Santa Misa propia de san Vicente de Paúl
Un subsidio celebrativo organizado para honrar al apóstol de la caridad y renovar la misión de llevar el Evangelio a los pobres.
Ritos iniciales
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para vendar los corazones desgarrados.
O bien · Sal 131,15-16: A los pobres de Sión saciaré de pan, vestiré a sus sacerdotes de gala, y sus fieles aclamarán con vítores.
En la solemnidad propia se dicen el Gloria y el Credo.
Señor, Dios nuestro, que para la evangelización de los pobres y la formación del clero infundiste en tu bienaventurado sacerdote Vicente las virtudes apostólicas, haz, te rogamos, que quienes seguimos el ejemplo de su vida sintamos de continuo la urgencia de la caridad para perpetuar la misión de tu Hijo en el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Ver otra fórmula de la oración colecta
Oh Dios, que para el servicio de los pobres y la formación de tus ministros infundiste en tu sacerdote san Vicente de Paúl el espíritu de los Apóstoles, haz que, animados por su ejemplo, amemos aquello que él amó y vivamos lo que él nos enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo.
Liturgia de la Palabra
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero de la paz!
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es Rey»!
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión.
Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén: el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.
Palabra de Dios.
R/. Contad sus maravillas a todas las naciones.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.
Proclamad día tras día su victoria,
contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R/.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey».
Él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente. R/.
Dios ha escogido lo que el mundo considera débil
Hermanos: fijaos en vuestra asamblea: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas. Todo lo contrario: lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los fuertes.
Más aún: ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
Por él vosotros sois en Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Y así, como dice la Escritura: «El que se gloría, que se gloríe en el Señor».
Por eso yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna sino a Jesucristo, y este crucificado.
Palabra de Dios.
Aleluya. Id y proclamad el Evangelio: está cerca el Reino de los Cielos. Aleluya.
Bienaventurados los misericordiosos
En aquel tiempo, al ver Jesús al gentío, subió a la montaña, se sentó y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
Palabra del Señor.
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Primera lectura: 1 Cor 1,26-31 · Salmo: Sal 111(112),1-9 · Evangelio: Mt 9,35-38.
Debe utilizarse únicamente cuando esta selección figure en el propio aprobado de la comunidad celebrante.
Guía breve para la homilía
- Cristo evangelizador de los pobres: la misión nace de mirar y seguir a Jesús.
- La caridad es concreta: Vicente une contemplación, organización y servicio.
- Los pobres son nuestros señores y maestros: no son destinatarios pasivos, sino lugar de encuentro con Cristo.
- Una Iglesia en salida: el carisma vicentino forma discípulos capaces de escuchar, servir y transformar.
Oración universal sugerida
R/. Cristo evangelizador de los pobres, escúchanos.
Por la Iglesia, para que anuncie el Evangelio con sencillez y haga visible la ternura de Dios entre quienes sufren. Roguemos al Señor.
Por el Papa, los obispos, presbíteros, diáconos y agentes pastorales, para que su ministerio esté marcado por la cercanía, la verdad y la caridad. Roguemos al Señor.
Por quienes viven pobreza, desplazamiento, enfermedad, soledad, violencia o exclusión, para que encuentren justicia, consuelo y hermanos que caminen a su lado. Roguemos al Señor.
Por toda la Familia Vicentina, para que renueve la creatividad de la caridad y trabaje unida al servicio de los más vulnerables. Roguemos al Señor.
Por las vocaciones misioneras y por los jóvenes, para que respondan con alegría al llamado de Cristo. Roguemos al Señor.
Por nuestra comunidad, para que la Eucaristía nos convierta en una ofrenda viva y en servidores diligentes de los pobres. Roguemos al Señor.
Liturgia eucarística
Señor, tú que concediste a san Vicente de Paúl la gracia de realizar en su vida lo que celebraba en estos santos misterios, concédenos, por la eficacia de este sacrificio, llegar a transformarnos en ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Prefacios
Prefacio propio · San Vicente de Paúl, ejemplo y norma de celo apostólico
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, que te demos gracias, te bendigamos y te alabemos siempre, Dios fiel y misericordioso, en la solemnidad de san Vicente de Paúl.
Porque tú lo llamaste a seguir las huellas de tu Hijo, a gastar su vida en la evangelización de los pobres, y por él, inflamado en celo por la dilatación de tu reino, nos diste el ejemplo y la norma de coraje apostólico, para que, fortalecidos por tu Espíritu e impulsados por tu caridad, te entregáramos nuestras fuerzas y nuestra vida procurando la salvación de los necesitados, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, con todos los ángeles y santos, te aclamamos cantando con gozo: Santo, Santo, Santo…
Segunda opción · Prefacio de santos pastores
Cuándo elegirlo: cuando el propio local remita al común de santos pastores o cuando lo determine el Misal aprobado.
Tema central: Cristo, Pastor eterno, continúa guiando a su pueblo mediante ministros santos; en san Vicente resplandece el cuidado de los pobres, la formación del clero y el celo misionero.
Importante: proclámese la fórmula completa que aparece en el Misal Romano aprobado para el país. Esta indicación pastoral no reemplaza el texto litúrgico oficial.
Plegarias eucarísticas
Plegaria eucarística I · Canon Romano
Uso sugerido: especialmente oportuno en solemnidades. Su amplitud expresa la comunión de toda la Iglesia y la continuidad de la tradición romana.
- Acción de gracias y súplica por la Iglesia.
- Conmemoración de los vivos y comunión con la Virgen María, san José, los Apóstoles y los santos.
- Epíclesis, relato de la institución y consagración.
- Anámnesis, ofrenda, intercesiones y conmemoración de los difuntos.
- Doxología final: por Cristo, con él y en él.
Para la celebración: úsese íntegramente el texto de la Plegaria eucarística I del Misal Romano vigente. No se añaden nombres ni fórmulas por iniciativa propia.
Plegaria eucarística II
Uso sugerido: por su concisión y carácter pastoral puede emplearse cuando lo permitan las normas litúrgicas. Puede acompañarse del prefacio propio de san Vicente si el Misal particular así lo dispone.
- Alabanza al Padre por Jesucristo y aclamación del Santo.
- Epíclesis sobre los dones, relato de la institución y consagración.
- Memorial de la muerte y resurrección del Señor.
- Ofrenda, epíclesis de comunión e intercesiones por la Iglesia, vivos y difuntos.
- Doxología final.
Para la celebración: úsese la traducción íntegra y aprobada de la Plegaria eucarística II, incluida la mención de san José en el lugar establecido por la Iglesia.
Comunión y rito de conclusión
Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos y a los hambrientos los colmó de bienes.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.
Oh Padre, que nos has alimentado con los sacramentos de la vida, concédenos que, a ejemplo de san Vicente de Paúl y ayudados por su protección, imitemos a Jesucristo, tu Hijo, anunciando el Evangelio a los más pobres. Por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición solemne
Que el Señor les muestre su benignidad para que quienes han celebrado con gozo la solemnidad de san Vicente de Paúl lleguen a ser imitadores de su caridad y partícipes de su premio. Amén.
Y el que les dio el mandamiento del amor mutuo les conceda renovar el espíritu de su vocación, para que, concordes y unánimes en su amor, gasten con alegría su vida en servicio a los hermanos. Amén.
Para que, mostrándose al mundo como discípulos suyos, promuevan la verdad y la justicia y extiendan su reino de amor y de paz. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca para siempre. Amén.
Que la mesa de la Palabra y de la Eucaristía nos envíe a reconocer a Cristo en los pobres y a servirlos con humildad, organización, ternura y una caridad siempre creativa.

