CONFERENCIA DEL 17 DE NOVIEMBRE DE 1658
Por consiguiente, Dios está en las almas buenas, como en las Hijas de la Caridad, y no hay nada para él más agradable que estar allí. Mirad, hijas mías, no hay nada por lo que Nuestro Señor sienta tanto amor como por las almas buenas. No encuentra nada que sea más hermoso, ni en el cielo ni en la tierra, que eso. Allí dentro se siente satisfecho y pone allí su morada. El está en medio de nosotros.…