A UNA HIJA DE LA CARIDAD
todo, diga: Bien, mucho mejor; puesto que Dios acostumbra servirse de los instrumentos más ruines para hacer grandes cosas, tengo motivos para esperar que las cosas irán mejor que si yo fuera muy inteligente y virtuosa, ya que tendré de esta forma más motivos para humillarme y para atribuir solamente a Dios la gloria de todo el bien que resulte, y no me veré tentada de vanagloria y presunción. Esto es, hermana mía, hija muy querida en Jesucristo,…