CartaTexto de San VicenteTomo IIIpágina PDF 113
Y aunque piense usted que podrá seguir ayudándoles particularmente, esto no servirá de mucho, ya que le faltará a usted la gracia de la vocación; la experiencia de algunos otros me hace temer esto de usted. 6.º ¡Cuántas victorias perderá usted, si pierde la vocación, ya que con ella podrá usted vencer al diablo, al mundo y a la carne, enriqueciendo al mismo tiempo su alma con la perfección cristiana, por la que los ángeles se encarnarían, si…
CartaTexto de San VicenteTomo VIIpágina PDF 141
Debe usted procurar servirles y demostrarles en todas las ocasiones que pueda que les aprecia debidamente, ir a verlos algunas veces, no tomar nunca partido en contra de ellos ni interesarse por sus asuntos más que para defenderlos con toda caridad, hablar siempre bien de ellos, no decir nada en el púlpito ni en las conversaciones particulares que pueda molestarles, aun cuando ellos no se porten del mismo modo con ustedes. Es lo que me gustaría que hicieran…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-Bpágina PDF 325
Pues bien, aunque la del padre Vicente no tenga necesidad de este recurso para manifestarse en la tierra, ya que ha derramado su olor por toda la Iglesia con sus obras de caridad y con los obreros que le ha dado, sin embargo sus palabras están tan empapadas de devoción que, si es verdad que la boca habla de la abundancia del corazón, nunca podrá imaginarse hasta dónde llega su amor a Dios y al prójimo y su…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A5 DE JULIO DE 1640página PDF 21
Asunto principal: La Vocación De Hija De La Caridad
estado que los hace más agradable a Dios, de forma que no haya nada en ellos que le pueda disgustar. Dos clases de personas en el mundo pueden permanecer en este estado: las primeras están en su ocupación y solamente se preocupan en el cuidado de su familia y en la observancia de los mandamientos; las segundas son aquellas a las que Dios llama al estado de perfección, como los religiosos de todas las Ordenes y también aquellos…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A30 DE MAYO DE 1647página PDF 284
Asunto principal: Las Reglas
Entreguémonos a él para cumplir siempre esta santísima voluntad. He aquí, pues, mis queridas hijas, algunos motivos para excitaros al amor, a la estima, y a la fidelidad que debéis a vuestras reglas. El primero es que vuestra obra es una obra de Dios; el segundo, que vuestra regla contiene los medios para encaminaros a la perfección cristiana; el tercero, que son conformes con el Evangelio y compuestas de lo que allí está tan claro para encaminar el…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A25 DE AGOSTO DE 1648página PDF 389
Asunto principal: El Espíritu Del Mundo
Jesucristo que nadie puede servir a dos señores, hasta el punto de que los que estén llenos del espíritu del mundo es seguro que no podrán tener el espíritu de Dios. Y usted, hermana, díganos una razón, una sola, por la que las Hijas de la Caridad tengan que esforzarse en vencer el espíritu del mundo. — Porque el espíritu del mundo impide entregarse a Dios. — Usted, hija mía, ¿por qué razón tenemos que huir del espíritu…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 138
Asunto principal: La Pobreza
ción necesaria para llegar a ella, y una condición, un estado, por donde hay que pasar y donde hay que estar para ser perfecto; por el contrario, el deseo de poseer riquezas es un estado que nos abre el camino ancho y espacioso para toda clase de males. Así pues, la pobreza nos coloca en un estado de perfección. Pero veamos cuál es ese estado de pobreza, cuál es esa virtud y en qué consiste: tal es el…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo XI-A13 DE AGOSTO DE 1655página PDF 141
Asunto principal: La Pobreza
El mundo es un estado más perfecto: es la santidad misma; se vive allí mejor que en el retiro... ¡Ay, padres! ¿verdad que es una broma? La verdad es que lo único que buscan es el libertinaje y vivir su vida; por eso, sin duda alguna, por eso se salen. Acordaos de ello. Por eso han salido algunos. En esto podemos ver cuán detestable es este deseo de tener riquezas y cuán amable es la santa pobreza, que…
Repeticion OracionTexto de San VicenteTomo XI-A17 DE OCTUBRE DE 1655página PDF 194
la segunda están los hombres, que son imperfectos en muchas cosas, ya que solamente el Hijo de Dios y la santísima Virgen, su madre, han llegado a ese primer grado de perfección que acabo de mencionar. Del religioso se dice que está en estado de perfección, no que sea perfecto; pues hay que establecer una diferencia entre estado de perfección y ser perfecto; como acabo de decir, aunque el religioso haya hecho lo que dijo nuestro Señor, esto…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B23 DE JULIO DE 1656página PDF 150
Asunto principal: La Aceptación Del Sufrimiento Físico Y Moral
¿Cómo no va a venirnos una pena de parte de Dios, si no cae ni un solo cabello de nuestra cabeza sin su permiso? 2, Por eso, cuando una hermana aflige a otra hermana, cuando una superiora u oficiala no concede lo que se le pide, no hay que recibir estas cosas como si vinieran de ellas, sino como enviadas por Dios para hacernos merecer o ponernos en un estado más perfecto por la paciencia en soportarlas. La…
CartaTexto de San VicenteTomo VI8 de junio de 1657página PDF 303
lado, Dios sabe también la aflicción en que estamos por esas agitaciones que usted sufre en su cuerpo y en su alma, en sus tareas y en sus feligreses, con tantos temores, revueltas, persecuciones, ultrajes, trabajos, pobreza y todas las dificultades que le aprietan por todas partes y que nos llenan el alma de dolor, siempre que nos hablan de los peligros a los que se ve usted expuesto y que la caridad de Dios y el celo…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-B18 DE NOVIEMBRE DE 1657página PDF 306
Pero tener cuidado, no sea que con la excusa de que la regla permite tratar a los enfermos como enfermos, empiecen a exagerarse las cosas; porque mirad, hijas mías, la naturaleza procura arrastrarnos siempre tras ella, cree fácilmente que está enferma y con frecuencia exagera nuestras molestias. Por eso, cuando creáis necesitar alguna cosa, encomendádselo a Dios y pedidle que, si lo necesitáis de verdad, os lo dé a conocer. Y después de habérselo encomendado a Dios, si…