CONFERENCIA DEL 29 DE AGOSTO DE 1659 MÁXIMAS CONTRARIAS A LAS MÁXIMAS EVANGELICAS
mos compasión de tantas almas que perecen y no dejemos que nuestra pereza e insensibilidad sean la causa de su perdición. Estos son, hermanos míos, los cinco enemigos que hemos de combatir: el primero, como hemos visto, la prudencia de la carne 6; el segundo, el deseo de presumir a los ojos de los hombres; el tercero, el deseo de hacer que todos se sometan a nuestro juicio y a nuestra voluntad; el cuarto, la búsqueda de nuestra…