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¡Ay de aquel pueblo al que Dios dice: «Nada quiero de vosotros, ni sacrificios ni ofrendas; ni vuestras devociones ni vuestros ayunos me agradan; no quiero ni verlos. Lo habéis en________ 2 Cfr. Mt 28,2. 3 1 Sam 5.1. 244
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suciado todo con vuestros pecados; os abandono; marchaos, no tendréis parte conmigo» 4. ¡Ay, padres, qué desgracia! Pero, ¡oh Salvador!, ¡qué gracia ser del número de los que Dios desea servirse para trasladar sus bendiciones y su Iglesia! Podemos verlo por la comparación con un señor desgraciado que se ve obligado a huir y a marcharse al destierro por culpa de una necesidad, de la guerra, de la peste, del incendio de sus posesiones, o por la desgracia…
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¡Oh Salvador, qué gozo sientes al ver a estos servidores y este fervor para defender y mantener lo que aquí te queda, mientras que van otros a conquistar para ti nuevas tierras! ¡Ay, padres, qué motivo de alegría! Veis cómo los conquistadores dejan una parte de sus tropas para guardar lo que poseen, y envían a los demás a conquistar nuevas plazas y extender su imperio. Así es como debemos obrar nosotros: mantener aquí animosamente las posesiones de…
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Sobre los diferentes juicios de san Vicente sobre el abad de Saint-Cyran: 31 marzo-2 abril de 1639 (XIII, 86-93): «Uno de los mejores hombres que conozco» y «un autor de herejías», a partir de 1648 (III, 364), cfr. J O RCIBAL, Les origines du Jansenisme, III; J. DUVERGIER DE HAURANNE, p. 28-33. 245
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ciendo, que quiero trabajar en este empeño de destruirla». ¡Ay, padres! Quizás decía la verdad al señalar que Dios, por nuestros pecados, quería quitarnos la Iglesia. Pero mentía en lo que decía que era una temeridad oponerse a Dios en esto y en trabajar por conservar y defender su Iglesia; porque Dios lo pide y hay que hacerlo. No es ninguna temeridad ayunar, mortificarse, rezar para aplacar su cólera, combatir hasta el fin para sostener y defender la…
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Humillémonos, pues, todo lo que podamos por nuestros pecados pero tengamos confianza y mucha confianza en Dios, que desea que sigamos rogando cada vez más por ese pobre reino de Polonia tan desolado y que reconozcamos que todo depende de él y de su gracia.
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-Ap. 392
Asunto principal: El Amor A Los Pobres
87 [164, XI, 392-393] EXTRACTO DE UNA CHARLA , ENERO DE 1657 SOBRE EL AMOR A LOS POBRES Servir a los más necesitados con afecto y humildad. Dios ama a los pobres, y por consiguiente ama a quienes aman a los pobres; pues, cuando se ama mucho a una persona, se siente también afecto a sus amigos y servidores. Pues bien, esta pequeña compañía de la Misión procura dedicarse con afecto a servir a los pobres, que son…
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Asunto principal: La Humildad
88 [165, XI, 393-394] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA [ABRIL O MAYO DE 1657]. 1 SOBRE LA HUMILDAD Ejemplo de humildad del señor Olier, de san Francisco de Sales y de nuestro Señor. Los señores sacerdotes que se reúnen aquí 2 tomaron como tema de su conferencia, el martes pasado, las virtudes que cada uno de ellos había observado en el difunto señor abad Olier 3, ________ Conferencia 87. — L. ABELL Y, o.c., lib. III, cap. 11,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-Apágina PDF 256
Asunto principal: La Humildad
que era de su compañía; entre otras cosas que se dijeron, una de las más interesantes fue que ese gran siervo de Dios tendía ordinariamente a rebajarse en sus palabras y que, entre todas las virtudes, la que procuraba practicar de manera especial era la humildad. Pues bien, mientras ellos hablaban, yo iba considerando los cuadros de esos santos personajes que hay en nuestra sala y decía dentro de mí mismo: «¡Señor, Dios mío! ¡Si pudiéramos penetrar debidamente…
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Asunto principal: La Humildad
Pero sobre todo, padres, si consideramos atentamente ese hermoso cuadro que tenemos ante los ojos, ese admirable original de la humildad, nuestro señor Jesucristo, ¿podríamos acaso dar entrada en nuestras almas a alguna buena opinión de nosotros mismos, viéndonos tan alejados de su prodigioso espíritu de humildad? ¿Seríamos tan temerarios que nos prefiriésemos a los demás, viendo que él fue pospuesto a un asesino? 4. ¿Tendríamos acaso miedo de que nos reconocieran como miserables, al ver al inocente…
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Asunto principal: La Humildad
Mt 27,21. 5 Cfr. Mt 27,28. 274
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-Ap. 395
Asunto principal: La Humildad
práctica de los actos de esta virtud; y esto es lo que no se hace suficientemente.