CONFERENCIA DEL 25 DE NOVIEMBRE DE 1658
A las nueve, después de haber tomado agua bendita y rezado de rodillas algunas oraciones, etcétera». «14. Desde el final de las oraciones de la noche hasta después de la oración de la mañana del día siguiente guardarán estrictamente el silencio, etcétera». Tened fidelidad en esto, hijas mías, pues es un tiempo precioso. Hay monasterios en los que casi no se atreven a abrir la boca durante las horas de silencio; y si alguna vez surge alguna necesidad…