Conferencia · tomo XI-A

C

17 DE DICIEMBRE DE 1638

Tipo
Conferencia
Autoría / fuente
San Vicente de Paúl
Tomo
XI-A
Extensión
672 palabras
Página inicial
110
Ver tomo

5 [87,XI, 110-112].

C APÍTULO DEL 17 DE DICIEMBRE DE 1638 Suspiros y gemidos proferidos durante los ejercicios de piedad.

No avisar en el capítulo de cosas buenas en sí, a no ser que haya habido excesos.

No invitar sin permiso a los extraños a comer en el refectorio.

Rezar para conocer nuestros defectos.

Habiéndose acusado un hermano de verse inclinado a lanzar suspiros, el padre Vicente dijo que los suspiros provenían de tres o cuatro causas; hay suspiros que provienen de un movimiento del Espíritu Santo por la santa compunción que inspira al alma ante la visión de sus faltas, del infierno, del cielo, etc., y éstos no hay que reprobarlos; otros provienen de cierta enfermedad del bazo, que él llamó flatulencia; otros provienen de algún hábito contraído por suspiros producidos en el calor y fervor de la oración y devoción; otros promueven adrede estos suspiros para excitarse a la piedad.

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Añadió que se podía avisar y acusarse de los suspiros de estas tres últimas clases en el capítulo, pero siempre después de haber tratado de ello con el superior; y además, que no se hiciera esto más que cuando el que los produce lo hace con demasiada frecuencia.

Dijo además que se podía invitar y excitar a los demás a decir alguna cosa edificante; y esto a propósito de una amonesta________ Conferencia 5.

— Recueil de diverses exhortations, p. 5. 35

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ción que se hizo de que un hermano decía al llegar otro hermano: «¡He aquí a nuestro hermano N. que nos dirá alguna cosa buena!»; y añadió que el saludo ordinario de los antiguos padres del desierto y de los primeros cristianos, era decirse unos a otros: Dic nobis verbum aedificationis.

Puso como norma que no se hiciesen amonestaciones sobre cosas que eran sustancialmente buenas, a no ser por su cantidad de exceso, su excesiva frecuencia o por ser fuera de propósito.

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Al acusarse uno de haberse tomado la libertad de dar de comer a un extraño en el refectorio por su autoridad privada, el padre Vicente comentó esta falta y dijo que quería ir quitando poco a poco este abuso, que se había introducido en la comunidad, de convidar y dar de comer tan fácilmente a los extraños en la casa, y que esto no se practicaba en ninguna casa religiosa ni particular; que no había costumbre de ello y que esta gran facilidad les había dado a algunos extraños el atrevimiento de meterse ellos mismos en el refectorio, y luego se habían burlado; las rentas, nos dijo, no han sido donadas por los fundadores para este fin y, ya que nosotros no somos más que los administradores, hemos de dar cuenta a Dios.

Dijo que un hijo se cuidaría mucho de invitar a nadie a comer y a beber sin haber pedido y obtenido el permiso de su padre; que era presumir de amos introducir a los extraños con tanto atrevimiento e inconsideración e indicó algunas razones por las que creía que las demás comunidades no toleraban semejante abuso.

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La primera, que estar así, fuera de hora, en el refectorio, con cualquier pretexto, para hacer que comieran allí otros, era convertirlo en una fonda, y esto es escandaloso.

La segunda, que esto molesta a los encargados, que tienen otras cosas que hacer y se ven obligados a dejarlas para atender a los que se presentan.

La tercera que, como están reguladas las porciones y su número, a veces no hay nada preparado y hay que retirar de la comida de la comunidad para esas personas.

El padre Vicente concluyó diciendo que había que acabar con aquella costumbre, que no debería haberse introducido y que se había mantenido por abusar de la facilidad de los superiores o por la propia temeridad de los de casa.

Dijo que, cuando tuviésemos ganas de conocer nuestros defectos para corregirnos de ellos, nos dirigiésemos interiormente 36

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a la corte celestial, pidiéndole a nuestro señor Jesucristo, a su santa madre, a nuestro ángel de la guarda, a nuestros patrones, que nos avisasen de nuestras faltas; y añadió que esta práctica era excelente y sería muy eficaz.

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