
La beatificación de sesenta mártires de la Familia Vicenciana en Madrid mostró la amplitud del carisma: sacerdotes, hermanos, Hijas de la Caridad, asesores diocesanos y laicos compartieron una misma fidelidad. No pertenecían todos a una sola comunidad, pero estaban unidos por la misión, la Medalla Milagrosa y el servicio eclesial.
Grupos: José María Fernández Sánchez y 38 compañeros; Vicente Queralt Lloret y 20 compañeros
Martirio: 1936–1937, España
Beatificación: 11 de noviembre de 2017, Madrid
Total: 60 miembros de distintas ramas vicentinas
Una vida entregada al Evangelio
Las dos causas llevan los nombres del beato José María Fernández Sánchez y treinta y ocho compañeros, y del beato Vicente Queralt Lloret y veinte compañeros. El conjunto está formado por cuarenta miembros de la Congregación de la Misión —veinticuatro sacerdotes y dieciséis hermanos—, cinco sacerdotes diocesanos que asesoraban asociaciones vicentinas, dos Hijas de la Caridad, siete miembros de los Hijos e Hijas de María —hoy Juventudes Marianas Vicencianas— y seis integrantes de la Asociación de la Medalla Milagrosa. Esta composición convierte la beatificación en un retrato excepcional de la colaboración entre vocaciones consagradas, ministeriales y laicales.
Fidelidad en medio de la persecución
Murieron en distintos lugares y fechas durante la persecución religiosa de 1936 y 1937. La Santa Sede autorizó en marzo de 2017 los decretos que reconocían el martirio por odio a la fe, y la celebración tuvo lugar el 11 de noviembre de ese año. Presentar los hechos con rigor exige no simplificar el sufrimiento de España ni utilizar a las víctimas como argumento político. La Iglesia los propone por su unión con Cristo, el perdón y la fidelidad, no por adhesión a un proyecto temporal.
Una memoria que ilumina el presente
Los sesenta muestran que el carisma vicentino se vive de forma compartida. La misión no pertenece solamente a sacerdotes o religiosas: necesita también jóvenes, familias, profesionales y asociaciones laicales. Su memoria inspira una Iglesia sinodal, capaz de colaborar y de sostener la fe en tiempos difíciles. También compromete a trabajar por la reconciliación, la libertad de conciencia y una cultura donde ninguna diferencia justifique la violencia.
Señor Jesús, que sostuviste a Los 60 mártires de la Familia Vicenciana beatificados en 2017 en la hora de la prueba, concédenos una fe humilde, una caridad valiente y un corazón dispuesto a servir. Que su testimonio nos ayude a reconocerte en los pobres y a permanecer fieles al Evangelio. Amén.
Semblanza original preparada por Corazón de Paúl. Fuentes históricas consultadas: decreto de la Santa Sede del 23 de marzo de 2017; carta del Superior General de la Congregación de la Misión del 18 de mayo de 2017; documentación de la beatificación celebrada en Madrid. El texto distingue los hechos documentados de la reflexión pastoral y no reproduce artículos de terceros.
