A GUILLERMO DEL VILLE, SACERDOTE DE LA MISIÓN, EN ARRAS
mente en la compañía y fuera de ella. En nombre de Dios, Padre, ponga atención en lo que le digo, pídale a Nuestro Señor la gracia de una perfecta caridad y el espíritu de humildad, que nos hace reconocer a los demás mejores que nosotros, y a nosotros peores que los demonios. Y entonces esté seguro de que los demás le apreciarán y le querrán. Si no lo consigue, será una pena para usted mismo y para todos…