CONFERENCIA DEL 29 DE SEPTIEMBRE DE 1655
Hijas mías, os lo repito de nuevo, nunca ha habido una Compañía que haya alabado más a Dios que vosotras. ¿Ha ha740
Obras Completas · tomo IX-B
1654-1660 · 669 páginas · 61 documentos.
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Hijas mías, os lo repito de nuevo, nunca ha habido una Compañía que haya alabado más a Dios que vosotras. ¿Ha ha740
bido alguna para cuidar a los pobres locos? No la encontraréis,pero vosotras tenéis esa dicha. Los señores de la Administración General han creído que, para llevar bien esa gran casa de pobres locos, había que acudir a las pobres Hijas de la Caridad. Y en efecto, no han dejado de urgirnos hasta que se las hemos enviado. Hijas mías, ¡qué agradecidas habéis de estar a Dios! Seríais unas ingratas si no lo reconocieseis y no guardaseis las reglas…
Las antiguas que han estado trabajando desde entonces hasta ahora tienen que continuar con más fervor no sea que, al relajarse por causa de su antigüedad, pierdan el mérito que han adquirido. Las nuevas deben decir: «Si nuestras hermanas mayores han trabajado tanto para adquirir estas gracias a la Compañía, ¿no vamos a cuidar nosotras de conservarlas por la fidelidad a la práctica de nuestras reglas? ¡Queremos no solamente conservar las gracias que Dios ha derramado sobre la…
Los pastores cuidan de las almas; los príncipes y magistrados, de los cuerpos; pero vosotras tenéis que servir a los pobres enfermos de pastores, 741
de padres y de madres, procurándoles para el alma y para el cuerpo todo el bien que podáis, ya que muchas veces no tienen a nadie que cuide de ellos, más que a vosotras. ¡Cuántos mueren en vuestras manos, hijas mías, y se presentan ante Dios después de haber recibido por vuestra solicitud todos los sacramentos! ¡Dios mío, cuánto te honra esta Compañía! ¡Bendito sea Dios' Un hombre me decía, hablándome de cierta comunidad: «No diré cómo han…
La superiora, por ser «como el alma que anima el cuerpo», hará observar estas reglas, recibirá e instruirá en la práctica de las virtudes cristianas a dichas jóvenes y viudas, las llamará y las enviará a todas partes adonde sea necesario que vayan, todo ello con el consejo del superior general. Lo que se refiere a las otras tres oficiales ya se ha dicho en la otra conferencia, cuando el Padre Vicente reunió a las Hijas de la…
Hay que pedirle muchas veces a Nuestro Señor, ya que es él el autor de esta obra, que llene a las personas que entren en la Compañía de aquel espíritu que quiere que tengáis todas, para proseguir por 742
este medio el bien que se ha comenzado. Ya os he dicho, hijas mías, que sois vírgenes y madres; pero para ello es preciso que estéis dispuestas a ir a servir a esos pobres niños cuando se os ordene, y así participaréis de la felicidad de las que trabajan efectivamente en eso. ¡Qué grande es este empleo y cuánto tienen que agradecer a Dios el haberlas llamado a él! Ya habéis oído que se las enviará y se…
También nos piden niños expósitos que sepan trabajar, para enseñar a otros. Por eso tenéis que disponeros para ello. Hay cuatro mil quinientas leguas hasta allí, y se necesitan seis meses de viaje. Hijas mías, os digo esto para haceros ver los designios que tiene Dios sobre vosotras. Disponeos, pues, hijas mías, y entregaos a Nuestro Señor para ir adonde a él le plazca. — ¿Estáis resueltas a ir a cualquier parte, sin excepción? — Sí, Padre; dijeron…
su cuenta, sin dejarse conducir? ¡Qué desventurada sería! Debería sentir un gran temor. Hijas mías, continuad como habéis empezado. Habéis hecho como los niños que se fían de sus padres; os habéis dejado conducir. Y por eso no os ha engañado nadie. Las que enfriasen a esas buenas almas y dijesen: «¿Por qué esto? ¿por qué aquello? ¿Para qué esos hábitos? Habría que vestirse de otro modo. Resulta molesto ir tan lejos; ¿no se podría hacer el bien…
Cuando veáis obrar así a alguna, murmurando y criticando, miradla como a un Judas que desea destruir vuestra Compañía y huid de ella todo cuanto podáis. Si ella quiere deteneros, decidle que tenéis otra cosa que hacer y dejadla. No escuchéis a esa serpiente; es un Judas. Porque Judas hacía eso: murmuraba, iba a los judíos a acusar a Nuestro Señor y les decía: «Hace esto y esto», criticando unas veces con unos, otras con otros, porque veía…
¡Ved lo que merecería esa persona! 744
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