El P. Felipe Rojas entre san Vicente de Paúl, la Virgen María y Jesucristo, símbolo de la evangelización digital de Corazón de Paúl

De un pequeño blog a una red de evangelización digital vicentina

⏱ 7 min de lectura

Quince años de intuiciones, dificultades y perseverancia han convertido una iniciativa sencilla en una red de evangelización digital al servicio del carisma vicentino.

Una intuición que comenzó con un pequeño blog

Este 2026 es un año significativo para nuestro proyecto de evangelización. El 8 de abril se cumplieron 15 años de la primera publicación que se hizo en un blog y, curiosamente, aquella primera entrada se llamó “Familia Vicentina”. Corazón de Paúl no surgiría sino hasta el año siguiente, en 2012, pero aquella fue la primera intuición que tuve para empezar a publicar sobre el carisma vicentino. La necesidad era muy básica: la comunidad no tenía página web y yo quería proveer a la Provincia de un espacio en la web. Por eso, el blog se bautizó congregaciondelamision.blogspot.com. Nunca fue mi intención crear una red de evangelización aparte.

El tiempo pasó y, poco a poco, vi la necesidad de estar también en las redes sociales, un espacio que todavía se “habitaba” muy poco. Creé una cuenta en Facebook llamada “Corazón de San Vicente de Paúl Caridad”, al tiempo que aproveché una vieja cuenta de YouTube que tenía y que bauticé con el nombre de “Corazón de San Vicente de Paúl TV”. El nombre, como ya muchos de pronto saben porque hace parte de nuestra identidad, surgió de las apariciones de santa Catalina Labouré relacionadas con el corazón de san Vicente. Coincidencialmente, o providencialmente, aquellas apariciones tuvieron lugar en los meses de abril de 1830: abril, precisamente, fue también el mes en que se hizo la primera publicación en aquel blog.

Hay muchas cosas providenciales en la historia de Corazón de Paúl. Hasta ese momento no tenía en mi mente la idea de una red independiente. El tema de las redes sociales era más bien un hobby para publicar algunos diseños que hacía y para subir algunos videos del seminario que tenía como encargo, gracias a las habilidades que había adquirido para editar videos con los programas que existían en aquel momento. Nunca imaginé lo que hoy por hoy llegaría a ser.

Crecer también significó atravesar resistencias

Para el año 2015, Corazón de Paúl había crecido un poco más. Tenía varios seguidores, publicaba la novena de la Virgen Milagrosa, se compartía una que otra cosa de espiritualidad vicentina y ya teníamos un espacio en una web que me habían regalado. Sin embargo, en aquella página había más información de la Provincia de Colombia que contenido propiamente formativo; no había todavía nada realmente diferente. También saqué un boletín extremadamente sencillo. De hecho, solo pude publicar una edición por el problema que se me sobrevino.

Los sacerdotes que en aquel momento estaban en la pastoral vocacional se quejaron con el Visitador porque un “simple seminarista”, o sea, yo, tenía una web donde aparecía información de la Provincia. Honestamente, nunca fue mi intención hacer daño. Simplemente, la comunidad no tenía página y yo quise proveer un espacio donde aparecieran los Visitadores, las casas y otras cosas relevantes de la vida de la Provincia.

En el mes de noviembre me hicieron viajar desde Guaranda, donde estaba realizando mi año de pastoral, hasta Bogotá. Recuerdo que había muchas quejas y mucha molestia. Se pensaba que yo era un abusivo, que estaba obrando de manera tramposa. Llegué incluso a desistir de todo porque no entendía el trasfondo de aquella persecución.

Me citaron a una reunión. Allí estaba yo, un “simple seminarista”, frente al Visitador de aquel momento, el P. Orlando Escobar, CM, y otros dos sacerdotes. El más molesto ya ni siquiera está en la comunidad: se fue a vivir el sueño americano, de sacerdote, obviamente.

Allí se adujeron las razones: no era posible que un seminarista tuviera un sitio web con información de la comunidad. Lo que debía hacer era cerrar la página y dar por terminado todo lo que hasta ese momento se había realizado.

En el fondo, yo estaba resuelto a hacerlo. Incluso les dije que con gusto les entregaba todo lo que hasta entonces tenía recogido para alimentar la página web que fueran a crear en el futuro —página que nunca llegó—. Sin embargo, el padre Orlando dijo que podía continuar, pero retirando del sitio todo lo que tenía relacionado directamente con la Provincia.

Es muy curiosa esta parte de la historia porque, en últimas, quienes fundaron el Corazón de Paúl como hoy lo conocemos fueron, de alguna manera, los mismos que lo persiguieron.

Acepté la decisión propuesta por el Visitador. Además, también debía pedir permiso si publicaba algo relacionado directamente con la comunidad. Creo que ese fue el año en que entendí que era hora de abrir caminos nuevos.

Abrir caminos nuevos y producir contenido propio

Al año siguiente ya estaba en Funza haciendo la Teología. Pedí permiso para ocupar una habitación más y tener allí un estudio de grabación, y así fue. Empecé a realizar programas especiales para el canal de YouTube, continué con el trabajo de las novenas y comenzaron a publicarse triduos, novenas a san Vicente y muchas otras ediciones que hoy ya superan las 200 publicaciones.

Recuerdo también que un sacerdote vicentino colombiano, que ya murió y que trabajó en las comunicaciones de la Curia General, me escribió un día por Facebook de manera muy despótica. Me preguntaba para qué me inventaba más cosas y decía que era una tontería crear cuentas sobre el carisma vicentino en vez de apoyar las cuentas oficiales. De hecho, durante su estancia como encargado de las comunicaciones de la Curia, me prohibió replicar los mensajes del Superior General o hacer réplica de cualquier contenido que se publicara desde Roma.

Pero esto, más que desanimarme, fue un aliciente para producir nuestro propio contenido.

Una historia de resiliencia y misión

Muchas personas pueden ver lo que hoy es Corazón de Paúl y pensar que todo fue fácil o que todo se creó de la noche a la mañana. Pero esta es una historia de intuiciones, de persecuciones y de resiliencia.

Hoy todavía existen muchos sacerdotes vicentinos, principalmente de otras Provincias, que miran con recelo a Corazón de Paúl. Sigue siendo motivo de crítica y de sospecha, especialmente porque hemos implementado el uso de la inteligencia artificial como herramienta de creación; de hecho, somos pioneros en este campo.

Pero los desafíos que llegan nos retarán, no a claudicar, sino a remar con más fuerza. Puede que llegue el momento de hacer un relevo en la dirección y que lo asuma un futuro misionero vicentino con mayor visión y audacia. Mientras tanto, seguiré capitaneando esta barca en el inmenso continente digital, llevándola con los vientos nuevos y con el soplo del Evangelio.

Corazón de Paúl seguirá innovando y ocupando un lugar importante en la historia de nuestro carisma en la era digital.

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