ConferenciaTomo IX-A16 DE MARZO DE 1642página PDF 209
Si así sucediese, mis queridas hermanas, ¿qué habría que hacer? Habría que tener gran sentimiento de ello, tomar la resolución de reparar esta falta y prepararse bien para la comunión siguiente. — ¿Y usted, hermana, díganos por favor por qué razones tenemos que prepararnos bien a la santa comunión? — Padre, me parece que, además de que cometemos un sacrilegio al comulgar mal, recibimos a nuestro Señor para nuestra condenación. Una de las señales de que no hemos…
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— Padre, me parece que es de gran importancia comulgar bien, pues se puede cometer un gran sacrilegio y que comulgando mal se añade un nuevo pecado a los que ya se tenían. — ¿Y qué medios hay que utilizar, hermana mía, para hacer una buena comunión? — Me parece, Padre, que el principal medio es hacer una confesión íntegra y tener un gran deseo de la santa comunión. Otra hermana dijo: — Padre, tenemos varias razones para…
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Una razón muy cordial es el deseo que nuestro Señor nos ha demostrado tener de que lo recibamos dignamente, cuando, por su gran amor, instituyó este grandísimo sacramento, por el que sea siempre bendito, y quiso que la santa Iglesia nos obligase bajo pena de pecado mortal. Una de las señales para conocer que nuestras comuniones están hechas según el plan de Dios, es cuando se realiza verdaderamente la unión de nuestra alma con nuestro Señor; lo cual…
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haberse arrepentido, prometería a Dios prepararse mejor en el futuro. Pero, si fuese un alma mala, un alma endurecida, no tendría ninguna de esas amonestaciones interiores, se endurecería más todavía y llegaría hasta tal punto que iría haciendo una comunión tras otra sin ningún provecho. El alma estaría en un estado muy pobre. Hermanas mías, tengamos miedo de esta disposición, de la que Dios nos guarde por su divina misericordia. Para preservarnos de caer en este crimen, he…
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— ¡Bendito sea Dios, hermana mía, por los pensamientos que le ha dado! Nuestra hermana ha dicho que, cuando sentimos paz y satisfacción en nuestra conciencia, es una señal de que hemos hecho una buena comunión. Yo os diré, hijas mías, que es verdad, pero que no es ésta la única señal y que hay otras. Os diré también que esta señal no siempre es infalible, ya que hay almas tan endurecidas en el pecado que no les…
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cede, mis queridas hermanas, con ciertas almas a las que Dios se complace en ejercitar de esta manera. He conocido a una persona de gran virtud tan atormentada por estas penas tan molestas durante la santa comunión, que me causaba gran piedad. Nunca, fuera de allí, tenía ningún pensamiento de esta clase; eran pensamientos tan horribles que no me atrevería a decíroslos. Hijas mías, puesto que Dios se complace en probar a los suyos, no penséis, cuando os…
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Hijas mías, ¡que Dios os guarde! ¡que Dios os guarde! Qué pecado! Es verdad, mis queridas hermanas, que comulgar sin estar bien preparados nos pone en peligro de cometer un sacrilegio; pero ¿sabéis qué es cometer un sacrilegio? Es querer unir una cosa profana con otra sagrada. Mis queridas hermanas, ¡qué desgracia! ¡que Dios os guarde! Es quitar a Dios de nuestro corazón, para entregarlo a la criatura. Es como si quisieseis tirar por el suelo un precioso…
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a nosotros mismos antes de querer comer este pan 1. ¿Y qué creéis vosotras que es esta prueba, sino una debida preparación? De lo contrario, lo dice también claramente san Pablo, lo recibiríamos para nuestra condenación. Hijas mías, ¡qué desgracia! Ved lo que pasó a Judas. Comulgó sin esta preparación, porque tenía la intención de traicionar a nuestro Señor, ¿y qué le sucedió? Algo terrible hijas mías. El diablo se le metió en el cuerpo. Os digo esto…
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Se me han ocurrido varias razones sobre el tema, y me he detenido especialmente en dos. La primera es la que ya os he dicho, que si comulgamos mal, recibimos nuestra condenación. Hijas mías, ¡cuánto tenemos que temer este peligro! Al pasar por el patio de San Lázaro para venir aquí, me han dicho que la justicia se había reunido para condenar a un hombre. Esto me impresionó sensiblemente; sin embargo, ¿qué es la condenación temporal comparada con…
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La segunda razón, hijas mías, es que no solamente se trata de una condenación, sino de una verdadera muerte para el alma; de un alma que no recibe dignamente a nuestro Señor podemos decir: «Esta alma está muerta», porque carece de la vida de la gracia; y sigue estando muerta mientras permanece en ese estado. Por el contrario, el alma que comulga con la debida preparación, recibe al mismo tiempo esa gracia y la fuente de toda gracia.…
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¿Quién sabe si no son el castigo de tales crímenes? Aunque no tengamos que juzgar a nadie, esto puede acontecer. Uno de los bienes que se obtienen como consecuencia de una comunión bien hecha es, hijas mías, que nos convertimos en una misma cosa con Dios. ¡Oh! ¡que una pobre hija de la Caridad, que antes de la comunión era lo que es, esto es, muy poquita cosa, se convierta en una misma cosa con Dios! Hijas mías,…
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Hijas mías, es verdad que se trata de una señal casi siempre infalible y segura. Hijas mías, ¿cómo el alma en gracia, unida a Dios en este santo sacramento, no iba a poseer una paz verdadera, si es ésta muchas veces una de las principales gracias que concedía nuestro Señor mientras estaba en la tierra? Quizás alguna de vosotras digan: «Pero, Padre, ¿todas las que comulgan bien consiguen siempre esta paz?». Ni mucho menos, hijas mías. Ya os…