San Justino de Jacobis, CM: textos litúrgicos completos para su memoria – 30 de julio

San Justino de Jacobis, CM: textos litúrgicos completos para su memoria – 30 de julio

Cada 30 de julio, la Familia Vicentina celebra la memoria de san Justino de Jacobis, CM, obispo y misionero que entregó su vida a la evangelización de Etiopía. Con humildad, cercanía y profundo respeto por la cultura del pueblo etíope, anunció el Evangelio, formó al clero local y permaneció fiel a su misión incluso en medio de la persecución y el sufrimiento.

Compartimos los textos litúrgicos para la celebración de su memoria: antífonas, oraciones, lecturas, salmo responsorial, Evangelio, oración de los fieles y prefacio. Que su testimonio renueve en nosotros el deseo de ser misioneros cercanos, valientes y totalmente disponibles para el servicio del Evangelio.

San Justino de Jacobis, ruega por nosotros y por todos los misioneros del mundo. 🙏🌍

Julio

Día 30

San Justino de Jacobis

Obispo

Memoria

Celebramos la memoria de san Justino de Jacobis. Nació en Fele, Lucania (Italia), el 9 de octubre de 1800. En el año 1818 entró en la Congregación de la Misión. Fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1824 y ejerció el apostolado con asiduidad, particularmente en Nápoles, donde hizo estragos el cólera de 1836.

En 1839 fue enviado por Propaganda Fide a la misión de Etiopía, en la que trabajó infatigablemente durante veinte años. Fue nombrado prefecto apostólico y consagrado obispo en Massauah, el 7 de enero de 1849.

Sufrió la opresión con valentía y murió en el valle de Aligadé, el 31 de julio de 1860. Su beatificación tuvo lugar el 25 de julio de 1939 y fue canonizado por el papa Pablo VI el 26 de octubre de 1975.

Antífona de entrada

Is 52, 7
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria!

Oración colecta

Señor Dios nuestro, que en la evangelización de los etíopes quisiste que tu bienaventurado obispo Justino se hiciera todo a todos, concédenos, por su intercesión, que con auténtico espíritu fraterno cooperemos a la unidad de la fe, a la predicación del Evangelio y a la concordia entre los pueblos.

Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Liturgia de la Palabra

De feria o bien:

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Ef 6, 10-13.18

Hermanos:

Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas que Dios da para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal, que dominan este mundo de tinieblas.

Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones.

Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. Tened vigilias en las que oréis con constancia por todo el pueblo santo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5

R/. El justo habitará en tu monte santo, Señor.

V/. El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua.
V/. El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor.
V/. El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra
nunca fallará.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Mateo

Mt 11, 25-30

En aquel tiempo, Jesús exclamó:

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

En la memoria de san Justino de Jacobis, presentemos al Padre nuestras súplicas por nosotros y por todos los hombres.

  • Por los ministros de la Iglesia a quienes Cristo confió la misión de enseñar y anunciar el Evangelio. Roguemos al Señor.
  • Por los que dedican su tiempo y sus fuerzas a la formación integral de los más pobres y abandonados, de aquellos que no conocen el mensaje de la Buena Nueva. Roguemos al Señor.
  • Por los que sufren a causa de la enfermedad, la soledad y la carencia de los bienes más necesarios. Roguemos al Señor.
  • Por los misioneros y misioneras, para que encuentren siempre nuestro apoyo y sean confortados en el recuerdo y la oración. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros y nuestras comunidades, para que sigamos en fidelidad la verdad de Cristo y sirvamos a la unidad de la fe. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Dios y Padre nuestro, y derrama sobre tus hijos la riqueza de tus bendiciones. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración sobre las ofrendas

Mira propicio, Señor, las ofrendas que tu pueblo te presenta en la fiesta de san Justino de Jacobis para que, por la fuerza de este misterio, la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Prefacio

La presencia de los santos Pastores en la Iglesia

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque nos concedes la alegría
de celebrar hoy la fiesta de san Justino de Jacobis,
fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida,
instruyéndola con su palabra
y protegiéndola con su intercesión.

Por eso,
con los ángeles y los santos,
te cantamos el himno de alabanza
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de comunión

Mc 16, 15; Mt 28, 20
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio: yo estoy con vosotros todos los días, dice el Señor.

Oración final

Hemos recibido con alegría, Señor, en la memoria de san Justino de Jacobis, los divinos misterios; haz que todos los que hemos sido llamados a la dignidad de ser hijos tuyos lleguemos a participar de tu mesa.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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