CONFERENCIA DEL 29 DE AGOSTO DE 1659 MÁXIMAS CONTRARIAS A LAS MÁXIMAS EVANGELICAS
resistir y atacar esos vicios que intentan destruir el imperio que Jesucristo ha establecido en nosotros. Allí es donde está el mal. Veamos ahora cuáles son esos adversarios. El primero es la prudencia humana; el segundo, el deseo de presumir, de adquirir fama y estima ante los hombres; el tercero, la pasión que tenemos de que todos se sometan a nuestro juicio; el cuarto, la búsqueda de nuestras satisfacciones en todas las cosas; el quinto, la insensibilidad por…