ConferenciaTomo XI-Bp. 83
El sexto, hacer de vez en cuando el examen particular sobre ellas, y en la oración formar resoluciones firmes de cumplirlas. El sexto, hacer de vez en cuando el examen particular sobre ellas, y en la oración formar resoluciones firmes de cumplirlas. El séptimo, en el caso de que las cumplamos como es debido, dar gracias a Dios por ello y pedirle con frecuencia que nos conceda la gracia de observarlas siempre. El octavo, observar bien las prácticas,…
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Hablando de los sacerdotes de su congregación, el padre Vicente decía un día que “los que no se mostraban fieles, sobre todo al levantarse por la mañana y hacer su oración en el lugar y a la hora de los demás, aunque tuviesen por otra parte mucho talento y capacidad para gobernar, no eran los más adecuados para ser superiores de las casas ni directores de los seminarios”. Y añadía que “cuando se trata de nombrar superiores, hay…
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Dios, la mortificación de las pasiones y de los movimientos desordenados de la naturaleza, el recogimiento interior, la rectitud, la sencillez de corazón, la atención a la presencia de Dios, la obediencia total a su voluntad y las aspiraciones frecuentes a su bondad”. 226 [67,XI, 83-84] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA ORACION Lo oración da fuerzas para todo. Dadme un hombre de oración y será capaz de todo; podrá decir con el santo apóstol: “Puedo todas…
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Sólo lo que viene de Dios nos aprovecha a nosotros y a los demás. ________ Conferencia 226. — L. ABELL Y, o.c., lib. III, cap. 7, p. 56. 1 Filp 4,13. Conferencia 227. — L. ABELL Y, o.c., lib. III, cap. 7, p. 58. 778
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La oración es una predicación que nos hacemos a nosotros mismos para convencernos de la necesidad que tenemos de recurrir a Dios y de cooperar con su gracia a fin de extirpar los vicios de nuestra alma y plantar en ella las virtudes. En la oración hay que esforzarse sobre todo en combatir la pasión o la mala inclinación que nos entretiene y tender siempre a mortificarla; si lo conseguimos, todo lo demás vendrá fácilmente. El padre Vicente…
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Añadía que sólo puede aprovecharnos lo que Dios inspira y lo que viene de él; que hemos de recibir de Dios para dar al prójimo, a ejemplo de Jesucristo que, hablando de sí mismo, decía que no enseñaba a los demás más que lo que había oído y aprendido de su Padre 1. 228 [69,XI,85-87] EXTRACTO DE UNA CONFERENCIA SOBRE LA ORACION Pedir la luz divina que ilumine el interior de nuestra alma. No buscar consideraciones bonitas para…
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netra dentro de ellas, las hace obrar y que sean fructuosas y fértiles, según la cualidad de su naturaleza. Pues bien, los pensamientos y las consideraciones que vienen de nuestro entendimiento no son más que unos fuegos muy pequeños, que sólo muestran un poco por fuera el exterior de los objetos, sin producir nada; pero las luces de la gracia, que el Sol de justicia 1 derrama en nuestra alma, descubren y penetran hasta el fondo más íntimo…
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Ocurre con los que se detienen y complacen en ellas lo mismo que con el predicador que se pavonease con sus hermosos discursos y pusiera toda su complacencia en ver a los oyentes satisfechos de lo que les dice; es evidente que no sería el Espíritu Santo, sino el espíritu de soberbia, el que iluminaría su entendimiento y le haría producir todas esas hermosas ideas; o, mejor dicho, sería el demonio quien le inspiraría y le haría hablar…
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Guardémonos mucho de esas locuras; reconozcamos que estamos todos llenos de miserias; no busquemos más que lo que nos pueda humillar y llevarnos a la práctica sólida de las virtudes; anonadémonos siempre en la oración y en las repeticiones de la oración expongamos humildemente nuestros pensamientos; si a veces se presentan algunos que nos parecen hermosos, desconfiemos mucho de nosotros mismos y tengamos miedo de que los produzca el espíritu de soberbia o que ________ 1 Cfr. Mal…
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los inspire el diablo. Por eso hemos de humillarnos siempre profundamente cuando nos vengan esos hermosos pensamientos, bien sea en la oración, bien predicando, bien en la conversación con los demás. El Hijo de Dios podía arrebatar a todos los hombres con su divina elocuencia, pero no quiso hacerlo; al contrario, para enseñar las verdades de su evangelio se sirvió siempre de expresiones comunes y familiares; siempre quiso ser más bien humillado y menospreciado que alabado o estimado.…
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Seguir haciéndolos a pesar de su aparente inutilidad. Aunque uno haya sido infiel en el cumplimiento de sus propósitos, no por eso ha de dejar de hacer otros nuevos en la oración; lo mismo que, aunque parezca que no aprovecha el alimento que se toma, no por eso se deja de comer. Pues ésa es una de las partes principales, e incluso la más importante de la oración: hacer buenos propósitos. Por eso hemos de detenernos especialmente en…
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cumplirlos y en prever los obstáculos para superarlos. Pero no es eso todo, ya que en el fondo nuestros propósitos no son de suyo más que acciones físicas o morales; y aunque sea conveniente formarlos debidamente en nuestro corazón y afianzarnos en ellos, hemos de reconocer que todo lo que tienen de bueno, sus prácticas y sus efectos, vienen de Dios. ¿Y por qué creéis que faltamos de ordinario a estos propósitos? Porque nos fiamos demasiado de nosotros…