CartaTexto de San VicenteTomo Ip. 586
Le suplico, mi querida madre, que vuelva a presentar mis excusas al señor comendador por este asunto y que esté segura de que mi alma está llena de gratitud por las obligaciones que con usted tenemos, y que será, mi querida madre, en el tiempo y en la eternidad, y yo, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y muy obediente servidor, V ICENTE DEPAÚL París, 27 de septiembre de 1639.
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 136
partir a las nueve, por favor. Siento mucho no poder verlas; dígales que las veré con los ojos del alma y que mañana, con la gracia de Dios, espero decir la misa por su intención. Le escribo a la señora duquesa 2 y al padre capuchino que hay allí con lo que usted me dice. Queda una dificultad: me han dicho -que se teme que haya alguna prohibición para el comercio con esa ciudad; esto me ha obligado…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 144
humildemente gracias a su divina Majestad, rogándole que vaya santificando su querida alma cada vez más. Hace mucho tiempo que voy pensando en lo que me hace usted el honor de proponerme, o sea, si será mejor que siga usted sirviendo a Dios en esos lugares donde ahora está, o que se marche al lugar adonde parece destinarle la Providencia, o sea, a su beneficio. Pues bien, es menester que le diga en la simplicidad de mi corazón…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 188
superiora de la Visitación 8 en lo referente [al corazón] de nuestra dignísima madre 9; ayer le dije a la madre superiora de aquí que le dará más gloria a esta alma bienaventurada aceptando los sentimientos de su corazón tan amable y tan amoroso que empeñándose en la posesión de dicho corazón; siempre mantendré estas palabras, porque así lo pienso también en el espíritu y en el corazón, ya que el señor obispo de Ginebra es el intérprete…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 188
Juan Martín nació en París el 10 de mayo de 1620, por lo que todavía no había cumplido los 22 años. Se ha escrito que san Vicente lo envió a la misión de Saint-Germain-en-Laye como catequista y que tuvo al delfín entre sus oyentes. Pero no pudo ser, ya que la misión de Saint-Germain tuvo lugar unos meses antes de su entrada en San Lázaro. Ordenado sacerdote en Roma el 25 de abril de 1645, fue aquel mismo…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 276
Se ordenó de sacerdote adscrito a Saint-Nicolas-des-Champs 2, donde llevó una vida muy edificante. El señor Gallemant, doctor de la Sorbona y persona muy virtuosa, al ver el celo con que aquel buen siervo de Dios se entregaba a la salvación de las almas y que lo único que pedía era trabajar más en ello, lo hizo vicario suyo en Nuestra Señora de las Virtudes 3, donde siguió trabajando como antes, desempeñando las funciones de párroco. Esto hizo…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 277
un juez del lugar y por los mismos religiosos, que intentaron un pro ceso en contra suya por haber fundado la cofradía del Rosario; no se puede explicar cuánto tuvo que sufrir y cuánta paciencia demostró al propio tiempo. Cualquiera que no hubiera tenido su virtud. Lo hubiera dejado todo; pero él, como buen pastor, se mostró constante y acabó venciendo a sus propios enemigos, y lo que es más, conquistando su mismo corazón, ya que luego no…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 279
Sentía mucha devoción al santísimo Sacramento del altar, haciendo casi continuamente actos de fe en estos misterios y fervientes jaculatorias, diciendo a veces con lágrimas en los ojos: «Salvador mío, no te conocen, no tienen fe, etc.» De esta inmensa caridad brotaba un deseo tan grande por la salvación de las almas que estaba dispuesto a dejarse despedazar por una sola de ellas. En efecto, cuando se trataba de ir a alguna misión y su enfermedad se lo…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 280
sin embargo trabajaba por encima de sus fuerzas. Dio tres o cuatro misiones, en las que sus compañeros dijeron que no habían visto jamás a un misionero trabajar de ese modo. Era el primero en el confesonario. Se habría quedado muy contento pasando la jornada entera sin comer, si la obediencia no hubiera moderado su celo. En la cuarta misión, le fallaron por completo las fuerzas del cuerpo, de modo que fue necesario mandarlo a casa. Entonces fue…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 286
de haberle dado, por una parte, un gran conocimiento del valor y de la hermosura de las almas y de lo mucho que necesitan la ayuda de las misiones, y por otra, un deseo insaciable e increíble de trabajar incesantemente por ganarlas, le quitó casi al mismo tiempo los medios para ejecutar estos santos deseos, dándole una enfermedad corporal que lo atormentó casi continuamente, y otra mayor aún en el espíritu, que era el convencimiento que tenía de…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 288
en la bondad de Dios, la que le hacía sufrir con tanta alegría y obrar con tanto fervor. Era aquella fe tan intensa en la justicia divina la que le hacía temer tanto sus juicios y castigos. Era esta fe la que le hacía sentir tanto horror al pecado y tener tanto celo por la salvación de las almas. Era ella la que le metía tanto miedo de tener que rendir cuentas a Dios, especialmente por las almas…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 291
hacía de fe, de esperanza, de caridad, de contrición, de humildad, de sencillez, de obediencia y de conformidad con la voluntad de Dios eran otros tantos dardos inflamados que herían el corazón de los asistentes y les hacían derramar lágrimas. Era un segundo san Andrés; pues, lo mismo que aquel gran apóstol murió en la cruz donde estuvo durante dos días enteros clavado sin morir, predicando a los pueblos y rogándole a Dios por la salvación de las…