ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A9 DE FEBRERO DE 1653página PDF 525
Asunto principal: El Espíritu De La Compañía
Varias hermanas respondieron: Sí, Padre. Nuestro muy venerado Padre prosiguió: Repito una vez más que el espíritu de vuestra Compañía, hermanas mías, consiste en el amor de nuestro Señor, el amor a los pobres, vuestro amor mutuo, la humildad y la sencillez. Si no existen esas virtudes, más valdría que no hubiera Hijas de la Caridad. Hijas mías, ese es vuestro espíritu en tres puntos. Bien, se está haciendo tarde. Si entro en la explicación de la humildad,…
CartaTexto de San VicenteTomo V8 de mayo de 1654página PDF 125
con miradas y gestos inmodestos. Aparte de los malos pensamientos y de otros desórdenes interiores, llegan a veces a caídas muy escandalosas, que sin embargo no logran hacer a los demás más precavidos ni a los parientes más avisados para evitar cosas semejantes. Habiendo conocido por casualidad estos abusos y todas estas peligrosas y molestas consecuencias, hablamos en nuestros sermones de esta cuestión lo más fuertemente que pudimos a fin de acabar con todo ello. Pero el mal…
CartaTexto de San VicenteTomo V9 de octubre de 1654página PDF 178
la reina, y tantas buenas obras como hacen en su reino y fuera de él, y las que proyectan hacer en adelante! Así lo espero de la divina bondad, y dispondré que se lo pidan incesantemente, como también se lo pido yo, a pesar de que soy un indigno pecador. No sé de ninguna razón por la que todas las personas de la compañía, excepto dos 2, tengan que privar al público de su ejemplo en el coro,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B23 DE JULIO DE 1654página PDF 9
Cuando esos señores que atienden a los heridos vayan a veros, quizás oigan quejas de vosotras; los heridos les dirán que no les habéis curado, que los dejáis abandonados desde la mañana hasta quién sabe cuándo. Pues bien, hermanas mías, tenéis que sufrirlo sin quejaros; no os pongáis a buscar razones para justificaros; no, jamás. Si el rey, o la reina, o el cardenal van al hospital y les presentan esas mismas quejas, hay que sufrirlo, con la…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B23 DE JULIO DE 1654página PDF 10
En las conversaciones, no intervengáis si son malas o inútiles; si son buenas, esperad a que os pregunten para contestar, ya que va contra la modestia y la urbanidad hablar cuando nadie se ha dirigido a nosotros. Un buen doctor que iba en coche hace algún tiempo se portaba de la siguiente manera: cuando se tenían malas conversaciones, no decía nada, sino que conversaba con Dios; pero cuando se hablaba de cosas buenas, tomaba parte en lo que…
CartaTexto de San VicenteTomo V12 de marzo de 1655página PDF 314
lante la modestia de Nuestro Señor y que, por temor a no hacerlo debidamente, les disgusta acudir a semejantes convites, de lo que doy gracias a Dios. En otra ocasión le diré lo que opino sobre ello. Es verdad que nuestra casa de Roma se encuentra en una situación lamentable, tal como ha podido usted saber por la gaceta de aquella corte; fue por haber recibido al señor cardenal de Retz, por orden del Papa, antes de haberse…
CartaTexto de San VicenteTomo V3 de octubre de 1655página PDF 416
mortificación, lo mismo que las demás virtudes, no se adquiere más que mediante actos repetidos, y especialmente la de esa especie, que es la más difícil. Por consiguiente, hay que contentarse con llevar hacia allá a sus seminaristas paso a paso, sin pretender llegar de pronto, puesto que hay mucho camino por hacer, a no ser cuando Dios quiere dispensar de los caminos ordinarios. Sí, padre, me parece muy bien que su casa presente los respetos a la…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B3 DE ENERO DE 1655página PDF 53
Asunto principal: La Mortificación De Los Sentidos Y De Las Pasiones
modestia. Digo entonces en mi interior: «Sin duda Dios está allí». Hace algunos días estaba en una casa religiosa y vi a dos monjas que se mostraban poco mortificadas en lo exterior. Hijas, ¿os lo diré?, cuando vi aquello pensé enseguida en vosotras y me puse al punto a dar gracias a Dios por haberle dado a esta Compañía la gracia de practicas esto, que sin embargo no sirve de nada si no añadís a ello la mortificación…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B29 DE SEPTIEMBRE DE 1655página PDF 94
anime; pues la verdad es que hay que pensar en ello porque, si faltaseis a un mandamiento de Dios al no observar vuestras reglas, pecaríais. Por ejemplo, tenéis reglas relacionadas con los mandamientos de Dios; si no observarais esas reglas, pecaríais. Entre ellas está la regla que os recomienda la pureza, que no tratéis con los hombre. Esto se refiere a Dios, y si faltáis en ello, pecáis contra sus mandamientos. Si se os dice que llevéis la…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B18 DE OCTUBRE DE 1655página PDF 109
Asunto principal: El Fin De La Compañía
Voy al refectorio para honrar la modestia con que Jesucristo tomaba su comida; por eso, hay que portarse como si lo viéramos: mantenerse erguido y modesto, tomar el pan y la comida con urbanidad, comer tranquilamente, sin echarse sobre la carne o sobre lo que se nos presente, como si lo quisiéramos devorar. Un día que estaba con el bienaventurado obispo de Ginebra, me dijo: «Padre Vicente, le pregunté una vez a nuestra Madre si las hermanas guardaban…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B2 DE NOVIEMBRE DE 1655página PDF 122
Asunto principal: Las Máximas De Jesucristo Y Las Del Mundo
Otra máxima del mundo es la burla. Se burlan unos de otros. Si hubiera entre vosotras alguna que se burlase de las que se entregan a Dios de una manera más perfecta, estaría siguiendo las máximas del mundo, tendría su espíritu o, mejor dicho, el del demonio, pues es el demonio el que incita a los mundanos a burlarse principalmente de las almas buenas. Y la que se mofa de sus hermanas, porque son más recatadas, porque cumplen…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B2 DE NOVIEMBRE DE 1655página PDF 125
Asunto principal: Las Máximas De Jesucristo Y Las Del Mundo
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran; esto es, Nuestro Señor llama bienaventurados a los que gimen y se sienten afligidos; y el mundo hace lo contrario. Pues bien, hermanas mías, tenéis que entregaros a Dios para adoptar esta práctica; y desde el momento en que escucháis estas cosas, haced un acto de deseo de ser muy virtuosas. Bienaventurados los misericordiosos, que se dedican a atender a los pobres en sus miserias. Bienaventurados…