CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 277
un juez del lugar y por los mismos religiosos, que intentaron un pro ceso en contra suya por haber fundado la cofradía del Rosario; no se puede explicar cuánto tuvo que sufrir y cuánta paciencia demostró al propio tiempo. Cualquiera que no hubiera tenido su virtud. Lo hubiera dejado todo; pero él, como buen pastor, se mostró constante y acabó venciendo a sus propios enemigos, y lo que es más, conquistando su mismo corazón, ya que luego no…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 278
En segundo lugar, buscó a un buen párroco para que le sucediera: era un hermano suyo que había educado él mismo y hecho estudiar para ello; de forma que tenía motivos para vivir tranquilo, ya que en efecto su hermano fue y es todavía uno de los mejores párrocos que conozco. Después de haber provisto de este modo a su parroquia se decidió a entrar en nuestra compañía; y aunque era ya de edad y estaba enfermo, y…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 278
Sin embargo, trabajó en algunas misiones, tal como diremos al hablar de las virtudes que le hemos visto practicar desde que tuvimos la dicha de verlo con nosotros, que eran extraordinarias y eminentes. Entre otras hemos advertido las siguientes. La primera es el amor que tenía a Dios y que era tan grande que le hacia palpitar continuamente, llegando casi a faltarle el aliento, aspirando por él noche y día. No hacía más que hablar de su grandeza…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 283
Sus males iban en aumento y sus fuerzas se debilitaban cada vez más; pero también crecía su paciencia, de forma que no sólo soportaba con ánimos y con resignación sus sufrimientos, sino que incluso se gozaba en ellos y deseaba sufrir más por nuestro Señor y por el prójimo. Esto es lo que le obligaba a decir y repetir con mucho afecto: « Domine, bonum mihi quia humiliasti me. ¡Bendito seas, Dios mío! ¡Qué bueno eres! Absit mihi…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 284
Y aunque estas cosas parecen insignificantes a juicio de los hombres, el espíritu con que las hacía las agrandaba a los ojos de Dios y de los ángeles Era grande su sencillez, no una sencillez boba o rústica, sino la sencillez santa de las palomas; una sencillez que servía para perfeccionar sus otras virtudes. Su caridad era sencilla, su humildad sencilla, su obediencia sencilla, su paciencia sencilla, y así en todo lo demás; porque nunca había en ellas…
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Pero para conocer mejor la excelencia de esa virtud en él, hay que tener en cuenta que era naturalmente impetuoso, vivo, colérico, ávido de oír y de saber, etc.; sin embargo, dominaba tan bien todas sus inclinaciones y pasiones que siempre dio la impresión de ser naturalmente reposado, tranquilo, indiferente y bonachón. Sin embargo, lo era solamente por virtud y por gracia, que él conseguía a fuerza de mortificarse. En una palabra, se puede decir que su vida…
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Pero lo principal era que imitaba sus virtudes y exhortaba a los demás a hacer lo mismo. Creo que esta devoción ha sido una de las causas principales de su castidad, de la que ya hemos hablado, y que la Virgen le concedía todo ________ 12. Job 1,22. 284
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 287
Nunca pondríamos fin a la narración de sus virtudes. Bastará con decir solamente que no me acuerdo haber observado nunca en él ningún vicio, ni he oído decir que tuviera alguno; más aún, en él he observado únicamente mucha virtud y todos lo han considerado, lo mismo que yo, como un espejo de devoción, de paciencia, de humildad de obediencia, de caridad y de toda clase de virtudes. No puedo dejar de recordar el aprecio que le tenía…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 287
Queda todavía una virtud eminente, que era en él tan viva y que sobresalía tanto por encima de las demás, que las llenaba de vida y las hacía brillar maravillosamente: le fe tan viva y tan grande que siempre tuvo en el más alto grado, de forma que parecía, cuando se le veía y se le oía actuar, como si tocase y palpase los misterios de la fe. No tenía ninguna dificultad en creer las cosas, incluso aunque…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 288
en la bondad de Dios, la que le hacía sufrir con tanta alegría y obrar con tanto fervor. Era aquella fe tan intensa en la justicia divina la que le hacía temer tanto sus juicios y castigos. Era esta fe la que le hacía sentir tanto horror al pecado y tener tanto celo por la salvación de las almas. Era ella la que le metía tanto miedo de tener que rendir cuentas a Dios, especialmente por las almas…
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vida y, como quizás no tuvieron todas las condiciones requeridas, renuevo todos los de los apóstoles, los confesores, los mártires, etc.». Cuando dije que esta fe tan grande le causaba mucho temor de la justicia divina, no se imagine usted que faltó a la virtud de la esperanza, ya que también la tuvo en alto grado. No hay que extrañarse de ello, ya que la misma fe, cuyos actos hacía con tanta frecuencia, le servía siempre de escudo…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 289
Del mismo modo después de haber percibido la inmensa luz de su fe y el admirable ardor de su caridad, se puede deducir infaliblemente que la llama de su esperanza ardía en la misma proporción. Y aunque no hubiera más pruebas que la experiencia que tenemos de las continuas victorias que consiguió combatiendo contra el temor hasta la muerte sería suficiente para que viéramos la grandeza de su esperanza, porque si no, no hubiera podido subsistir esta virtud…