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Si no eres bastante fuerte, pídele a Dios la gracia de serlo. «Pero, Padre, dirá otra, yo no puedo conseguirlo; me gustaría con todo el corazón, pero, cuando llega la ocasión, fallo en esta regla. Tengo un espíritu tan decidido que no puedo plegarlo a hacer lo que me ordenan. Siento repugnancia a todo lo que los demás quieren que haga». Hijas mías, si hubiera alguna con ese espíritu, tened compasión de vosotras mismas, porque estaría cerca la…
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Las hermanas antiguas están obligadas a una virtud mayor que las que vienen detrás de ellas. No solamente le pide Dios más virtud a una antigua que a una nueva, sino que, a medida que vamos 875
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avanzando en edad estamos más obligados a trabajar por nuestra perfección. Y yo que, como sabéis, tengo ya setenta y siete años, debo tener más perfección que otro que tenga sólo sesenta años; y cuanto más avance en edad, más obligado estoy a tender a ella, a imitación de aquel que nunca hizo su propia voluntad, sino que estuvo siempre dispuesto a obedecer a su santa Madre y a san José 9 durante su infancia y su vida…
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— En ese caso, no quiero decir que no esté permitido, especialmente en esas fiebres ardientes en las que parece que un sorbo de agua le devuelve a uno la vida, ni me gustaría tachar de imperfección a una hermana que, en ese caso, pidiera algún refrigerio; pero también os aseguro que, si se priva de ello y lo soporta todo por amor de Dios, hará un acto de virtud tan agradable a su divina Majestad que merecerá…
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Pero no conoce las dulzuras y consuelos interiores que sentimos; no comprende que un acto de mortificación nos da una satisfacción mucho mayor que el esfuerzo que pusimos en hacerlo. Por eso se extraña y se compadece de nosotros». ________ 9 Cfr. Lc 2,51. 10 Dt 8,3. 876
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Hijas mías, si lo hiciéramos así, tendríamos un montón de consuelos. Acordaos de lo que os dije de aquel hermano que recibía tantas gracias después de haberse mortificado. Si aceptásemos las mortificaciones como venidas de la mano de Dios, sea cual fuere el motivo por el que nos vienen, sobre todo nuestros disgustos y penas interiores, la Compañía de las Hijas de la Caridad sería un paraíso en la tierra. Estad seguras de que una hermana que procure…
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Mis queridas hermanas, ¿no os parece admirable estar dotadas de una virtud que hace que no queramos nada más que la voluntad de Dios? Suponed que ahora estamos en libertad, o de seguir nuestras inclinaciones con todas las desventajas que esto supone, o de alcanzar el estado de los bienaventurados que están en el cielo, conformándonos en todo con la voluntad de Dios. Si estuviera la elección en vuestras manos, ¿no desearíais inmediatamente entregaros a Dios para poneros…
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Entregaos a Dios para practicar esta virtud, que impedirá muchas críticas contra las disposiciones de los superiores; hemos de ver siempre en 877
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su voluntad la voluntad de Dios, sin imaginarnos que todo está desordenado, que la casa ha cambiado y que ya no es como era. Hijas mías, tened cuidado con esto, ved de dónde proceden esos sentimientos y no os engañéis. No es la casa la que ha cambiado, sino vosotras mismas. Cuando salisteis de aquí, erais muy recogidas y estimabais la práctica de vuestras reglas; pero os disipasteis y os olvidasteis de todo esto durante vuestra ausencia; y…
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Concédenos, Señor, la gracia de empezar desde ahora mismo esa vida bienaventurada que poseen los santos en el cielo, que consiste en no tener más que el mismo querer y no querer con Dios. ¡Salvador mío! Si concedes a las Hijas de la Caridad esta gracia de no pedir ni rehusar cosa alguna, ellas empezarán su paraíso en esta vida y gozarán de algún modo de la vida bienaventurada que tú posees y que nos has merecido. Esta…
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Eso nos ha obligado a hacer lo siguiente: cuando la hermana encargada de los hábitos, o yo misma, nos damos cuenta de algu878
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na necesidad, lo atendemos personalmente; otras veces son las hermanas las que nos lo indican; y cuando creemos necesario, señalamos mansamente las razones que hay para rehusar alguna cosa.Quizás sea conveniente obrar así para las de fuera, dijo el Padre Vicente, pero creo que convendría introducir esta práctica con las que viven en casa. 82(82,X,287-304) CONFERENCIA DEL 5 DE AGOSTO DE 1657 Uso de los bienes puestos a disposición de las hermanas (Reglas comunes, art. 9) Mis queridas…