ConferenciaTomo XI-B12 DE DICIEMBRE DE 1659página PDF 175
a una ceremonia que tuvieron en su casa los padres de San Sulpicio, el seminario y los sacerdotes de la parroquia 6; revestidos de sobrepelliz, después de una misa solemne en su capilla particular y haber escuchado un sermón, acudían en fila a decir devotamente estas palabras: Dominus pars haereditatis meae et calicis mei . Fue la mayor impresión que tuvo en su vida. Al comienzo, cuando se entraba en la Iglesia, se dejaban todos los bienes y…
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Hermanos míos, el viernes pasado no hice más que terminar lo que había dejado de decir en la charla anterior sobre la pobreza, y aunque leí todo el capítulo cuarto, que trata de la castidad, no pude hablar de él por falta de tiempo. Vamos a hablar de él esta tarde; y para que las ideas estén más frescas en vuestro ánimo, volveré a leerlo otra vez. El Salvador del mundo ha demostrado muy bien hasta qué extremo…
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del orden que había establecido en la naturaleza, para nacer, por obra del Espíritu Santo, de una Virgen inmaculada. Y sintió tan grande horror del vicio contrario que, aunque permitió que le imputasen falsamente los crímenes más enormes, para verse lleno de oprobios por el deseo que de ellos tenía, sin embargo no se lee que nadie, ni siquiera sus mayores enemigos, le censurase nunca ni lanzase siquiera la sospecha de este vicio; por tanto, es muy conveniente…
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Pues bien, para que, con la ayuda de Dios, se pueda hacer todo esto, habrá que guardar muy cuidadosamente los sentidos, tanto interiores como exteriores; no se hablará nunca con las mujeres a solas, fuera de su debido tiempo y lugar; habrá que abstenerse por completo de hablarles y de escribirles con términos demasiado afectuosos, aunque sea sobre materias de devoción; no habrá que acercarse demasiado a ellas al confesarlas, ni al hablarles fuera de la confesión; y…
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contentaremos solamente con emplear los medios ordinarios para prevenir o para reparar este mal, sino que utilizaremos incluso, si fuera necesario, los extraordinarios, como sería, por ejemplo, abstenerse a veces de realizar acciones que fuesen por otra parte lícitas, e incluso buenas y santas; entendiendo esto cuando, a juicio del superior o del director, esas cosas pudieran dar lugar a temer esa sospecha. Y puesto que la ociosidad es la madrastra enemiga de las virtudes, principalmente de la…
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¿hay un niño, por muy pequeño que sea, que no haya oído de sus padres que es pecado, y pecado muy grave, cometer acciones impuras? ¡Oh Salvador! Tú sabes los motivos que nos obligan a practicar esta virtud, no sólo en cuanto a las acciones exteriores, sino también en cuanto a la pureza interior; imprime vivamente en nuestra alma esos motivos, para que practiquemos con toda fidelidad esta virtud. La práctica de la castidad, como sabéis, está mandada…
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¡Oh, Señor! Hemos de decir que tiene que haber algo grande en esta virtud, ya que el santo de los santos rompió el orden de la naturaleza para ser concebido y nacer de una forma que demuestra lo mucho que apreciaba la castidad. Un segundo motivo, no menos importante, mencionado igualmente en nuestra regla, es que nuestro Señor, tanto durante los treinta años que vivió familiarmente con su padre y su madre, trabajando en su taller (lo que…
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de no poder vivir en una castidad tan perfecta en medio del mundo; y de esta forma los desiertos se poblaron de personas que practicaban fielmente esta virtud. Desde aquellos tiempos empezaron a surgir monasterios para permitir separarse de los pecados y de los placeres del mundo y vivir en castidad. Hermanos míos, elevémonos todos a Dios en estos momentos para pedirle y obtener de él que esta pobre y pequeña compañía no se vea contaminada en su…
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La castidad conyugal no nos interesa, ya que consiste en la moderación de los placeres de la carne y nosotros no debemos tener ninguno. Por tanto, es de la otra de la que tenemos que hablar. Esa virtud pide de nosotros que arranquemos del corazón todos los afectos hacia las acciones de impureza, las malas inclinaciones y todo lo demás; no voy a hablar más de ello, ni en concreto de sus actos particulares. ¡Qué virtud tan singular…
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Por tanto, esta virtud consiste en arrancar de nuestros corazones, no sólo de nuestra fantasía y de nuestro espíritu, sino de nuestro corazón, las afecciones a la impureza. ¡Oh, Señor, ayúdanos a arrancar del corazón estos afectos malditos de impureza, y de la memoria el recuerdo de 681
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las personas que se han conocido con demasiada familiaridad, con las que quizás se ha cometido antiguamente alguna mala acción! ¡Dios mío, arranca de nuestros corazones ese recuerdo! Hay pureza de cuerpo y pureza de espíritu. El que tiene pureza de cuerpo no por eso tiene castidad; es la pureza de espíritu la que constituye esta virtud y le da la perfección, e incluso la esencia; ella es la que echa del pensamiento, del espíritu, de la memoria,…
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La guarda de los sentidos. Es lo que dice la regla. La guarda de la vista. ¡Qué peligrosa es la vista! ¡Dejar que los ojos vayan de acá para allá, mirando toda clase de objetos! ¡Qué malo es esto! David, aquel hombre tan santo, por haber visto a una mujer cayó en el pecado contrario a la castidad y todavía hizo algo peor, pues a aquel pecado añadió uno nuevo, esto es, el homicidio; ya conocéis la historia…