzobispo, cada vez que leo la última carta que me hizo el honor de escribirme, e incluso cada vez que pienso en ella, al ver hasta qué punto Su Excelencia se rebaja ante un pobre porquero de nacimiento y miserable anciano lleno de pecados; y al mismo tiempo experimento una gran pena por haberle dado motivos para llegar hasta allí.
Cuando me tomé la confianza de indicar a Su Excelencia que no teníamos la posibilidad de darle los hombres que nos pedía, puede pensar, y con razón, que no ha sido por falta de respeto o de sumisión ante sus deseos, sino por pura impotencia de obedecerle en esta ocasión.
Le suplico muy humildemente que nos conceda seis meses de plazo.
Nos veríamos sumamente consolados si pudiéramos darle antes esta satisfacción; pero no ________ Carta 3283.
— ABELL Y, o c., 1.
III, cap.
XI, sec.
VI, 143. 1.
Abelly se contenta con decir que la carta va dirigida a un arzobispo.
Pues bien, exceptuando a París, san Vicente sólo estableció su congregación en dos arzobispados, los de Reims y Narbona; el tono de la carta indica que el santo se dirige a Francisco Fouquet. 2.
Algún tiempo después de haber obtenido tres sacerdotes para su seminario, en septiembre de 1659 (cf. carta 3080), Francisco Fouquet le escribió al santo para pedirle más (cf. carta 3420).
La respuesta de ahora sólo puede referirse a esta segunda petición (cf. carta 3053).
El prelado insistió; esto motivó la carta 3420, del 17 de septiembre de 1660. 324
quiere Dios que lo podamos hacer.
En nombre de Dios, señor arzobispo, tenga la bondad de excusar nuestra pobreza y haga el favor de reservar su viaje a París para otra ocasión mejor y más importante.
Sería para mí una bendición de Dios poder recibir una vez más la de Su Excelencia, pero sentiría una pena inconcebible de que viniese acá a fatigarse por un asunto imposible de resolver.
Ya sabe que no hay nadie en el mundo más dispuesto a recibir sus mandatos q-le nosotros, y yo particularmente, sobre el que Dios le ha concedido un poder soberano.
Su...
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