ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE AGOSTO DE 1648página PDF 395
Asunto principal: El Espíritu Del Mundo
Pero, en fin, sé que hay muchas, por la gracia de Dios, que no buscan otra cosa más que encontrar algunas ocasiones para mortificarse; sé que hay algunas que trabajan decidida y animosamente en superar las aversiones naturales que podrían tener en contra de otros caracteres que les son opuestos. Sé que hay algunas que nunca se quejan de sus compañeras, sean las que fueren. Pero también sé que algunas quieren actuar a su gusto, desean estar bien…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE AGOSTO DE 1648página PDF 396
Asunto principal: El Espíritu Del Mundo
También es espíritu del mundo quejarse en lo que refiere a la salud. «Nadie cuida de los enfermos; los dejan sin consuelo, no les dan ninguna satisfacción; no tienen los remedios oportunos». Hijas mías, si pasa eso, el espíritu del mundo es el que lo sugiere; pues, por la gracia de Dios, sé que ninguna comunidad está como vosotras en lo que se refiere a este cuidado y, por la dirección tan prudente de las que os gobiernan,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE DICIEMBRE DE 1648página PDF 400
Asunto principal: El Amor A La Vocación
lante de Dios, ya que lo único que busca es agradarle en todo lo que hacemos. Otra razón. El mismo Dios nos ha dado esta vocación; y hemos de sufrir toda clase de pérdidas, antes de consentir que disminuya en lo más mínimo el amor que hemos de tenerla. Otra razón. El cuidado que Dios tiene de nuestra Compañía tiene que darnos confianza de que, mientras tengamos la dicha de estar en ella, no permitirá que perezcamos. Otra…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE DICIEMBRE DE 1648página PDF 402
Asunto principal: El Amor A La Vocación
ras caídas por la gracia de Dios, no procuran volver a su primer fervor. Otro es la falta voluntaria contra las reglas, incluso en los ejercicios más pequeños. El mayor impedimento consiste en no manifestar a nuestros superiores los primeros desánimos en nuestra vocación y los motivos que los causan. Sobre el tercer punto, de los medios que pueden ayudarnos a aumentar en nosotras el amor a nuestra vocación, dijo lo siguiente: El primer medio es pedírselo todos…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE DICIEMBRE DE 1648página PDF 405
Asunto principal: El Amor A La Vocación
vuestra tiene solamente a Dios como autor? No habéis sido fundadas por san Francisco, hijas mías, ni por santo Domingo, ni por san Benito, ni por san Bernardo, ni por ninguno de los otros grandes patriarcas; ha sido el mismo Dios. Me encuentro en una Compañía que Dios mismo ha fundado, ¿cómo no he de amarla? ¿Qué otro motivo necesitaré para amarla, si éste no basta? ¡Sí que bastará, hijas mías, si lo pensáis bien! Cuando nos encontramos…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE DICIEMBRE DE 1648página PDF 405
Asunto principal: El Amor A La Vocación
Pero esto no se les ha dado a todas; y puede haber otras a quienes la vocación no les resulta tan suave, que se cansan de las prácticas, que no son sumisas y a las que la obediencia les parece un yugo pesado y difícil de soportar. Y éstas fácilmente pueden quebrantarse y quebrantar a las demás. No es que, por la gracia de Dios, conozca a algunas de esas; pero puede haberlas; y si esto sucede, mis…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE DICIEMBRE DE 1648página PDF 408
Asunto principal: El Amor A La Vocación
Si una Hija de la Caridad se viese tocada por ella, adiós su vocación; no habría más que hablar; todo ha terminado. El deseo de tener algo en particular para casos necesarios, de tener algo reservado, es, hijas mías, no tener confianza en el cuidado y en la providencia de Dios. Cuando la avaricia se apodera de un alma, ¡adiós toda virtud! Judas, que había tenido la gracia de ser llamado al apostolado, el don de hacer milagros…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE DICIEMBRE DE 1648página PDF 411
Asunto principal: El Amor A La Vocación
nua y que se deja impresionar fácilmente, al prestar oídos a todo lo que ella dice con su mal humor, ¿no se verá también en gran peligro, si no la asiste una gracia especial? Bien, mis queridas hermanas, ya basta por hoy. Siento haberos entretenido tanto tiempo, a vosotras, pobrecillas, que os cuesta tanto venir, y que tenéis prisa por marcharos. Dios mío, ¡Cuántos ángeles están ahora ocupados contando los pasos que dais! Los que habéis dado al…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A19 DE SEPTIEMBRE DE 1649página PDF 415
Asunto principal: El Amor De Dios
Porque lo propio de nuestro corazón es amar alguna cosa. Es preciso que ame necesariamente a Dios, si no ama al mundo; porque no puede existir sin amar. Amar al mundo, Dios mío, ¡qué desdicha! Hemos renunciado a él por la gracia de Dios, desde el bautismo, y luego cuando Dios con su infinita misericordia nos llamó a su servicio, de forma que es propio de nosotros amar a Dios. Y para amarle no tenemos que hacer más…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A28 DE NOVIEMBRE DE 1649página PDF 430
Asunto principal: El Amor Al Trabajo
tas a dejar el trabajo cuando se nos mande, o cuando nos obligue el servicio de los pobres. Después de que nuestro dignísimo Padre, con su caridad y su paciencia ordinaria, escuchó lo que cada una de las que preguntaba tenía que decir sobre este tema, empezó a hablar de esta manera: Doy gracias a Dios, hermanas mías, por los pensamientos que su bondad os ha dado sobre el presente tema, que son todos muy buenos, muy dignos…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A23 de julio de 1649página PDF 494
yo, qué haré yo, qué responderé yo el día del juicio cuando me reprochen haber vivido con las esposas de Jesucristo, con unas hermanas tan llenas de virtud, y no haber seguido sus ejemplos? ¡Oh! Si hubiese alguna que buscase la estima de las criaturas, y quisiese ser aplaudida, ¡qué desgracia!, no haría falta más para atraer las maldiciones de Dios sobre toda la Compañía. Quiero creer que todas estáis en la disposición de entregaros a Dios por…
CartaTexto de San VicenteTomo IV26 de noviembre de 1650página PDF 116
es el que se la da. Busco, padre, su mayor gloria y su propia santificación cuando pongo en sus manos su vida y sus trabajos, lo mismo que hago con los míos; es su Espíritu Santo el que yo invoco cariñosamente sobre usted, para que animado de él pueda derramar sus luces y sus frutos sobre las almas desamparadas del socorro que les deben los sacerdotes, y sin el cual sería inútil la sangre preciosa de Jesucristo. Así…