Obras Completas · tomo IX-B

Conferencias a las Hijas de la Caridad II

1654-1660 · 669 páginas · 2 documentos.

1.689 referencias

ConferenciaTomo IX-B17 DE JUNIO DE 1657página PDF 306

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Pero tener cuidado, no sea que con la excusa de que la regla permite tratar a los enfermos como enfermos, empiecen a exagerarse las cosas; porque mirad, hijas mías, la naturaleza procura arrastrarnos siempre tras ella, cree fácilmente que está enferma y con frecuencia exagera nuestras molestias. Por eso, cuando creáis necesitar alguna cosa, encomendádselo a Dios y pedidle que, si lo necesitáis de verdad, os lo dé a conocer. Y después de habérselo encomendado a Dios, si…
ConferenciaTomo IX-B17 DE JUNIO DE 1657página PDF 307

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¡Hijas mías, la castidad! Esto merecería una charla mucho más larga, si el tiempo lo permitiera. Pero estaréis todas de acuerdo conmigo en que el deseo de parecer agradable es totalmente contrario a esta virtud. ¡Qué miserable delante de Dios aquella que desea parecer agradable a los demás! ¿Pero agradable a quién? A las otras hermanas, por su agudeza de espíritu; a las damas, para conseguir su alabanza. ¡Pero todavía es más desgraciada la que intenta agradar a…
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— No hay que dejarle entrar más que en caso de necesidad o de enfermedad; porque si después hay que acudir a otro, ya no encontrará en él satisfacción y, si tuviera que dejarlo, creerá que ya no hay nada semejante en el mundo. Hijas mías, estad seguras de que, cuando os cueste cambiar de confesor, es que estáis apegados a él; y decid entonces: «Me han cogido; el diablo me ha tendido una trampa para cogerme». ¡Pero…
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El diablo hace eso para que miréis al otro y perdáis el fruto de lo que éste os dijo. Cuando veáis a una hermana que presume, que quiere aparentar, que cuenta lo que ha hecho: «A mí me han dado tal cargo; he hecho esto», esa hermana tiene orgullo, que es incompatible con la castidad. Sabed que, aunque fuerais ángeles, si tenéis vani951
ConferenciaTomo IX-B17 DE JUNIO DE 1657página PDF 308

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dad, caeréis en la impureza, porque es el castigo de ese vicio, ya que Dios permite que las personas orgullosas caigan en ese pecado tan horrible, para humillarlas. Todo el que tenga orgullo tiene que esperar verse tentado por las más horribles tentaciones, ya que el demonio de la vanidad es el demonio que tienta de impureza. La curiosidad por ver y mirar el mundo es también una ocasión que es preciso evitar para conservar la pureza. Es…
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Y si sentís algún pensamiento de impureza, el remedio más pronto es echarlo enseguida fuera del corazón, pedir ayuda a Dios, recurrir a santas consideraciones, a la disciplina y a otras mortificaciones, aunque siempre con permiso. También hay impureza a los ojos, impureza de los oídos (esto es fácil de entender), impureza de la lengua, impureza en todos los sentidos, si no ponemos cuidado. Pero una hija de la Caridad que tiene a Dios por testigo de todos…
ConferenciaTomo IX-B17 DE JUNIO DE 1657página PDF 309

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vosotras a las que nunca me acerco sin sentir mucha edificación. No, no creo haber visto nunca a una de esas hermanas verdaderamente modestas sin sentir gran satisfacción y sin darle gracias a Dios por sus complacencias en estar presente en aquella hermana. San Francisco llamó un día a un hermano y le dijo: «Hermano, vamos a predicar». Después de pasear por toda la ciudad, volvieron a casa y el hermano le dijo: «Padre, dijo usted que iba…
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Está bien tener recreo, pero con modestia, guardándose de las risas excesivas y de los gestos vulgares. Así lo aconseja san Pablo: «Alegraos, pero de forma que se conserve la modestia; iterum dico vobis: gaudete» 4. Alegraos, guardándoos sobre todo de tocaros mutuamente. ¡Salvador mío! Tened cuidado con esto, hijas mías, porque el diablo ha puesto allí una trampa de la que no os dais cuenta. Pero si supieseis lo que está allí oculto, aunque sea entre personas…
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que seguramente conducirá a una persona que vive según sus reglas a una gran santidad. Amad vuestras reglas y dad gracias a Dios por haberos concedido la dicha de oír su explicación. Y si caéis en alguna falta, confesaos con el propósito de corregiros. Si lo hacéis así, mis queridas hermanas, no tendréis ningún motivo para envidiar la condición de las religiosas y podréis estar seguras de que Nuestro Señor os acogerá bajo su protección. Le pido a…
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