RECIBO DE UNA CANTIDAD DE DINERO
Dado en nuestro palacio episcopal de Saintes, en la Congregación habida el 10 de diciembre de 1635. J ACQUES DE SAINTES, por mandato de Monseñor: JUILLIOT 104
Obras Completas · tomo X
1600-1660 · 989 páginas · 182 documentos.
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Dado en nuestro palacio episcopal de Saintes, en la Congregación habida el 10 de diciembre de 1635. J ACQUES DE SAINTES, por mandato de Monseñor: JUILLIOT 104
45. DE ANTOINE LE MAITRE A JUAN FRANCISCO DE GONDI, ARZOBISPO DE PARÍS [1638] Monseñor. Pese a haber resuelto guardar el silencio tan exactamente como la soledad, y aunque pido a Dios todos los días que siga bendiciendo la obra que su misericordia comenzó en mí, y no me detengo a considerar las opiniones de los hombres, con todo, he sabido no ha mucho que la vida que aquí llevo se ha prestado a habladurías y se me…
Se escribe desde Port-Royal de París, en el clima de la ordenanza episcopal, cursada a instancias de Richelieu en mayo de 1638, por la que los Solitarios debían abandonar la barriada de Saint-Jacques y dispersarse. Antoine Le Maître nació en 1608, hijo de Isaac Le Maître y Catherine Arnauld, nieto y bisnieto de célebres abogados, a los que emulaba con ventaja ya a los 21 años de edad. En su familia ha absorbido vivas aspiraciones religiosas. Lleva una…
Saint-Cyran regresa el 10 de diciembre. El 10 de enero de 1638, en compañia de Séricourt (1611-1650), su hermano menor, Antoine Le Maître se establece en la barriada de Saint-Jacques, en un emplazamiento que linda con el monasterio de Port-Royal. Afluyen los amigos y aumenta la Compañía de los Solitarios, ermitaños laicos, entregados al rezo del oficio divino y a la lectura de los Padres de la Iglesia. Era un cambio de vida que habría causado asombro en…
Ojalá hubieseis estado en París, monseñor, cuando yo salí del mundo. Ojalá me hubiese dejado la violencia con que Dios me tocó; más pensamientos que el de llorar en secreto mis pecados y ofensas. No hubiese yo entonces dejado de ir a echarme a vuestros pies para pedir vuestra santa bendición y descubriros la moción que la gracia de Nuestro Señor había impreso en mí de abrazar una vida penitente y retirada. No lo permitió la divina providencia,…
Aunque, por la gracia de Dios, monseñor, me he convertido en el más despreciable de todos los hombres y no me resta otra calificación que la de pecador y solitario, con todo, estoy persuadido de que no desdeñaréis a un alma que Dios ha puesto bajo vuestro cuidado y por la que Jesucristo ha muerto, la cual responderá ante el tribunal de su justicia, y me concederéis sin duda la súplica tan humilde que os hago. Monseñor, si…
Vos preferiréis enviar a nuestro desierto a este gran servidor de Dios, para que examine y refiera lo que hago, y no que salga yo del retiro en que me ha puesto la divina providencia y vos me habéis dado el permiso de permanecer. Con todo, monseñor, ofreceré a Dios mis plegarias y votos, y le suplicaré siempre que continúe aumentando vuestras gracias y haga surgir alguna santa ocasión por la que os pueda testimoniar que soy de…
46 [32,XIII,86-93] TESTIMONIO DE SAN VICENTE SOBRE EL ABAD DE SAINT-CYRAN 31 marzo, 1 y 2 abril 1639 Yo, Vicente Depaul, superior de la congregación de los sacerdotes de la Misión, de unos 59 años de edad, tras prestar juramento de decir la verdad en nombre de mis sagradas órdenes, reconozco que son éstos los hechos y las respuestas que he dado ante el señor Lescot, doctor en teología y profesor real de la misma, delegado por su…
Además, afirmo que conozco a dicho señor de Saint-Cyran desde hace unos quince años y que, durante ese período de quince años, he tenido bastante trato con él y lo considero como una de las mejores personas que he conocido. Que al final del año 1637, por el mes de octubre, fui a visitar a dicho señor de Saint-Cyran en su casa de París, frente a los cartujos, y le avisé de los rumores que corrían sobre él,…
me acuerdo de su número, sino solamente de una de ellas, esto es, que mandaba hacer penitencia a algunas personas durante tres o cuatro meses antes de darles la absolución, y algunas otras de las que se hablará a continuación. Él recibió este aviso amablemente y no me acuerdo de la respuesta que me dio entonces con toda claridad. Esto ocurrió entre dicho señor de Saint-Cyran y entre mí solamente, sin que ninguna otra persona estuviera presente. Que…
No sé en qué tiempo recibí dicha carta, ni por medio de quién me la dirigió o me la mandó. Nunca me dijo lo que le parecía criticable en nuestra congregación ni cuáles eran las faltas a las que alude en la carta mencionada. No me acuerdo haber prohibido a nadie de nuestra congregación que tratase con el señor de Saint-Cyran. No sé lo que quiere decir en esa carta de que había criticado los comienzos por los…
cuál es esa ayuda que le prestamos, ni esa triple cábala que dice que se tuvo contra él. Tampoco sé cuál es esa gran ayuda que dice haber querido prestar a nuestra congregación, y que yo le habría impedido, a no ser que pretenda decir que no quise seguir sus consejos a propósito de nuestra congregación. Pues bien, nunca me ha dado ningún consejo sobre la dirección de la compañía. He visto una vez a dicho señor de…
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