
Las veintisiete Hijas de la Caridad mártires de España y Dolores Broseta Bonet, Hija de María, no forman una memoria sin rostro. Procedían de hospitales, colegios, maternidades, asilos y hogares de acogida. La persecución interrumpió sus obras, pero no borró la identidad de mujeres consagradas al servicio de los pobres.
Grupo: 27 Hijas de la Caridad y Dolores Broseta Bonet, Hija de María
Martirio: 1936–1937, España
Beatificación: 13 de octubre de 2013, Tarragona
Memoria litúrgica vicentina: 6 de noviembre
Una vida entregada al Evangelio
Las comunidades estaban presentes en Leganés, Madrid, Jaén, Valencia, Albacete, Segorbe, Bétera y otros lugares. Entre ellas se encontraban Melchora de la Adoración Cortés Bueno, María Severina Díaz-Pardo Gauna, Estefanía Saldaña Mayoral, María Dolores Barroso Villaseñor, María Asunción Mayoral Peña, Ramona Cao Fernández, Juana Pérez Abascal, María Rosario Ciércoles Gascón, María Luisa Bermúdez Ruiz, Micaela Hernán Martínez, Dolores Úrsula Caro Martín, Andrea Calle González, Concepción Pérez Giral, Martina Vázquez Gordo, Josefa Martínez Pérez, Joaquina Rey Aguirre, Victoria Arregui Guinea, Modesta Moro Briz, Pilar Isabel Sánchez Suárez, Josefa Gironés Arteta, Lorenza Díaz Bolaños, Josefa Laborra Goyeneche, Carmen Rodríguez Barazal, Estefanía Irisarri Irigaray, María Pilar Nalda Franco, Isidora Izquierdo García y Gaudencia Benavides Herrero. Dolores Broseta compartió el riesgo ayudando a la comunidad de Bétera.
Fidelidad en medio de la persecución
Fueron expulsadas de sus casas, perseguidas por su condición religiosa y asesinadas en distintos momentos entre agosto de 1936 y febrero de 1937. Algunas murieron juntas; otras ofrecieron su libertad o incluso su vida para proteger a sus hermanas y familiares. La investigación eclesial reconoció que no tuvieron actividad política determinante en su muerte: fueron perseguidas por su fe, su consagración y su vínculo con la Iglesia. Fueron beatificadas en Tarragona dentro del grupo de 522 mártires.
Una memoria que ilumina el presente
Su memoria pide evitar tanto el olvido como el uso partidista del martirio. Estas mujeres fueron servidoras de enfermos, niños, ancianos y personas abandonadas. Recordarlas cristianamente significa defender la libertad religiosa, rechazar toda violencia y renovar un servicio que no pregunta primero por la ideología, sino por la necesidad de la persona. Cada nombre será incorporado progresivamente al directorio para que ninguna hermana quede reducida a una cifra.
Señor Jesús, que sostuviste a Beatas Hijas de la Caridad mártires de España en la hora de la prueba, concédenos una fe humilde, una caridad valiente y un corazón dispuesto a servir. Que su testimonio nos ayude a reconocerte en los pobres y a permanecer fieles al Evangelio. Amén.
Semblanza original preparada por Corazón de Paúl. Fuentes históricas consultadas: Compañía de las Hijas de la Caridad, “Mártires del siglo XX”; documentación de la beatificación de Tarragona de 2013; calendario litúrgico de la Congregación de la Misión. El texto distingue los hechos documentados de la reflexión pastoral y no reproduce artículos de terceros.

