El nuevo escudo episcopal de monseñor Homero Marín Arboleda, C.M., Vicario Apostólico de Tierradentro, recoge en sus símbolos una profunda síntesis de su trayectoria sacerdotal y misionera: la Eucaristía, María, la diversidad del Pueblo de Dios, el camino recorrido entre montañas y mares y, en el centro de todo, la identidad vicentina expresada en el llamado a evangelizar a los pobres.
Con su ordenación episcopal y el inicio de una nueva etapa al servicio del Vicariato Apostólico de Tierradentro, monseñor Homero Marín Arboleda, C.M., ha presentado el escudo que acompañará su ministerio como obispo.
No se trata únicamente de un signo distintivo. Cada elemento ha sido elegido para expresar aspectos fundamentales de su espiritualidad, de su vocación misionera y de los lugares y comunidades que han marcado su vida.
Su historia personal ayuda a comprender el profundo significado de esta heráldica: un sacerdote vicentino que comenzó parte de su ministerio en las montañas de Tierradentro, que posteriormente fue enviado durante largos años a la misión en Papúa Nueva Guinea y que ahora regresa como pastor de la Iglesia que conoció en los primeros años de su sacerdocio.
Escudo episcopal

Blasón
Escudo partido y medio cortado. Primero, de azur, un monte de tres peñas de plata, cargadas de una faja gemela de gules, moviente de la punta y surmontado de una Sagrada Forma de plata cargada con las letras IHS de sable.
Segundo, de gules, una estrella de ocho puntas de oro.
Tercero, de plata, una faja ondada de azur y plata sosteniendo una barca de azur.
Y por lema:
EVANGELIZARE PAUPERIBUS MISIT ME.
El significado del escudo
La explicación oficial del escudo parte de la propia experiencia misionera de monseñor Homero.
Del mar a las montañas
“Mi itinerario misionero se expresa en un camino que va desde el mar hasta las montañas nevadas, signo del envío recibido para anunciar el Evangelio en todos los lugares”.
Esta expresión sintetiza de manera especial una vida marcada por la disponibilidad misionera.
El recorrido está iluminado por las palabras de Cristo:
«He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!» (Lc 12,49).
Ese fuego simboliza el ardor misionero y la fuerza renovadora del Espíritu Santo.
No se trata solamente de recorrer territorios, sino de comprender toda la vida como envío: salir, anunciar, servir y llevar el Evangelio allí donde la Iglesia lo necesite.
María, Estrella de la Evangelización
La estrella presente en el escudo representa la dimensión mariana del ministerio episcopal y el compromiso con la nueva evangelización.
María es contemplada como Estrella de la Evangelización, aquella que acompaña el caminar de la Iglesia y conduce siempre hacia Cristo.
El sentido de este símbolo queda resumido en las palabras pronunciadas por la Virgen en las bodas de Caná:
«Hagan todo lo que Él les diga» (Jn 2,5).
María aparece así no como centro de la misión, sino como aquella que señala permanentemente a Jesús y enseña a la Iglesia a escuchar su Palabra.
La Eucaristía, centro de la comunión
Otro de los elementos centrales del escudo es la Eucaristía.
La explicación oficial señala que:
“La Eucaristía constituye el centro de la comunión y de la unidad de la Iglesia”.
En ella, el Señor permanece para siempre con su pueblo.
El significado está iluminado por dos textos fundamentales del Evangelio:
«El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14),
y la promesa de Cristo:
«Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).
En torno a la mesa eucarística, la Iglesia encuentra su fuente y su culmen.
La presencia de este signo en la heráldica episcopal expresa, por tanto, que la misión del pastor encuentra su centro en Cristo y en la comunidad reunida alrededor de la Eucaristía.
Una Iglesia unida en la diversidad
Los colores amarillo, azul y rojo evocan la riqueza multicultural del Pueblo de Dios, llamado permanentemente a construir la unidad respetando la diversidad.
Esta dimensión resulta especialmente significativa para un territorio como Tierradentro, en el que conviven comunidades con historias, tradiciones y culturas diversas.
La inspiración bíblica se encuentra en las palabras de san Pablo:
«Todos ustedes son uno en Cristo Jesús» (Ga 3,28),
y:
«Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu» (1 Co 12,4).
La comunión cristiana no elimina las diferencias, sino que permite que cada comunidad y cada persona aporte sus dones a la construcción de una misma Iglesia.
“Evangelizare pauperibus misit me”
En la parte inferior del escudo aparece la expresión que resume de manera particular la identidad espiritual de monseñor Homero:
«Evangelizare pauperibus misit me» — «Me ha enviado a evangelizar a los pobres» (Lc 4,18).
Es el lema propio de la Congregación de la Misión, fundada por san Vicente de Paúl, y expresa el corazón del carisma vicentino:
anunciar la Buena Nueva a los pobres, servirlos con amor y hacer presente en ellos el rostro misericordioso de Cristo.
Al asumirlo como lema episcopal, monseñor Homero manifiesta que la ordenación episcopal no significa abandonar la identidad que ha orientado su vida religiosa y sacerdotal.
El obispo continúa siendo misionero.
Y su misión continúa teniendo una opción clara: anunciar a Cristo y servir especialmente a quienes más lo necesitan.
Una vida marcada por la misión

Comprender la heráldica de monseñor Homero exige también conocer el camino que lo ha llevado hasta Tierradentro.
S. E. Mons. Homero Marín Arboleda, C.M., nació el 17 de noviembre de 1959 en Circasia, Quindío, Colombia.
Ingresó a la Congregación de la Misión —Padres Vicentinos— en Medellín, donde realizó su proceso de formación inicial entre 1980 y 1983.
Cursó estudios de Filosofía en el Seminario La Milagrosa de Medellín y de Teología en el Seminario Villa Paúl de Funza, Cundinamarca.
Realizó su primera profesión religiosa el 2 de febrero de 1982 y la profesión perpetua el 24 de noviembre de 1984.
Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 1987.
Los primeros años en Tierradentro
Los comienzos de su ministerio sacerdotal estuvieron estrechamente ligados a la región que décadas más tarde volvería a recibirlo como pastor.
Entre sus primeros servicios se encuentran:
- Vicario parroquial en 1987 y párroco en Vitoncó entre 1988 y 1993.
- Vicerrector y profesor en el Seminario Indígena Páez en 1988.
- Párroco de Willa en 1988 y 1994.
- Rector del Seminario Menor de Páez y profesor en el Seminario Mayor.
Esta primera experiencia pastoral permitió que Tierradentro ocupara desde temprano un lugar importante en su vida sacerdotal y misionera.
Formación y servicio en Colombia
En 1996 obtuvo la licenciatura en Misionología en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma.
Posteriormente desempeñó diferentes responsabilidades dentro de la Congregación de la Misión:
- Consejero provincial en Colombia entre 1997 y 2000.
- Formador del Seminario Indígena Páez entre 1998 y 1999.
- Rector del Seminario Mayor La Milagrosa de Medellín en 2000.
La formación, el acompañamiento vocacional y la preparación de nuevos misioneros ocuparon así una parte significativa de su servicio dentro de la comunidad vicentina.
La misión en Papúa Nueva Guinea
En 2001 comenzó una de las etapas más largas y significativas de su ministerio: su servicio misionero en Papúa Nueva Guinea.
Allí desempeñó diversas responsabilidades:
- Vicerrector del Seminario de Bomana entre 2001 y 2007.
- Párroco de Holy Name of Jesus en Bomana entre 2007 y 2013.
- Superior de la Misión Lazarista en Papúa Nueva Guinea entre 2009 y 2011.
- Párroco de San Antonio de Padua en la isla de Kiriwina desde 2013.
- Párroco de Beato Juan Mazzuccconi en la isla de Woodlark desde 2019.
Aquellos años explican también uno de los elementos más expresivos de su escudo: el mar y la barca, símbolos estrechamente vinculados a un ministerio desarrollado durante años entre comunidades insulares.
El regreso a Tierradentro
El 12 de mayo de 2026, el Santo Padre León XIV nombró a monseñor Homero Marín Arboleda, C.M., Vicario Apostólico de Tierradentro, Cauca.
El nombramiento representó, de algún modo, el cierre de un largo recorrido y al mismo tiempo el comienzo de una nueva misión.
Después de haber servido en las montañas de Tierradentro durante los primeros años de su sacerdocio, de formarse para la misión y de pasar buena parte de su vida anunciando el Evangelio al otro lado del mundo, regresó al territorio como su nuevo pastor.
Una heráldica profundamente misionera
Mirado en su conjunto, el escudo episcopal reúne los grandes ejes que monseñor Homero ha querido expresar en esta nueva etapa de su ministerio:
la misión, el fuego del Espíritu Santo, María como Estrella de la Evangelización, la centralidad de la Eucaristía, la riqueza multicultural del Pueblo de Dios y la espiritualidad vicentina al servicio de los pobres.
Pero también puede leerse como una síntesis de su propia historia.
Allí están simbólicamente las montañas donde comenzó su ministerio, el mar que acompañó tantos años de misión, la barca que habla de disponibilidad, la Eucaristía que sostiene la Iglesia y el lema que ha marcado su vocación como hijo de san Vicente de Paúl.
“Evangelizare pauperibus misit me”.
“Me ha enviado a evangelizar a los pobres”.
Con esa convicción comienza ahora su ministerio episcopal: no como ruptura con la vida que ha llevado hasta hoy, sino como continuidad de una misma vocación.
Una vida enviada.
Una vida misionera.
Una vida al servicio del Evangelio y de los pobres.
