ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-Ap. 410
93 [170, XI, 410-414] E XTRACTO DE UNA CONFERENCIA 1 Enfermedad de Nicolás Duperroy. Hay que estar dispuesto a sufrirlo todo por la salvación de las almas. Uno de ellos 2 tiene una enfermedad muy molesta de estómago, que le ha quedado como resto de una peste mal curada. Acabo de saber que le han aplicado fuego en una costilla que tenía careada, y su paciencia es tan grande que nunca se queja; lo sufre todo con mucha…
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Del otro 3, ved cómo después de tan largo tiempo sigue trabajando con una paz de espíritu y una seguridad maravillosa, sin cansarse de la intensidad de sus trabajos, sin quejarse de las incomodidades, sin extrañarse de los peligros. Los dos permanecen indiferentes a la muerte y a la vida, resignándose humilde________ Conferencia 93. — L. ABELL Y, o.c., lib. II, cap. 1, sec. 10, p. 193 s. 1 Cabe preguntarse si esta instrucción no será el desarrollo…
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mente con lo que Dios ordene. No me dan ninguna señal de impaciencia ni de murmuración; al contrario, parece como si estuvieran dispuestos a sufrir todavía más. ¿Es ésa nuestra disposición, padres y hermanos míos? ¿Estamos dispuestos a padecer las penas que Dios nos envíe, y a ahogar los movimientos de la naturaleza para no vivir más que la vida de Jesucristo? ¿Estamos preparados para ir a Polonia, a Berbería, a las Indias, para sacrificar allí nuestros gustos…
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Pero si, por el contrario, hay algunos que tienen miedo de abandonar sus comodidades, que son tan blandos que se quejan de la más pequeña cosa que les falta, tan delicados que quieren cambiar de casa y de ocupación, porque el aire no es bueno y el alimento pobre, o porque no tienen suficiente libertad para ir y para venir; en una palabra, padres, si hay alguno entre nosotros que siga siendo esclavo de la naturaleza, entregado a…
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¡Y nosotros estamos aquí tan tranquilos, sin corazón y sin celo! ¡Vemos cómo los demás se exponen a los peligros por amor a Dios y nosotros somos tan tímidos como pollos mojados! ¡Qué miseria! ¡Qué ruindad! Allá van dos mil soldados a la guerra a soportar toda clase de males, donde uno perderá un brazo, otro la pierna, y muchos la vida, por un poco de viento y por esperanzas muy inciertas; sin embargo, no tienen miedo alguno…
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no hay casi nadie que se mueva; muchas veces, los que han acometido la empresa de conquistarlo llevan una vida tan cobarde y tan sensual, que es indigna no solamente de un sacerdote y de un cristiano, sino hasta de un hombre razonable; y si hubiese entre nosotros personas semejantes, no serían más que cadáveres de misioneros. Bien, Dios mío; ¡bendito seas y glorificado para siempre por las gracias que concedes a los que se abandonan a ti!…
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La salvación de los pueblos y nuestra propia salvación son un beneficio tan grande que merece cualquier esfuerzo, a cualquier precio que sea; no importa que muramos antes, con tal que muramos con las armas en la mano; seremos entonces más felices, y la compañía no será por ello más pobre, ya que sanguis martyrum semen est christianorum 5. Por un misionero que haya dado su vida por caridad, la bondad de Dios suscitará otros muchos que harán…
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Sí, Dios mío, todos queremos responder a los designios que tienes sobre nosotros. Es lo que nos proponemos todos en general, y cada uno en particular, mediante tu san________ 5 Cita completa de Tertuliano: «Pluries efficimur quoties metimur a vobis; semen est sanguis christianorum» (Apologeticus: PL 1.535). 290
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ta gracia; en adelante ya no tendremos ningún afecto ni a la vida, ni a la salud, ni a nuestras comodidades y gustos, ni a un lugar más que a otro, ni a nada del mundo que pueda impedirte, Dios mío, concedernos esta misericordia, que te pedimos unos por otros. No sé, padres, cómo he podido decirles todo esto; no había pensado en ello; pero me he sentido tan impresionado por lo que se ha dicho y, por…
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102 [179, XI, 447-449] C ONFERENCIA DE [1658]. 1 ABNEGACIÓN DE JUAN LE VACHER CON LOS ESCLAVOS Misión de Juan Le Vacher en una galera de Bizerta: su falta de medios económicos, la alegría de los forzados, la admiración de los paganos por la caridad de los cristianos entre sí. He recibido una carta del padre Le Vacher, que está en Túnez, en la que me indica que, habiendo llegado una galera de Argel a Bizerta, que está…
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Reunió todo el dinero que pudo, tomó consigo a un intérprete y a otro criado que le ayudase y se fue para allá; cuando llegó, apenas pudo ser ________ Conferencia 102. — Vie manuscrite de Jean Le Vacher, 11. 1 Fue en marzo de 1658 (cfr. Correspondencia t. VII, p. 105) cuando san Vicente se enteró de los compromisos económicos contraídos por Juan Le Vacher para socorrer al hermano Juan Barreau, cónsul en Argel. 319
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visto desde la galera y reconocido por el hábito, aquellas pobres gentes empezaron a dar señales de júbilo con grandes gritos y a decir: «Allí está nuestro libertador, nuestro pastor, nuestro padre»; y habiendo subido a la galera, todos aquellos pobres esclavos se echaron sobre él, llorando de cariño y de alegría al ver a su libertador espiritual y corporal; se echaban de rodillas a sus pies y le cogían, uno por la sotana, otro por el manteo,…