ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 242
infinita misericordia, apartar esta desgracia de vuestra Compañía! Sí, hijas mías, es preciso que sepáis que una Hija de la Caridad, que está enfadada con su hermana, que la contrista, que la molesta y que sigue en esa situación, sin procurar corregirse por la práctica de esas dos virtudes del respeto y de la mansedumbre, esa ya no es Hija de la Caridad; no, no los es; no hay que hablar de ello; es un hecho; solamente tiene…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 242
Eso es lo que hacen los diablos en el infierno. Se desgarran continuamente del odio y de la rabia que se tienen entre sí; y uno de los mayores tormentos que tienen las almas condenadas es odiarse siempre unas a otras, vivir en un odio irreconciliable, en perpetua discordia, sin tener jamás un solo momento de buena inteligencia. Pues bien, mis queridas hijas, estad seguras de que, mientras practiquéis el respeto y la mansedumbre las unas con las…
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cor entre sí. No habría nada tan odioso. Sé de una ciudad en donde ocurrió esta desgracia; hubo tal escándalo que, si hubiese dependido de ellos expulsar a las Hijas de la Caridad, no las hubieran querido ver jamás; y esto porque, según se dice, se llaman Hijas de la Caridad y no lo eran, ya que no podían soportarse ni vivir en paz una con otra. El no corresponder con las costumbres al nombre que se tiene,…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 243
Hay que pedírselo mucho a Dios; y para ello mis queridas hijas, recemos todos juntos y decid conmigo: «Dios mío, con todo corazón, por agradarte, deseo ser respetuosa y mansa con mis hermanas; y me entrego a ti de nuevo para trabajar en ello y para ejercitarme de una manera muy distinta de como lo he hecho hasta ahora. Pero como soy débil y no puedo hacer nada de lo que me propongo sin tu especial asistencia, te…
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Como dice el obispo de Ginebra, si un asunto tiene cien caras, hay que mirarlo siempre por la más hermosa. Por eso, mis queridas hijas, si os dicen algo en contra de vuestras hermanas, negaos a creerlo. Hay actos de los que hay que avisar a los superiores; pero esto no tiene que cambiar en nada la estima que habéis de tener de vuestras hermanas, porque el juzgar mal a alguien no es una falta pequeña. Juzgar a…
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zón sienta lo contrario; pero, dígame, hija mía, ¿no cree que esto es hipocresía? Porque es aparentar una cosa distinta de lo que se siente en el corazón. A eso la hermana respondió que no. Y nuestro muy honorable Padre prosiguió: — ¡Oh! no, hija mía; no es hipocresía, ni mucho menos por el contrario, es una virtud y una prudencia no manifestar a las hermanas el resentimiento que tiene nuestro corazón por lo que nos han dicho…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 246
Porque no hay nada tan fácil y tan dulce; y un gran doctor aconseja que, en todo lo que no es pecado, hay que condescender, si es posible, con lo que nuestro prójimo desea de nosotros. Una hermana dirá: «Vamos a aquel sitio»; es muy fácil decir: «Vamos, hermana, también lo quiero yo». «Hermana, hagamos esto de esta manera» «Hermana, hagamos esto, me parece muy bien». Y aunque algunas veces os pueda parecer que sería mejor hacerlo de…
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No obstante, si una hermana entra en esta habitación y otra le sale al encuentro, no veo ninguna dificultad en que se saluden. Pero no es necesario si se cambia de sitio, o se levanta para ir a buscar o traer una cosa, como sucede muchas veces. Las hermanas de las parroquias que van y vienen juntas a su habitación no tienen que hacerse la reverencia en cada encuentro. Pero si una hermana viene de fuera y se…
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Si ofrecéis el paso a una hermana y ella os dice: «Hermana, pase usted», tenéis que hacerlo sin contradecirla, y en esto practicaréis dos virtudes, la obediencia y la sencillez. Cumpliréis con el respeto ofreciéndole el paso, y haréis un acto de obediencia y sencillez pasando cuando ella os lo diga; y sobre todo, mis queridas hijas, no os encontréis nunca por la calle sin saludaros; ya os lo he dicho y os lo repito una vez más.…
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hijas mías, aplacar el corazón de vuestra hermana y también el vuestro, que sin duda sentirá pena por esta falta. Hoy mismo he hecho yo también, pobre miserable, lo que os aconsejo, mis queridas hijas. Hablé ayer a un sacerdote de nuestra Compañía con sequedad, agria y duramente. Lo que le dije, tenía que habérselo dicho con más mansedumbre. Me di cuenta luego, y como sabía que él tenía que marchar esta mañana, le dejé recado en la…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 251
Desde ahora, hijas mías, os ruego que lo hagáis, y para ello seguidme y decid con todo vuestro corazón: «Dios mío, te pedimos muy humildemente perdón por nuestras hermanas y por nosotras, que hemos sido tan miserables que nos hemos enojado las unas con las otras y hemos perdido el respeto que se nos había encomendado con tanto afecto, y la mansedumbre que conviene al nombre las Hijas de la Caridad, que por tu voluntad tenemos el honor…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 251
Quiera la bondad de Dios, mis queridísimas hijas, repartiros en abundancia su espíritu, que es solamente un espíritu de amor, de mansedumbre, de suavidad y de caridad, para que por la práctica de estas virtudes, podáis hacerlo todo de la for263