A UN ECLESIASTICO
cendencia a sus saludables avisos, sino por un impedimento particular. Espero que me perdone por ello, así como por no haber ido a verla antes de volver a san Lázaro, debido a una reunión de párrocos que allí tenemos hoy. Esté segura, señorita, que procuraré utilizar los remedios que me aconseja en san Lázaro y que volveré acá 2, si Dios quiere, a continuación y que entonces la gobernaremos 3 más que lo que esta vez he podido…