Obras Completas · tomo IX-B

Conferencias a las Hijas de la Caridad II

1654-1660 · 669 páginas · 2 documentos.

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ConferenciaTomo IX-B17 DE JUNIO DE 1657página PDF 298

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su esposa o la que el padre recibe al ver a su hijo. Mirad, os lo repito, es muy importante que os convenzáis de esto: el objeto de las complacencias de Dios es una hermana que observa bien sus reglas, es una buena religiosa que guarda bien las normas de su congregación. De ahí que el Papa Clemente VIII, a quien tuve el honor de ver y que es un santo, decía: «Traedme una persona que haya vivido…
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Este es el castigo por haber despreciado sus reglas. Dios dice: «Esta hermana, a la que le he concedido la gracia de llamarla fuera de la masa corrompida del mundo, para hacerle llevar una vida totalmente contraria mediante la práctica de las reglas que le he ordenado dar, se pone a hacer todo lo contrario. La veo viviendo como si nunca le hubiese mostrado cómo tenía que vivir. La abandonaré: vete y haz lo que quieras». Esa pobre…
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Hay cuarenta y tres, y estamos en la diecisiete, que trata de la uniformidad que debe reinar entre vosotras. «En cuanto puedan, procurarán la uniformidad en todas las cosas, porque con ella se conserva la unión y el buen orden de las comunidades, huyendo a este fin de toda singularidad, como de fuente de divisiones y desórdenes; por esto se acomodarán en todo al común modo de vivir de la casa en donde reside 942
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la superiora, conformándose a las máximas y prácticas que en ella se enseñan para su dirección, así espiritual como temporal». Este es el artículo sobre la uniformidad. Quizás haya algunas de vosotras que no entiendan lo que quiere decir esta palabra de uniformidad. Ser uniformes, mis queridas hermanas, es ser todas semejantes: por ejemplo, tener el mismo tocado, los mismos cuellos, los mismos hábitos, los mismos zapatos y, si pudiera ser, el mismo hablar; esto es, es de…
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Según esto, sería de desear que tuvierais todas los mismos sentimientos, que estimaseis todo lo que ordena la superiora, que las oficialas y todas las antiguas estuvieran animadas del mismo espíritu y muy unidas con sus superioras, y que las más jóvenes estimasen a su mayores e hiciesen lo que les dicen, y tanto unas como otras siguieran los consejos que se les han dado. San Pablo les decía a un pueblo recién convertido: «No os hablo todavía…
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prano. Esa hermana, que no sigue la manera de obrar de las otras, recibirá tarde o temprano su castigo, porque tiene orgullo, que es el vicio del diablo, al que Dios echó del paraíso por causa de su orgullo. La humildad se conserva en la manera ordinaria de obrar de las demás. Pero cuando una hermana dice «Hermana, hagamos esto», y la otra le responde: «Me parece que será mejor hacer lo otro» — «¿Por qué?, dirá la…
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Toda singularidad es una puerta para el orgullo, allí se esconde siempre el orgullo; y toda persona que no se conforma con la superiora y con las oficialas en la medida de lo posible, esa persona está gobernada por el espíritu de orgullo, que desea obrar siempre por su cuenta. La humildad, por el contrario, sigue siempre más bien la opinión de los demás que la suya propia. Por ejemplo, cuando una hermana se acomoda a todo lo…
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Fijaos bien, un alma humilde tiene siempre de los demás mejor opinión que de sí misma. Estuve ayer con un señor de la corte que entre otras cosas me dijo: «Cuando tengo algo que hacer, consulto con mi esposa». Ved cómo la estimaba y cómo la creía tan virtuosa que siempre la consultaba. Eso es la humildad: hablar siempre bien de los demás y nunca de sí mismo. Hijas mías, cuando oigáis a una hermana que habla siempre…
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De forma que ya no sentirá ningún gusto en la virtud, se hará insoportable a las hermanas y a sí misma y ya no será hija de la Caridad más que en apariencia. Lleva el hábito, pero no el espíritu. El espíritu de las Hijas de la Caridad es la humildad y ella está llena de orgullo; eso es ser semejante al diablo y peor que el diablo. ¡Ay!, si fuésemos humildes, deberíamos juzgarnos todos peores que el…
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