ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 412
Lo que permitió nuestro Señor que le preguntasen, para tener ocasión de darnos la instrucción que trae el evangelio de hoy, está en conformidad con lo que la señorita Le Gras ha creído conveniente que tratásemos en esta ocasión; y que se divide en tres puntos. En el primer punto, veremos las razones por las que las Hijas de la Caridad, como todos los cristianos, pero mucho más especialmente, están obligadas a amar a Dios con todo su…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 412
Fijaos, hermanas mías, nuestra hermana dice que hay que amar a Dios porque es infinitamente bueno; este es un motivo muy poderoso; pues, al ser infinitamente bueno, tiene que ser infinitamente amado. Pero ¿por qué una Hija de la Caridad tiene que amarlo más que todo el resto del mundo? — Creo, Padre, que en esta condición es donde me siento infinitamente obligada a amarlo, al considerar que su bondad me ha sacado de lo más corrompido del…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 414
contra de los mandamientos de Dios, podréis decir: «He aquí una hermana que ama debidamente a Dios». Y usted, hermana, ¿por qué razón cree que una hermana de la Caridad está obligada a amar a Dios? Después de haber escuchado pacientemente todas las razones que la hermana le dijo, el Padre Vicente las repitió de esta forma: Nuestra hermana dice que ha visto muchas razones, pero que le han impresionado especialmente los beneficios de Dios por su vocación,…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 415
Porque lo propio de nuestro corazón es amar alguna cosa. Es preciso que ame necesariamente a Dios, si no ama al mundo; porque no puede existir sin amar. Amar al mundo, Dios mío, ¡qué desdicha! Hemos renunciado a él por la gracia de Dios, desde el bautismo, y luego cuando Dios con su infinita misericordia nos llamó a su servicio, de forma que es propio de nosotros amar a Dios. Y para amarle no tenemos que hacer más…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 416
cer y perfeccionarse en él, que entre vosotras, con tal que hagáis lo que se debe. La hermana que habló a continuación dio cuatro razones, de las que algunas ya se habían comentado. — Cuando repitáis lo que han dicho ya las otras anteriormente, observó el Padre Vicente, os bastará con decir: «A mí se me ha ocurrido lo mismo que a la hermana tal». Así pues, hermana mía, dice usted que está obligada a amar a Dios,…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 417
tana que da a la calle, y experimenta una alegría inimaginable. De la misma forma, hijas mías, Dios os ve, no ya por una ventana, sino por todas partes por donde vais, y observa de qué manera vais a hacer un servicio a sus pobres miembros, y siente un gozo indecible, cuando ve que vais de buena manera y deseando solamente hacerle ese servicio. ¡Ese es su gran gozo, su alegría, sus delicias! ¡Qué felicidad, mis queridas hijas,…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 417
Otra hermana, preguntada sobre las razones para amar a Dios, respondió que había pensado en algunas de las razones ya dichas, pero que especialmente se sentía obligada ante Dios por haberla llamado tan joven. Nuestro veneradísimo padre lo señaló y repitió esto varias veces. Ella añadió que podía reconocerse que un alma tiene amor a Dios cuando observa sus mandamientos, y que un medio para adquirir este amor era guardarse mucho de ofenderlo. Otra hermana dijo sobre el…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 418
La tercera es que muy difícilmente podremos sin el amor a Dios perseverar en nuestra vocación y cumplir como debemos con la obligación de nuestras reglas y del servicio a los enfermos. Sobre el segundo punto, me parece que reconoceremos que amamos a Dios si, por su amor, superamos las dificultades con que nos encontramos y todas las cosas contrarias a nuestros sentidos, a nuestra razón y a nuestra voluntad, y si tenemos mucho cuidado de agradar a…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 419
Si la reina mandase llamar a alguna de vosotras y le dijese: «Venga, hermana. He oído hablar de usted. Me han dicho que es usted una buena hermana, por eso la he mandado llamar para decirle que quiero que me ame usted, pero que me ame muy bien. No deje de hacerlo». Decidme, hijas mías, ¿qué es lo que no haríais para demostrar a la reina la gratitud que tendríais por este favor? Pues bien, estad seguras de…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 420
sobre el que no ama a Dios! Sí, hijas mías, Dios ha hecho tanto caso y aprecia tanto el amor de los hombres, que ha querido absolutamente que lo amen y que, si no lo hacen, sean malditos. ¡Ved qué grandes amenazas! He aquí pues, hermanas mías, dos motivos que os presento, por no repetir todos los que habéis dicho: uno, el mandamiento que Dios nos ha dado de amarle; el otro, la maldición con que amenaza a…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 422
con repugnancia. ¿Dejan acaso de amar a Dios? Ni mucho menos, porque hacen lo mismo que las demás, y con un amor mucho más fuerte, aunque lo sientan menos. Es el amor efectivo, que no deja de obrar, aunque no aparezca. Hay algunas pobres hermanas que se desaniman. Oyen decir que unas sienten gran afecto, que otra hace muy bien su oración, que la de más allá tiene mucho amor a Dios. Ellas no sienten nada de esto,…
ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 423
Si os viene alguno de esos pensamientos, echadlo fuera lo antes que podáis, pensando en que vuestro corazón es de Dios, que no quiere nada sucio ni manchado. Para esto disponéis de un medio muy fácil. Cuando suene el reloj, pensad en vuestro espíritu que Dios os llama y os dice: «Hija mía, ámame; hija mía, el tiempo pasa y se acerca la eternidad; dame tu corazón». Esto, hermanas mías, con una visión interior y sencilla, os pondrá…