REPETICIÓN DE LA ORACIÓN DEL
Por ejemplo, nosotros, los sacerdotes, celebramos la santa misa, porque es ésa la voluntad de Dios; pues bien, no basta con hacer en esto la voluntad de Dios, o sea, celebrar la misa; sino que además hemos de esforzarnos en ofrecer, con la mayor perfección que nos sea posible, ese mismo sacrificio a Dios, según la voluntad del mismo Dios, de la misma forma que nuestro Señor ofreció en la tierra el sacrificio cruento y el incruento de…