LECTURAS Y
REFLEXIÓN DE LA PALABRA DE DIOS DE TODOS LOS DÍAS

Cargando Eventos

« Todos los Eventos

Lectio Divina — viernes 25 de diciembre de 2026 (Jn 1,1-18)

diciembre 25
← Volver a Lectio diaria
Lectio divina

Lectio divina

Jn 1,1-18

Viernes 25 de diciembre de 2026

Lectio Divina · 25 de diciembre de 2026

Solemnidad de la Natividad del Señor — Navidad

El Verbo se hizo carne y puso su tienda entre nosotros

Lecturas del día: Is 52,7-10 · Sal 97(98),1-6 · Hb 1,1-6 · Jn 1,1-18. Consultar las lecturas litúrgicas en línea.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo. Abre mi inteligencia para comprender la Escritura, purifica mis afectos para recibirla sin defensas y fortalece mi voluntad para obedecer. Que no busque en la Palabra una confirmación de mis ideas, sino el rostro vivo de Jesucristo. Amén.

1. Lectio — ¿Qué dice el texto?

Evangelio: Jn 1,1-18. Paráfrasis pastoral para la oración:

Juan conduce la mirada más allá del pesebre hasta el principio: el Verbo estaba con Dios y era Dios; todo fue hecho por Él y en Él estaba la vida. Esa Luz entra en el mundo y encuentra también rechazo. Sin embargo, a quienes la reciben les da poder de ser hijos de Dios. El centro de la Navidad se expresa en una frase: “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Dios no envía solamente un mensaje; se entrega a sí mismo en nuestra condición humana.

Contexto bíblico

Isaías contempla al mensajero de buenas noticias que anuncia paz y salvación. Hebreos afirma que Dios, después de hablar de muchas maneras, nos ha hablado definitivamente en el Hijo. Juan lleva esta afirmación al extremo: el Hijo es el Verbo eterno hecho carne.

Unidad de las lecturas

El salmo invita a toda la tierra a contemplar la salvación. La Navidad tiene alcance universal. La Encarnación ocurre en un lugar y tiempo concretos, pero su significado abraza toda la creación.

2. Meditatio — ¿Qué me dice Dios?

La Navidad cristiana no es nostalgia de un niño tierno. Es la proclamación de que Dios ha asumido nuestra carne, y con ella el cansancio, la vulnerabilidad, la pobreza y la historia. Nada verdaderamente humano queda fuera de su cercanía. “Puso su tienda” entre nosotros: Dios ha elegido vecindad. Esta verdad cambia la espiritualidad y la ética. Si Dios dignificó la carne humana, no podemos despreciar ningún cuerpo, especialmente el del pobre, el enfermo, el migrante o el anciano. El misterio que adoramos en el altar y el pesebre nos espera también en una humanidad concreta.

Profundización teológica

La Encarnación confiesa la unión sin confusión de verdadera divinidad y verdadera humanidad en la persona del Hijo. El Verbo no deja de ser Dios al hacerse hombre. Precisamente por eso la humanidad de Cristo se convierte en lugar definitivo de revelación: quien quiere conocer al Padre mira al Hijo.

Preguntas para el discernimiento

  • ¿Qué significa para mí que Dios haya asumido la carne?
  • ¿Qué aspecto de mi humanidad todavía considero indigno de ser presentado a Cristo?
  • ¿Qué cuerpo vulnerable reclama hoy mi respeto y servicio?
  • ¿Cómo puede mi Navidad anunciar paz de manera concreta?

3. Oratio — ¿Qué le respondo?

Verbo eterno hecho carne, gracias por poner tu tienda entre nosotros. Hazme recibirte con fe, reconocerte en los pequeños y convertir la alegría de Navidad en una caridad concreta. Amén.

4. Contemplatio — Permanecer bajo la mirada de Cristo

Guarda unos minutos de silencio. No intentes producir pensamientos nuevos. Vuelve a una palabra o imagen del Evangelio y permanece allí. Si llega una distracción, regresa sencillamente a la presencia de Cristo. Deja que su mirada ordene tu propia mirada.

5. Aplicación vicentina

San Vicente invitaba a encontrar a Cristo en el pobre. La Encarnación fundamenta esa intuición: Dios ha elegido hacerse cercano en una humanidad frágil. Servir al pobre no es una actividad paralela a la adoración del Verbo encarnado; es una de sus consecuencias más coherentes.

6. Actio — La Palabra se hace vida

Después de celebrar, destina tiempo real de este día a una persona que no pueda “devolverte” el gesto: alguien solo, enfermo, pobre o excluido.

Examen al terminar el día

Antes de dormir, vuelve brevemente a la Palabra. Pregúntate: ¿dónde reconocí hoy a Cristo? ¿qué resistencia apareció en mí? ¿qué rostro pobre fue confiado a mi responsabilidad? Da gracias por una gracia concreta y entrega a Dios lo que no pudiste resolver.

Imprimir o guardar en PDF

Detalles