CartaTexto de San VicenteTomo VI27 de abril de 1657p. 284
2348 [2253,VI,285] A CARLOS OZENNE París, 27 de abril de 1657 Padre: La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros. Le envío una carta que nos ha llegado de su país y otras dos de la señorita Le Gras, una para usted y otra para sus hijas. Ha querido Dios disponer de nuestro buen hermano Jourdain después de una larga y molesta enfermedad, que ha servido para prepararle a la muerte por el buen uso que ha…
CartaTexto de San VicenteTomo VI28 de abril de 1657página PDF 278
está ya hablando de ir a empezar otra misión; esto es una señal de la presencia de Dios en usted y de la fuerza de su gracia, que le impide sucumbir bajo el peso de tantas fatigas. ¡Quiera Dios, Padre, mantener este celo en la compañía y robustecerle cada vez más, para que, como un árbol de vida, produzca siempre frutos de duración eterna! Ha hecho usted bien quedándose a descansar en un sitio tan bueno como ése…
CartaTexto de San VicenteTomo VI28 de abril de 1657p. 288
Dios se ha llevado a nuestro buen hermano Jourdain después de una larga enfermedad, que ha sabido aprovechar muy bien para prepararse a una buena muerte, de forma que ha terminado felizmente su carrera. Hay motivos para esperar que está ya en la presencia de Dios. No dejo de encomendarle a sus oraciones y a las de su comunidad. No dudo que ofrecerán ustedes por él los sufragios que acostumbramos ofrecer a Dios por nuestros difuntos. El Padre…
CartaTexto de San VicenteTomo VI24 de agosto de 1657página PDF 384
No he recibido más noticias de Génova que las que el mismo Padre Blatiron le escribió a usted en su carta del 6 de julio, que nos ha puesto a todos en situación de temerlo todo en medio de un peligro tan grande como es aquel en que se encontraba esa pobre casa de Génova, de forma que ha sido usted el primero en comunicarnos la muerte del buen Padre Ennery y la enfermedad del Padre Francisco Vincent…
CartaTexto de San VicenteTomo VI22 de septiembre de 1657página PDF 448
hablar! Sin embargo, Padre, todos estos misioneros son bienaventurados ya que realmente, como decía Nuestro Señor, han salvado sus almas al perderlas y tenemos que esperar de ellos más asistencia en la presencia de Dios que si estuvieran todavía entre nosotros; con la ayuda de Dios, sus cenizas serán la semilla de un gran número de obreros apostólicos. Dios nos ha concedido la misericordia de conservar al buen Padre Bourdaise, y a él la gracia de bendecirle abundantemente…
CartaTexto de San VicenteTomo VI9 de octubre de 1657p. 520
Tenemos además al buen Padre Alméras entre la vida y la muerte; quizás esté ya en la presencia de Dios. Había ido a tomar aguas en Bourbon y, después de haberlas tomado, cayó enfermo de tanta gravedad que tuvieron que darle la extremaunción; es verdad que a continuación se ha puesto un poco mejor, aunque sigue dentro del peligro, según me indican las últimas noticias que hemos recibido. Todavía quedan en Génova tres sacerdotes, tres o cuatro clérigos…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B26 DE AGOSTO DE 1657página PDF 257
Si no pusiéramos la mano en ello, las veríais unas veces con el hábito hecho de una manera, otras de otra, unas veces con una tela más fina, otras con el pelo más cuidado, otras mostrando el cabello. En fin, si no pusiéramos atención en eso, ya no se vería ninguna uniformidad y sería la pérdida de la comunidad. Pero, mientras os mantengáis en esta santa costumbre, Dios os conservará. Hijas mías, ¡qué dicha la vuestra! Yo no…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B18 DE NOVIEMBRE DE 1657página PDF 297
Pues bien, lo mismo que en el cuerpo que está bien unido a la cabeza, y cada miembro a los otros miembros, todos ellos participan de todas las influencias que de ella dimanan, mientras que por el contrario un miembro podrido no puede estar unido a la cabeza ni recibir ninguna participación de sus efectos, benéficos, así también una comunidad religiosa no puede recibir las gracias que necesita para la conservación de su vida espiritual si no está…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B23 DE DICIEMBRE DE 1657página PDF 344
Asunto principal: Las Visitas Y La Obligación De Avisar A Los Superiores
¿hay consuelo mayor que cumplir la voluntad de Dios? Las que así lo practicáis, lo sabéis muy bien: es como un continuo banquete. Y las que no lo hacen, viven en una continua tristeza, en medio de quejas y de miserias; pues, a cualquier parte adonde miren, sentirán un continuo reproche en su conciencia, que es un testigo insobornable. Esa conciencia les dirá: «Hermana, no observa usted las reglas, tal como lo había prometido. Ahí tiene a esa…
Repeticion OracionTexto de San VicenteTomo XI-A10 DE AGOSTO DE 1657página PDF 265
Asunto principal: La Oración
para implorar la ayuda de su misericordia y de su gracia. Por consiguiente, es muy razonable que, cuando haya que tratar con una tan alta y tan sublime Majestad, se piense un poco qué es lo que se va a hacer, ante quién nos vamos a presentar, qué es lo que queremos decirle, qué gracia es la que hemos de pedirle. Sin embargo, muchas veces sucede que la pereza y la negligencia nos impiden pensar en esto; o…
Repeticion OracionTexto de San VicenteTomo XI-A10 DE AGOSTO DE 1657página PDF 265
Asunto principal: La Oración
He aquí ahora lo que hay que hacer: en primer lugar, ponerse en la presencia de Dios, considerándolo bien sea como está en el cielo, sentado en el trono de su Majestad, desde donde dirige su vista hacia nosotros y contempla todas nuestras cosas; bien sea en su inmensidad, presente por doquier, aquí y allá en lo más alto de los cielos y en lo más profundo de los abismos viendo nuestros corazones y penetrando en los repliegues…
Repeticion OracionTexto de San VicenteTomo XI-A10 DE AGOSTO DE 1657página PDF 266
Asunto principal: La Oración
No cabe duda de esta verdad. Tu autem in nobis es, Domine4. No hay nada tan cierto. Es muy importante hacer bien este punto, ponerse debidamente en la presencia de Dios, porque de ahí depende todo el cuerpo de la oración; una vez hecho esto, lo demás va por sí mismo. Pidámosle a Dios que nos conceda su gracia, para que podamos tratar debidamente con su divina Majestad, reconociendo que por nosotros mismos no podemos nada y conjurándole…