ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A11 DE DICIEMBRE DE 1624página PDF 153
Asunto principal: El Afecto Desordenado A Sí Mismo
He resuelto, mediante la gracia de Dios, trabajar en deshacerme de este gran defecto, no mirar más que a Dios en todo y unirme fuertemente a él, pensando en los sufrimientos de nuestro Señor durante su vida y en la cruz, y teniendo en cuenta a la santísima Virgen. — ¿Y usted, hermana? — Padre, he considerado que el día en que abandonó el seno de su Padre, el Hijo de Dios dejó también sus delicias para sujetarse…
CartaTexto de San VicenteTomo II1 de febrero de 1640página PDF 21
¡Ay, Jesús!, Padre, ¿y cómo podría usted reparar el disgusto y el daño que habría de experimentar la gloria de Dios y las almas que él ha redimido con su preciosa sangre, si deja de hacer lo que hace? Acuérdese, padre, que las rosas sólo se recogen de entre las espinas y que las accionas heroicas sólo se realizan en la debilidad. San Pablo no abandonó la obra de Dios cuando se vio tentado, ni se le ocurre…
CartaTexto de San VicenteTomo II29 de julio de 1640página PDF 73
Los misioneros tienen que dedicarse a estas funciones, y aunque no lo hagan con tanto éxito como lo hacen otros, según el juicio de los hombres, les tiene que bastar con saber que cumplen la voluntad de Dios y quizás con más verdaderos frutos. No me queda tiempo para decirle más cosas y me veo obligado a terminar, diciéndole que me siento incapaz de decirle hasta qué punto soy, en el amor de nuestro Señor y de su…
CartaTexto de San VicenteTomo II5 de octubre de 1641página PDF 407
Aldea del ayuntamiento de Valpuiseaux (Seine-et-Oise), donde la congregación de la Misión poseía una finca. 4. Pequeña localidad de la diócesis de Meaux. 5. Había dos sacerdotes de la Misión con este apellido; aquí se trata probablemente de Juan Bourdet, nacido en Saint-Babel, diócesis de Clermont, en 1614; entró en la congregación en 1636, fue ordenado sacerdote en 1640 y estuvo algunos meses en San Lázaro, entre su dirección en Troyes (1642-1644) y su residencia en Saint-Méen (1645).…
Repeticion OracionTexto de San VicenteTomo XI-A25 DE OCTUBRE DE 1643página PDF 38
les nosotros no somos más que una sombra. Ved cómo se van hasta las Indias, al Japón, al Canadá, para llevar a cabo la obra que Jesucristo empezó en la tierra y que no abandonó desde el instante de su vocación. Hic est Filius meus dilectus, ipsum audite! 1. Desde aquel mandato de su Padre, no cesó un solo momento hasta su muerte. Imaginémonos que nos dice: «Salid, misioneros, salid; ¿todavía estáis aquí, habiendo tantas almas que os…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A1 DE MAYO DE 1646página PDF 232
Asunto principal: La Indiferencia
Hijas mías, ¿habrá más obediencia en esa gente para ir a buscar la muerte, que en vosotras para ir a buscar la gloria de Dios? No, mis queridas hijas, no puedo creerlo. Y si Dios quisiese castigar a la Compañía, permitiendo que alguna prefiriese un cargo a otro, una parroquia a otra, la compañía de una hermana a la de! otra, y se negase a ir adonde se la enviase, ¡oh!, en aquella misma hora, deberíais elevar vuestras…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A19 DE AGOSTO DE 1646página PDF 244
Asunto principal: La Práctica Del Respeto Mutuo Y De La Mansedumbre
¡Pero si es una pobre mujer! ¡No! ¡No! Es un alma que ha sido honrada por la llamada de un Dios; ella ha consentido y él la ha tomado por esposa. ¿Qué dignidad mayor podría tener? Es una mujer, es una señorita, que ha dejado su tocado para tomar este hábito despreciable y entregarse a Dios en un estado de humillaciones, de trabajos viles, y penas, porque Dios se lo ha pedido; ¡no hay nada tan digno de…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A30 DE MAYO DE 1647página PDF 281
Asunto principal: Las Reglas
El primer consejo evangélico enseña la pobreza, y es por donde nuestro Señor empieza cuando enseña el camino de la perfección a quien quiere seguirle; y por la misericordia de Dios, hijas mías, es por donde vosotras comenzáis. Porque, al entrar aquí no poseéis nada; si tenéis algo, renunciáis a ello, según el precepto evangélico; en la casa tenéis la pobreza en todo: vestís con la tela más basta, no hay ningún tocado más sencillo que el vuestro,…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A30 DE MAYO DE 1647página PDF 283
Asunto principal: Las Reglas
mos, que en ello va la salvación eterna; pues, aunque no estéis obligadas a vuestras reglas bajo pena de pecado, es cierto que, puesto que estáis en la Compañía, estáis obligadas a observarlas. Es un camino que Dios ha señalado; son los senderos por donde quiere conduciros; y si os apartáis, creed, hijas mías, que hay mucho peligro de perderse. En quinto lugar, la práctica de las reglas es meritoria y satisfactoria para las personas que las han…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A18 DE AGOSTO DE 1647página PDF 302
Asunto principal: La Santa Comunión
El rey, enfadado, la tomó con los que estaban al lado de Delfín y les dijo: «Si hubieseis dispuesto bien a mi hijo, si le hubieseis mostrado cuánto le conviene verme, habría venido a mi presencia, como era su obligación, y habría demostrado su alegría por mi retorno». Pues bien, hijas mías, si un rey de la tierra se molesta con razón porque su hijo, a su llegada, le vuelve la espalda, ¿qué hará Jesucristo, rey del cielo…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A22 DE SEPTIEMBRE DE 1647página PDF 316
Asunto principal: La Perseverancia En La Vocación
Ya conocéis su historia y cómo se perdió. Pero, por la misericordia de Dios, su lugar no quedó vacío, y Dios llamó a san Pablo desde la gentilidad, donde estaba sumergido, para hacerle digno vaso de elección. Prosigamos, in nomine Domini. Hermana, ¿quiere decirnos sus pensamientos? — La razón que tenemos para perseverar hasta el fin es que la perseverancia merece la corona, y que por el contrario, al no perseverar, podríamos perder el mérito de todo lo…
ConferenciaTexto de San VicenteTomo IX-A22 DE SEPTIEMBRE DE 1647página PDF 317
Asunto principal: La Perseverancia En La Vocación
bre todo, creer firmemente que hemos sido llamadas por Dios y que todo pensamiento contrario proviene del diablo; vigilar para no ponerse del lado de la tentación, sino exponérsela amorosamente a Dios, pedirle su asistencia y encomendarse al ángel custodio de la Compañía. — ¿Y usted, hermana, por qué razón estamos obligados a perseverar en nuestra vocación? — Porque Dios nos ha puesto en ella. — ¿Habría algún peligro, hija mía, al salirnos del lugar en donde sabemos…