Lo que comenzó en 2011 como una promesa personal de un joven seminarista se ha convertido en una tradición de oración que cada noviembre reúne a comunidades y devotos de la Virgen de la Medalla Milagrosa. En su decimosexta edición, el P. Andrés Felipe Rojas, CM, fundador de Corazón de Paúl, comparte la historia de esta iniciativa, los frutos de su difusión y el significado de «Milagrosa, abres caminos», la propuesta para 2026.
Corazón de Paúl | Entrevista especial – Noviembre de 2026
Padre Felipe, ¿cómo nació la idea de escribir una novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa?
Todo comenzó en 2011, cuando tenía 18 años y era seminarista en el Seminario de la Milagrosa. Quería proponer una novena diferente, que no se limitara a repetir oraciones, sino que ayudara a las personas a encontrarse, reflexionar sobre su vida y fortalecer el sentido de comunidad.
Pero detrás había una motivación mucho más personal: le hice una promesa a la Santísima Virgen María. Le pedí que me concediera la perseverancia vocacional y el don de llegar al sacerdocio. A cambio, me comprometí a escribir durante diez años una novena diferente en su honor, una por cada año de aquel camino de formación.
Curiosamente, no conservamos la primera edición en su formato original. Fue revisada y posteriormente incorporada a un libro publicado dos años después. Sin embargo, el propósito inicial sigue intacto: hacer de la novena una experiencia de fe y de encuentro comunitario.
¿Qué hace diferente a esta novena de otras publicaciones tradicionales?
Creo que su principal característica es que no invita únicamente a rezar, sino también a vivir lo que se reza.
Cada edición tiene una temática nueva. Los nueve días están acompañados por la Palabra de Dios, reflexiones, signos, elementos de la Medalla Milagrosa, preguntas y actividades comunitarias.
Queríamos superar aquella idea de una oración desconectada de la realidad humana. La novena debía dialogar con las alegrías, las dificultades y las esperanzas de las personas.
La clave ha sido unir la devoción mariana, la reflexión bíblica y el compromiso comunitario, manteniendo siempre una perspectiva cercana a la espiritualidad vicentina.
Lo que comenzó como una promesa privada terminó llegando a muchas comunidades. ¿Cómo ocurrió?
Ese es uno de los aspectos más sorprendentes de esta historia. Nunca pensé en una difusión tan amplia. Mi intención inicial era cumplir aquella promesa y honrar a la Santísima Virgen.
Con el crecimiento de Corazón de Paúl, las ediciones comenzaron a circular entre comunidades, parroquias y grupos de oración. Poco a poco descubrí que muchas personas esperaban la novena cada noviembre.
Recuerdo mensajes que llegaban incluso antes de su publicación: «Padre, ¿cuándo sale la novena de este año?».
Fue muy bonito comprender que aquello que había comenzado como una experiencia personal de fe se estaba convirtiendo en una tradición compartida por otras personas, también fuera de Colombia.
En 2020 se publicó la décima edición, coincidiendo con los 190 años de las apariciones. ¿Qué significó aquel momento?
Fue un año verdaderamente especial. Había llegado al sacerdocio y, con ello, había recibido ese don que tantos años atrás había pedido a la Virgen. La décima novena representaba el cumplimiento de mi primera promesa, iniciada en 2011.
Además, coincidió con los 190 años de las apariciones de la Virgen a santa Catalina Labouré. Aquella edición tuvo una difusión que superó nuestras expectativas y, según recuerdo, llegó a medios de comunicación y espacios televisivos.
Parecía que allí terminaba una historia, pero en realidad comenzaba una nueva etapa.
¿Por qué decidió continuar después de haber cumplido la promesa?
Porque surgió en mí el deseo de ofrecerle diez novenas más a la Santísima Virgen, esta vez caminando hacia el bicentenario de las apariciones, que celebraremos en 2030.
Es una segunda promesa, que he asumido con humildad y confianza, pidiéndole a María que me permita contribuir a la difusión de su medalla y de su mensaje.
Naturalmente, uno no conoce el tiempo que Dios le tiene reservado. Por eso vivo este compromiso poniendo cada año en sus manos, agradeciendo la posibilidad de seguir escribiendo y compartiendo este material.
Después de dieciséis ediciones, ¿cuál considera que ha sido el fruto más hermoso?
Sin duda, la alegría de las comunidades.
Me conmueve especialmente recibir mensajes de las Hijas de la Caridad. Muchas comunidades comparten fotografías de sus celebraciones, nos cuentan cómo han desarrollado los signos y agradecen el material.
Esas experiencias tienen un valor inmenso. Más allá del número de descargas o de la difusión que pueda alcanzar una edición, lo verdaderamente importante es que las personas se reúnan durante nueve días para honrar a la Santísima Virgen, escuchar la Palabra y fortalecer su fe.
Allí encuentro el sentido de todo este trabajo.
La edición de 2026 lleva por título «Milagrosa, abres caminos». ¿De dónde surgió esta inspiración?
Nació de una experiencia muy sencilla. Un día, mientras regresaba a casa, comencé a observar los caminos que recorremos habitualmente: los obstáculos que encontramos, las señales que nos orientan y la meta hacia la que nos dirigimos.
Pensé que nuestra vida espiritual también es un camino.
Por eso, esta novena nos invita a descubrir cómo, por la intercesión de María, podemos abrir caminos de esperanza, encuentro, fraternidad y diálogo.
Pero abrir caminos también significa derribar los muros que nos separan, aprender a reconocer las señales de Dios —su Palabra, las personas de buen corazón y las oportunidades de hacer el bien— y no perder de vista la meta.
Nuestra meta es Jesucristo, es el Reino de Dios, es construir comunidades más fraternas y corazones dispuestos a vivir el Evangelio.
María no sustituye nuestro caminar. Como Madre, nos acompaña y nos conduce siempre hacia su Hijo.
«Milagrosa, abres caminos»: una invitación para todos
Dieciséis ediciones después, aquella promesa nacida en un seminario continúa dando frutos. La historia de esta novena recuerda que una experiencia personal de fe puede transformarse en una oportunidad de encuentro, oración y servicio para muchas comunidades.
En este 2026, Corazón de Paúl invita a las familias, parroquias, comunidades vicentinas y devotos de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa a recorrer este nuevo itinerario espiritual.
Porque abrir caminos no significa que desaparezcan todas las dificultades, sino descubrir que, de la mano de María y siguiendo a Jesucristo, siempre podemos dar un paso hacia el amor, la reconciliación y la esperanza.
Que esta novena no sea solamente una oración de nueve días, sino el comienzo de nuevos caminos de fe, fraternidad y caridad.
Descarga gratuitamente la XVI edición de la novena «Milagrosa, abres caminos»
Corazón de Paúl
