CartaTexto de San VicenteTomo IIp. 326
660 [634,II,326-354] A PEDRO DU CHESNE Padre: ¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros! Estoy seguro de que el motivo de la presente le producirá al principio cierta pena y tristeza, ya que se trata de comunicarle la pérdida que hemos sufrido de nuestro buen padre Pillé, pérdida que yo he sentido tan vivamente como no creo que lo haya hecho ninguno de los que conozco, ya que lo miraba como la dicha y la bendición…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 277
un juez del lugar y por los mismos religiosos, que intentaron un pro ceso en contra suya por haber fundado la cofradía del Rosario; no se puede explicar cuánto tuvo que sufrir y cuánta paciencia demostró al propio tiempo. Cualquiera que no hubiera tenido su virtud. Lo hubiera dejado todo; pero él, como buen pastor, se mostró constante y acabó venciendo a sus propios enemigos, y lo que es más, conquistando su mismo corazón, ya que luego no…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 279
y de los privilegios que acompañan a los que le sirven, de su fidelidad con los que sólo se preocupan de darle gusto, del amor que tiene a los que le aman y de cómo glorifica a los que le glorifican. El que quisiera alegrarle, no tenía que hacer más que hablarle de Dios. Ese amor le daba mucha afición a todas las cosas que se refieren al servicio divino, ya que tenía un sentimiento muy elevado de…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 279
Era muy fiel en recitar el breviario, de forma que, incluso cuando estaba enfermo, no podía vivir contento si no lo rezaba; y aunque su enfermedad era tal que hubiera podido dispensarse del mismo. sin embargo lo rezaba muchas veces en perjuicio de su salud, y con tanta devoción que lloraba con frecuencia. Siempre tenía en los labios algún versículo de David, principalmente éste, que se le oía decir con frecuencia: Domine, dilexi decorem domus tuae 7, demostrando…
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Estaba como fuera de sí siempre que se le hablaba de ella; eso puede verse muy bien en una respuesta que le dio a uno de nuestros hermanos clérigos que, al preguntarle cómo se encontraba, el padre Pillé le dijo que era un inútil, que no era más que una carga para la casa. El otro, sin pensarlo mucho, le preguntó: «Entonces, padre, ¿es que quiere usted salirse?». Fue como si le hubiesen dado un puñetazo; no le…
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¡qué desgraciado por ser una carga inútil para ellos!». Así hablaba siempre que salía a relucir este tema, pero sobre todo en su lecho de muerte, ya que no podía menos de hablar así a todos los que iban a verlo, pero con más ardor y vehemencia que nunca, de forma que parecía que sólo tenía fuerzas y palabras para hablar de esto. Y lo mejor de todo era que lo decía todo como si le saliera del…
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Esta obediencia tan grande hacía que se mostrase muy condescendiente con sus iguales e incluso con sus inferiores. Nunca contradijo a nadie. Se le hacía hablar de lo que uno quisiera, con tal que fuese de cosas edificantes, y dejaba con facilidad y prontitud lo que estaba haciendo para dedicarse a cualquier otra cosa que se le pidiera. Y lo más perfecto de todo es que obedecía siempre con sumisión de juicio, y esto durante toda su vida,…
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Aquel pobre hombre no se podía levantar por la mañana sin aumentar su debilidad, ni vestirse él sólo más que a duras penas; no dejaba por ello de acudir a la oración siempre que podía, aunque tuviese mucha necesidad de descanso, ya que apenas podía dormir por la noche a causa de su tos. Su celo le obligaba a hacer más de lo que podía Por eso le he visto a veces caer al subir las escaleras, sin…
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Los apuntes espirituales que sobre este tema se han encontrado después de su muerte en su carpeta, dan buen testimonio de ello; al parecer practicaba con toda puntualidad ciertos medios muy poderosos para conservar la castidad, aunque resultasen difíciles. Esto demuestra que tenía mucha razón el hermano Alejandro, enfermero, al decir en plena conferencia que había observado en su cuerpo señales de una castidad virginal. Sin embargo, su temperamento natural parecía muy contrario a ello; de aquí se…
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lo que pedía. Tenía mucha confianza en ella, especialmente en su lecho de muerte, tal como yo mismo lo pude observar con frecuencia, por ejemplo cuando pronunciaba aquellas palabras: In te, Domine, speravi; non confundar in aeternum, quia non solum sperantem, sed etiam desperantem adjuvas. Pero su devoción principal era a la pasión de nuestro Señor; pensaba en ella todos los días y casi todas las horas, y siempre con sentimientos de compasión, de admiración y de gratitud;…
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Yo mismo lo he reconocido también en varias ocasiones, especialmente una vez en que estaba muy preocupado por el proceso que los padres de san Víctor habían entablado contra nosotros a propósito de nuestro establecimiento en san Lázaro; ya estaba a punto de abandonar por completo esta casa para no tener que litigar; consulté sobre ello a varios personajes ilustres por diversos conceptos, que con todas sus razones no pudieron convencerme para que resistiese y defendiese nuestra causa;…
CartaTexto de San VicenteTomo IIpágina PDF 288
Pero esta tentación la permitió Dios para darle mayor firmeza en sus creencias, lo mismo que cuando se echa un poco de agua sobre un fuego bien encendido, que sólo sirve para alumbrarlo más. El acto que hizo luego es una prueba muy valiosa y auténtica de el]o, ya que, un poco antes de perder el uso de la palabra, cuando fui a verlo y me dijo su tentación, le pregunté si creía en todo lo que Dios…