Las obras de misericordia- explicado para niños

Las obras de misericordia- explicado para niños

Tema: Las obras de misericordia corporales y espirituales.
Destinatarios: Niños de 7 a 12 años.
Duración sugerida: 60 a 90 minutos.
Objetivo general: Que los niños descubran que amar a Jesús significa reconocerlo y servirlo en los pobres, los enfermos, los tristes, los solos, los que necesitan perdón y todos los que sufren.

Objetivos específicos:

  1. Comprender que la misericordia no es solo sentir lástima, sino actuar con amor.
  2. Conocer las 14 obras de misericordia.
  3. Relacionar las obras de misericordia con el carisma de san Vicente de Paúl.
  4. Aprender que el amor verdadero se manifiesta en obras concretas.
  5. Hacer un compromiso sencillo de servicio para vivir durante la semana.

San Vicente enseñaba que no basta amar a Dios con palabras bonitas. El amor debe hacerse servicio. Por eso decía: “Amemos a Dios, hermanos míos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente” (SVP, Tomo XI, p. 733). Y también advertía: “No, no nos engañemos: todo nuestro quehacer consiste en la acción” (SVP, Tomo XI, p. 733).


1. Ambientación

Preparar un pequeño altar o espacio central con:

  • Una Biblia abierta.
  • Una imagen de Jesús.
  • Una imagen de san Vicente de Paúl.
  • Una vela.
  • Un pan.
  • Un vaso de agua.
  • Una manta o prenda de vestir.
  • Una cruz.
  • Corazones de papel.
  • Una canasta o caja con el letrero: “Aquí ponemos nuestras obras de amor”.

El catequista puede recibir a los niños diciendo:

“Hoy vamos a aprender que la misericordia es el amor de Dios convertido en manos, palabras y acciones.”

Luego se puede explicar:

San Vicente de Paúl miraba a los pobres con los ojos de la fe. Para él, ayudar a una persona necesitada no era simplemente “hacer una buena acción”. Era encontrarse con Jesús. Por eso enseñaba que el amor cristiano debía servir a Cristo “en la persona de los pobres” (SVP, Tomo IX/2, p. 750).


2. Oración inicial

Señor Jesús,
Tú nos enseñaste que cuando ayudamos
a un pobre, a un enfermo,
a un niño triste,
a una persona sola
o a alguien que necesita consuelo,
te estamos ayudando a Ti.

Danos ojos para verte en los demás,
manos para servir con alegría
y un corazón sencillo y humilde
como el de san Vicente de Paúl.

Enséñanos a amar no solo con palabras,
sino con obras,
con paciencia,
con respeto
y con misericordia.

Amén.


3. Dinámica inicial: “¿Dónde está Jesús?”

Materiales: tarjetas con dibujos o palabras: pan, agua, abrigo, casa, cama, cárcel, lágrimas, libro, perdón, oración, enfermo, niño solo, anciano triste, familia pobre, compañero rechazado.

El catequista pone las tarjetas en el suelo o sobre una mesa y pregunta:

“¿Dónde creen ustedes que está Jesús?”

Los niños escogen algunas tarjetas y explican por qué creen que Jesús puede estar allí.

Luego se lee:

“Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo.”
Mateo 25,40

Explicación para niños:

Jesús está realmente presente en la Eucaristía. Pero también nos espera en las personas que sufren. Cuando vemos a alguien con hambre, con frío, triste, enfermo, solo o rechazado, Jesús nos dice:
“Ven, ayúdame en ese hermano.”

San Vicente lo enseñaba así a las Hijas de la Caridad: los pobres representan a Nuestro Señor, y por eso hay que servirlos con respeto y devoción (SVP, Tomo IX/2, p. 916).


4. ¿Qué son las obras de misericordia?

La palabra misericordia significa tener un corazón que se conmueve ante el dolor de otra persona.

Pero misericordia no es solamente decir:

“Ay, pobrecito.”

Misericordia es decir:

“Me duele lo que te pasa y voy a hacer algo por ti.”

San Vicente decía que, cuando vamos a ver a los pobres, debemos entrar en sus sentimientos, sufrir con ellos y pedir a Dios el verdadero espíritu de misericordia, porque ese espíritu es propio de Dios (SVP, Tomo XI, pp. 233-234).

Por eso, para un cristiano, la misericordia tiene tres pasos:

Mirar: darme cuenta de que alguien sufre.
Sentir: dejar que su dolor toque mi corazón.
Actuar: hacer algo concreto para ayudar.

La Iglesia nos enseña dos grandes caminos para vivir la misericordia:

Obras de misericordia corporales

Son las acciones con las que cuidamos el cuerpo y la vida concreta de las personas: comida, agua, ropa, casa, visita, compañía, dignidad y cuidado.

Obras de misericordia espirituales

Son las acciones con las que cuidamos el alma, el corazón, la fe y la esperanza de los demás: enseñar, aconsejar, corregir, perdonar, consolar, tener paciencia y orar.

San Vicente unía siempre las dos cosas. Decía que no bastaba ayudar a los pobres con alimento y remedio, si no se les ayudaba también espiritualmente según los designios de Dios (SVP, Tomo IX/1, p. 72). Para él, la caridad debía cuidar el cuerpo y el alma.


Primera parte

Las 7 obras de misericordia corporales

Estas obras cuidan el cuerpo de las personas, porque el cuerpo también es regalo de Dios.

San Vicente decía que el amor a los pobres debía ser corporal y espiritual: servir a Nuestro Señor en sus miembros, en sus casas o donde la Providencia enviara (SVP, Tomo IX/1, p. 535).


1. Dar de comer al hambriento

Cita bíblica:

“Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer.”
Mateo 25,35

Explicación para niños:

Hay niños y familias que no tienen suficiente comida. Cuando compartimos el pan, una merienda, un mercado o ayudamos en una campaña de alimentos, estamos alimentando a Jesús en el hermano que tiene hambre.

Dar de comer no significa regalar lo que ya no quiero. Significa compartir con respeto, con alegría y con amor.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente recordaba que el servicio a los pobres debía ser concreto. Hablando de las obras de caridad, decía que se trataba de ayudar a dar vida corporal y espiritual a los más abandonados (SVP, Tomo X, p. 929).

Para explicar a los niños:

Cuando comparto mi comida, no solo lleno un estómago. También digo con mis actos:
“Tu vida me importa.”

Dinámica: “La canasta del pan compartido”

Entregar a cada niño un dibujo de un pan. En el pan escriben una acción concreta:

  • Compartir mi lonchera.
  • No desperdiciar comida.
  • Ayudar en una campaña de alimentos.
  • Dar gracias antes de comer.
  • Preguntar en casa cómo podemos ayudar a una familia necesitada.

Luego todos colocan los panes en la canasta de la caridad.

Pregunta:

¿Qué puedo compartir esta semana con alguien que lo necesita?


2. Dar de beber al sediento

Cita bíblica:

“Tuve sed, y me dieron de beber.”
Mateo 25,35

Explicación para niños:

El agua es vida. Dar de beber significa cuidar la vida, no desperdiciar el agua y ayudar a quien no tiene lo necesario.

También hay otras clases de sed: sed de cariño, sed de escucha, sed de paz, sed de Dios.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente enseñaba que el amor no debe quedarse en buenos sentimientos. Decía que el amor efectivo se demuestra cuando se obra por Dios, incluso sin sentir dulzuras (SVP, Tomo IX/1, p. 432).

Para explicar a los niños:

A veces un vaso de agua, una palabra amable o un pequeño gesto pueden ser una gran obra de amor. No todo servicio tiene que ser grande. Lo importante es hacerlo con amor.

Dinámica: “El vaso de la vida”

Mostrar un vaso con agua y preguntar:

“¿Qué pasaría si hoy no tuviéramos agua?”

Luego cada niño dice dos compromisos:

  1. Una forma de cuidar el agua.
  2. Una forma de ayudar a alguien que tiene necesidad.

Pregunta:

¿Soy agradecido con las cosas sencillas que tengo todos los días?


3. Vestir al desnudo

Cita bíblica:

“Estaba desnudo, y me vistieron.”
Mateo 25,36

Explicación para niños:

Vestir al desnudo significa ayudar a quien no tiene ropa, zapatos, abrigo o algo digno para cubrirse. También significa no burlarse de la forma como otros se visten.

La ropa protege el cuerpo, pero también protege la dignidad.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente insistía en que los pobres deben ser tratados con respeto porque representan a Nuestro Señor. Por eso decía que hay que servirlos con respeto y devoción, pues en ellos se sirve a Cristo (SVP, Tomo IX/2, p. 916).

Para explicar a los niños:

Cuando doy una prenda limpia y en buen estado, no estoy “quitándome algo viejo”. Estoy diciendo:
“Tú mereces respeto.”

Dinámica: “Una prenda con amor”

Preparar una mochila o caja con prendas limpias. Los niños pueden participar en una campaña, con permiso de sus padres, trayendo una prenda en buen estado para donar.

Antes de colocarla en la caja, cada niño puede decir en silencio:

“Jesús, que esta prenda lleve también mi cariño.”

Pregunta:

¿Trato con respeto a los niños que tienen menos cosas que yo?


4. Acoger al peregrino o al forastero

Cita bíblica:

“Estaba de paso, y me alojaron.”
Mateo 25,35

Explicación para niños:

Un forastero es alguien que llega de otro lugar y puede sentirse solo, perdido o rechazado. Esta obra nos enseña a recibir bien al nuevo, al que no conoce a nadie, al que viene de otro pueblo, ciudad o país.

También en el colegio o en la catequesis hay “forasteros”: el niño nuevo, el que casi nadie invita, el que se queda solo en el recreo.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente pedía buscar a los más pobres y abandonados, reconociendo que son nuestros señores y amos, y que somos indignos de prestarles nuestros pequeños servicios (SVP, Tomo XI, pp. 272-273).

Para explicar a los niños:

Acoger es abrir una puerta. Pero no solo la puerta de la casa: también la puerta del corazón.

Dinámica: “El nuevo del salón”

Un niño representa que llega por primera vez a un grupo. Los demás deben mostrar tres formas de acogerlo:

  • Saludarlo por su nombre.
  • Invitarlo a jugar.
  • Sentarse con él.
  • Explicarle cómo funciona el grupo.
  • Presentarlo a otros amigos.

Pregunta:

¿Hago sentir bienvenido al niño que llega nuevo o al que casi nadie invita?


5. Visitar y cuidar a los enfermos

Cita bíblica:

“Estuve enfermo, y me visitaron.”
Mateo 25,36

Explicación para niños:

Cuando alguien está enfermo, no solo necesita medicinas. También necesita cariño, compañía, oración, paciencia y esperanza.

Visitar a un enfermo puede ser ir a verlo, llamarlo, hacerle una tarjeta, rezar por él o ayudar en casa para que descanse.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente enseñaba que el principal empleo de las Hijas de la Caridad era servir a los pobres enfermos con compasión, dulzura, cordialidad, respeto y devoción (SVP, Tomo IX/2, p. 915).

También decía que había que tratar a los enfermos como una buena madre escucha las pequeñas quejas de sus hijos (SVP, Tomo IX/2, p. 915).

Para explicar a los niños:

Visitar al enfermo es decirle:
“No estás solo. Jesús está contigo y yo también.”

Dinámica: “Una tarjeta que consuela”

Cada niño hace una tarjeta para un enfermo. Puede escribir:

  • “Jesús está contigo.”
  • “Estamos orando por ti.”
  • “No estás solo.”
  • “Que Dios te dé fuerza.”
  • “Te queremos mucho.”

Luego se puede llevar a un anciano, enfermo de la comunidad o familiar.

Pregunta:

¿Me acuerdo de orar por los enfermos de mi familia o comunidad?


6. Visitar a los presos

Cita bíblica:

“Estuve preso, y me vinieron a ver.”
Mateo 25,36

Explicación para niños:

Esta obra nos enseña que todas las personas necesitan esperanza, incluso quienes se han equivocado. Visitar a los presos significa no olvidar a quienes están privados de libertad y orar por su conversión, por sus familias, por las víctimas y por la paz.

Con los niños no se trata de llevarlos a una cárcel, sino de enseñarles a no condenar con odio, a pedir por la conversión de todos y a creer que Dios puede cambiar los corazones.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente recordaba entre las obras de caridad el servicio a los pobres galeotes, ayudándolos a reconciliarse con Nuestro Señor (SVP, Tomo X, p. 929). También señalaba que la Compañía tenía como fin servir a pobres niños expósitos y a pobres galeotes (SVP, Tomo IX/2, p. 765).

Para explicar a los niños:

Dios no ama el mal que una persona hace, pero nunca deja de llamar a esa persona a cambiar de vida.

Dinámica adaptada: “Oración por la paz y la conversión”

Los niños escriben una oración por:

  • Las personas privadas de libertad.
  • Sus familias.
  • Las víctimas de la violencia.
  • Los jueces y quienes trabajan por la justicia.
  • La paz en la comunidad.

Ejemplo:

“Señor, cambia los corazones, consuela a las familias y ayúdanos a construir la paz.”

Pregunta:

¿Creo que Dios puede ayudar a cambiar a una persona que se ha equivocado?


7. Enterrar a los muertos

Cita bíblica:

“Yo soy la Resurrección y la Vida.”
Juan 11,25

Explicación para niños:

Enterrar a los muertos significa tratar con respeto a quienes han fallecido y acompañar con cariño a sus familias. Para los cristianos, la muerte no tiene la última palabra, porque creemos en Jesús resucitado.

También vivimos esta obra cuando rezamos por los difuntos y consolamos a quienes han perdido a un ser querido.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente hablaba de ayudar a los pobres enfermos que sanan a llevar una nueva vida y a los moribundos a bien morir (SVP, Tomo X, p. 929). Para él, la caridad acompañaba también el momento del dolor, la enfermedad y la muerte.

Para explicar a los niños:

Acompañar a una familia que llora es una forma de decir:
“Tu dolor también me importa.”

Dinámica: “Una flor de esperanza”

Cada niño dibuja una flor y escribe dentro:

  • El nombre de un ser querido difunto.
  • O simplemente: “Por todos los difuntos.”
  • O: “Jesús, consuela a los que lloran.”

Luego colocan las flores cerca de la cruz.

Pregunta:

¿Cómo puedo acompañar a alguien que perdió a un ser querido?


Segunda parte

Las 7 obras de misericordia espirituales

Estas obras cuidan el alma, el corazón, la fe y la esperanza de las personas.

San Vicente decía que no sería bastante dar alimento y remedio a los pobres enfermos si no se les ayudaba también espiritualmente (SVP, Tomo IX/1, p. 72). Por eso la caridad vicentina busca cuidar a toda la persona: cuerpo, corazón y alma.


1. Enseñar al que no sabe

Cita bíblica:

“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.”
Mateo 28,19

Explicación para niños:

Enseñar al que no sabe no significa creerse más inteligente. Significa compartir lo que uno ha aprendido con paciencia y amor.

Podemos enseñar una oración, una canción, una tarea, una buena costumbre, una palabra de la Biblia o una forma de hacer el bien.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente decía que había que llevar a los pobres dos clases de comida: la corporal y la espiritual, enseñándoles alguna buena palabra para ayudarles a vivir cristianamente (SVP, Tomo IX/1, p. 535).

También enseñaba que las Hijas de la Caridad tenían la finalidad de instruir a los niños en el temor y amor de Dios (SVP, Tomo IX/1, p. 535).

Para explicar a los niños:

Cuando enseño con paciencia, doy una luz. Y una luz puede ayudar a otro a encontrar el camino.

Dinámica: “Yo te enseño algo bueno”

Cada niño enseña a otro algo pequeño:

  • Una oración.
  • Una frase bíblica.
  • Una canción.
  • Una forma de ayudar en casa.
  • Una palabra amable.
  • Una acción de misericordia.

Pregunta:

¿Comparto lo que sé o me burlo del que todavía está aprendiendo?


2. Dar buen consejo al que lo necesita

Cita bíblica:

“El sabio escucha los consejos.”
Proverbios 12,15

Explicación para niños:

Dar buen consejo es ayudar a otro a elegir el bien. No es mandar, regañar o imponer. Es acompañar para que la persona tome una decisión que agrade a Dios.

Un buen consejo no empuja al pecado, no invita a la mentira, no se burla de nadie y no hace daño.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente aconsejaba buscar lo que Dios quiere. Decía que en la oración Dios nos da a conocer lo que quiere que hagamos y lo que quiere que evitemos (SVP, Tomo IX/1, p. 382).

Para explicar a los niños:

Antes de aconsejar, debo preguntarme:
“¿Esto que voy a decir ayuda a mi amigo a acercarse a Jesús?”

Dinámica: “¿Qué consejo daría Jesús?”

Presentar situaciones:

  • “Un amigo quiere hacer trampa.”
  • “Una niña está triste porque nadie juega con ella.”
  • “Un compañero quiere pelear.”
  • “Alguien quiere burlarse de otro.”
  • “Un amigo no quiere perdonar.”

Los niños responden:

“Yo le aconsejaría…”

Pregunta:

¿Mis consejos ayudan a otros a hacer el bien?


3. Corregir al que se equivoca

Cita bíblica:

“Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado.”
Mateo 18,15

Explicación para niños:

Corregir no es humillar. Corregir es ayudar a alguien a volver al buen camino. Se corrige con cariño, no con burla.

No corregimos para sentirnos superiores. Corregimos porque amamos.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente recomendaba no reprender públicamente, sino corregir en secreto, con toda la caridad y mansedumbre posible (SVP, Tomo XI, p. 28).

Para explicar a los niños:

Hay palabras que aplastan y palabras que levantan. La corrección cristiana debe levantar.

Dinámica: “Dos formas de corregir”

El catequista presenta dos formas:

Forma equivocada:
“¡Qué bruto eres, siempre haces todo mal!”

Forma cristiana:
“Eso no estuvo bien, pero puedes hacerlo mejor. Yo te ayudo.”

Los niños dicen cuál forma se parece más a Jesús y por qué.

Pregunta:

¿Corrijo con amor o hago sentir mal a los demás?


4. Perdonar las ofensas

Cita bíblica:

“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.”
Mateo 6,12

Explicación para niños:

Perdonar no siempre es fácil. Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien. Significa entregar a Dios el dolor y no dejar que el rencor mande en nuestro corazón.

Perdonar es pedirle a Jesús un corazón libre.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente enseñaba que el espíritu de la caridad necesita humildad, paciencia y amor. Decía que las verdaderas Hijas de la Caridad debían vivir la humildad, la caridad, la obediencia y la paciencia en sus acciones y palabras (SVP, Tomo IX/2, p. 1077).

Para explicar a los niños:

Para perdonar necesito humildad: reconocer que yo también necesito perdón.

Dinámica: “Lo pongo ante la cruz”

Cada niño recibe un papelito. Allí escribe, sin mostrarlo:

  • Algo que le cuesta perdonar.
  • Una actitud que quiere soltar.
  • Una persona con la que quiere hacer las paces.

Luego dobla el papel y lo pone ante la cruz.

El catequista dice:

“Jesús, ayúdanos a tener un corazón libre.”

Pregunta:

¿A quién necesito perdonar o pedir perdón?


5. Consolar al triste

Cita bíblica:

“Felices los afligidos, porque serán consolados.”
Mateo 5,4

Explicación para niños:

Consolar al triste es acercarse al que llora, al que se siente solo, al que tiene miedo o al que está preocupado.

A veces no necesitamos muchas palabras. A veces basta estar cerca, escuchar y decir:
“Estoy contigo.”

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente pedía corazones capaces de sentir los sufrimientos y las miserias del prójimo (SVP, Tomo XI, p. 233). También decía que había que aliviar, asistir y consolar a los pobres por misericordia (SVP, Tomo XI, p. 234).

Para explicar a los niños:

Consolar es prestar un pedacito de mi corazón a quien tiene el suyo herido.

Dinámica: “El botiquín del corazón”

En una caja se colocan tarjetas con palabras:

  • Escucha.
  • Abrazo.
  • Oración.
  • Compañía.
  • Sonrisa.
  • Ayuda.
  • Silencio.
  • Perdón.
  • Paciencia.

Los niños sacan una tarjeta y dicen cómo esa palabra puede consolar a alguien.

Pregunta:

¿Me doy cuenta cuando alguien está triste o solo?


6. Soportar con paciencia los defectos de los demás

Cita bíblica:

“Sean humildes, amables, pacientes, soportándose unos a otros con amor.”
Efesios 4,2

Explicación para niños:

Todos tenemos defectos. A veces alguien habla mucho, se demora, se equivoca o nos molesta. Esta obra nos enseña a no responder con rabia, sino con paciencia.

Tener paciencia no significa dejar que otros nos hagan daño. Significa no actuar con odio y aprender a amar con serenidad.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente decía que había que servir a los pobres con dulzura, compasión y amor, incluso a los más enfadosos y difíciles (SVP, Tomo IX/2, p. 916).

Para explicar a los niños:

La paciencia es una forma de amor cuando el otro me cuesta.

Dinámica: “Respiración de la paciencia”

Los niños ponen una mano en el corazón, respiran profundo y repiten:

“Jesús, dame paciencia.”
“Jesús, dame un corazón bueno.”
“Jesús, enséñame a amar.”

Luego piensan en una persona con la que necesitan ser más pacientes.

Pregunta:

¿Qué persona me cuesta tratar con paciencia?


7. Rogar a Dios por los vivos y por los difuntos

Cita bíblica:

“Oren unos por otros.”
Santiago 5,16

Explicación para niños:

Orar por los demás es una forma hermosa de amar. Podemos orar por nuestra familia, los enfermos, los pobres, los sacerdotes, los niños que sufren, los vivos y también por quienes ya han muerto.

La oración es una obra de misericordia porque lleva a las personas al corazón de Dios.

Desde san Vicente de Paúl:

San Vicente enseñaba que la oración es para el alma lo que el alimento para el cuerpo (SVP, Tomo IX/1, p. 381). También decía que la oración es como un espejo en el que el alma ve lo que debe corregir para agradar a Dios (SVP, Tomo IX/1, pp. 381-382).

Para explicar a los niños:

Cuando oro por alguien, aunque esa persona esté lejos, mi amor llega a Dios.

Dinámica: “Dos corazones de oración”

Cada niño recibe dos corazones:

  • En uno escribe el nombre de una persona viva por quien quiere orar.
  • En otro escribe el nombre de un difunto, o simplemente: “Por los difuntos.”

Luego todos colocan los corazones cerca de la Biblia o de la cruz.

Pregunta:

¿Por quién quiero orar hoy?


5. Actividad central

“El camino de la misericordia”

Preparar 14 estaciones, una por cada obra de misericordia. En cada estación colocar un símbolo:

  1. Pan: dar de comer.
  2. Vaso de agua: dar de beber.
  3. Ropa: vestir.
  4. Puerta: acoger.
  5. Vendaje: visitar enfermos.
  6. Reja dibujada: visitar presos.
  7. Cruz y flor: enterrar a los muertos.
  8. Libro: enseñar.
  9. Lámpara: aconsejar.
  10. Camino: corregir.
  11. Corazón reparado: perdonar.
  12. Pañuelo: consolar.
  13. Reloj o flor: paciencia.
  14. Rosario: orar.

Los niños pasan por las estaciones. En cada una dicen:

“Jesús, enséñame a amar así.”

Al final, el catequista dice:

San Vicente enseñaba que la caridad no puede quedarse quieta. Decía: “No, la caridad no puede permanecer ociosa, sino que nos mueve a la salvación y al consuelo de los demás” (SVP, Tomo XI, p. 555).


6. Reflexión final para niños

Las obras de misericordia son como catorce puertas para entrar en el corazón de Jesús.

Unas nos enseñan a cuidar el cuerpo:

  • Dar comida.
  • Dar agua.
  • Dar ropa.
  • Dar acogida.
  • Visitar enfermos.
  • Recordar a los presos.
  • Acompañar en el dolor.

Otras nos enseñan a cuidar el alma:

  • Enseñar.
  • Aconsejar.
  • Corregir.
  • Perdonar.
  • Consolar.
  • Tener paciencia.
  • Orar.

San Vicente de Paúl nos recuerda que no basta decir:

“Yo amo a Dios.”

Hay que preguntarse:

¿A quién ayudé hoy?
¿A quién escuché hoy?
¿A quién consolé hoy?
¿A quién traté como Jesús?

Porque la caridad no es solo una palabra bonita.
La caridad tiene rostro, manos, pan, agua, escucha, abrazo, paciencia y oración.

San Vicente decía que el amor afectivo y el amor efectivo consisten en servir a Nuestro Señor en sus miembros espiritual y corporalmente, allí donde la Providencia nos envíe (SVP, Tomo IX/1, p. 535).


7. Preguntas para dialogar con los niños

  1. ¿Cuál obra de misericordia te parece más fácil?
  2. ¿Cuál te parece más difícil?
  3. ¿Qué obra de misericordia puedes vivir en tu casa?
  4. ¿Qué obra de misericordia puedes vivir en tu colegio?
  5. ¿Cómo podemos ver a Jesús en los pobres?
  6. ¿Por qué san Vicente decía que el amor debe convertirse en obras?
  7. ¿Qué significa servir con respeto?
  8. ¿Cómo puedo consolar a alguien que está triste?
  9. ¿Qué puedo compartir esta semana?
  10. ¿Por quién quiero orar hoy?

8. Compromiso

Cada niño completa esta frase:

“Esta semana quiero vivir la misericordia haciendo…”

Ejemplos:

  • Compartir mi comida.
  • Visitar o llamar a un enfermo.
  • Rezar por alguien.
  • Perdonar a un compañero.
  • No burlarme de nadie.
  • Ayudar en casa.
  • Consolar a alguien triste.
  • Invitar a jugar al que está solo.
  • Saludar al niño nuevo.
  • Cuidar el agua.
  • Tratar con respeto a quien tiene menos.
  • Pedir perdón cuando me equivoco.

Luego todos responden:

“Jesús, haz mi corazón parecido al tuyo.”


9. Oración final

Jesús de la caridad,
Tú estás en el pobre,
en el enfermo,
en el niño triste,
en el que tiene hambre,
en el que se siente solo
y en el que necesita perdón.

Enséñanos a amar como san Vicente de Paúl:
con manos trabajadoras,
con corazón humilde,
con palabras sencillas
y con alegría para servir.

Danos un corazón misericordioso,
capaz de sentir el dolor de los demás
y de hacer algo concreto por ellos.

Que nuestras manos no se cansen de hacer el bien.
Que nuestros ojos aprendan a verte en los pobres.
Que nuestra boca sepa consolar.
Que nuestro corazón no se cierre ante quien sufre.

Jesús,
haznos niños de misericordia,
niños que aman,
niños que sirven,
niños que construyen la paz.

Amén.


10. Frase para memorizar

“Amar a Dios es servirlo con nuestras manos en los pobres.”

O también:

“La misericordia es el amor de Dios convertido en acción.”

O, con palabras inspiradas en san Vicente:

“Amemos a Dios con nuestros brazos y con el sudor de nuestra frente.”
(SVP, Tomo XI, p. 733)

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