CARLOS NACQUART A SAN VICENTE
iré con él como un niño perdido, a ciegas, para descubrir si es ésa la tierra prometida. Y aunque he visto mi mano llena de lepra, confío en que Dios nos dará su vara omnipotente para realizar todo lo que él quiera. Pero, al menos, si no envía usted un superior, haga el favor de añadir un tercer compañero, para que ese triple cordón sea más fuerte e indisoluble. Me dirá que no puede darnos a nadie. No…