CartaTexto de San VicenteTomo IV8 de marzo de 1651página PDF 158
si no la encuentra, no deje de escribirle para rogarle que le permita seguir atendiendo a la parroquia, debido al aumento de la población y a los enfermos refugiados, para los que apenas son suficientes los pocos sacerdotes con que usted cuenta. Me ha dado usted una gran alegría con las noticias que me da del señor gobernador 1. Es una persona a la que considero mucho delante de Dios y por la que su divina bondad me…
CartaTexto de San VicenteTomo IV21 de junio de 1652página PDF 380
punto de lanzarse sobre el suyo 7. Desde entonces se están llevando a cabo los intentos de paz con los príncipes 8. Y se espera que la bondad de Dios hará que se consiga, tanto más cuanto que se procura aplicar su justicia con las grandes limosnas que se hacen actualmente en París para ayudar a los pobres vergonzantes y a los campesinos que están aquí refugiados. Todos los días se les da de comer a 14.000 ó…
CartaTexto de San VicenteTomo IV21 de junio de 1652página PDF 383
Nuestras noticias son las mismas de siempre. Como no podemos ir a misionar al campo, ya que la pobre gente anda esparcida por un sitio y por otro, pues han escapado de sus casas por temor a los malos tratos de los soldados, nos hemos decidido a tener una misión con los que se han refugiado en París y hemos comenzado hoy mismo en nuestra propia iglesia con 800 de esas pobres personas alojadas por estos barrios; luego…
CartaTexto de San VicenteTomo IV21 de junio de 1652página PDF 383
Según se cree piadosamente, se trata de un favor que nos han alcanzado los sufragios de los santos, especialmente santa Genoveva, por las procesiones que se han hecho con mucho orden y con tanta devoción exterior como jamás había visto, y por las buenas obras que se hacen en París en medio de las tribulaciones presentes y que son principalmente: 1.º dar de comer todos los días un potaje a cerca de 15.000 pobres, tanto vergonzantes como refugiados;…
CartaTexto de San VicenteTomo IV21 de junio de 1652página PDF 384
de comer y los ejercitemos en las cosas que tienen que saber y practicar 8. Así es como quiere Dios que podamos participar en tantas y tan santas empresas. Las pobres hijas de la Caridad todavía participan más que nosotros en la asistencia corporal de los pobres. Hacen y distribuyen todos los días la comida en casa de la señorita Le Gras a 1.300 pobres vergonzantes, y en el barrio de Saint-Denis a 800 refugiados; solamente en la…
CartaTexto de San VicenteTomo IV23 de junio de 1652página PDF 385
Me han dicho que hay muchos enfermos en Val de Puiseau y que en la actualidad ese lugar es el que necesita más ayuda; esto me hace redoblar mis oraciones a Dios, para que las ponga pronto en condiciones de ir a verlos y consolarlos; les ruego, hermanas, que hagan todo lo posible por ponerse bien. La señorita Le Gras les manda para ello unos jarabes y medicinas, y yo le ruego a la pobre viuda del señor…
CartaTexto de San VicenteTomo IV31 de agosto de 1652página PDF 437
Le diré sin embargo que es muy de temer que no se encuentre nada que le venga bien por ahora, por culpa de las calamidades de estos tiempos, que obligan a todo el mundo a descargarse de responsabilidades; y los que se entregan a la asistencia del prójimo orientan todas sus preocupaciones y limosnas a sacar al pobre pueblo de los brazos de la muerte y a las jóvenes a las ocasiones de pecar; pues a esto es…
CartaTexto de San VicenteTomo V6 de noviembre de 1653p. 43
1753 [1678,V ,43-44] A LUIS CHAMPION, SUPERIOR DE MONTMIRAIL 6 de noviembre de 1653 Sería una pena que se viera usted obligado a recoger el grano de la finca de la Chaussée, ya que esas pobres gentes están demasiado afligidas para que se les aflija más aún... Comprendo muy bien que es muy de temer, como usted dice, que al dar asilo en su casa a tantos refugiados, pronto se verán ustedes saqueados por los soldados. Pero sería…
Repeticion OracionTexto de San VicenteTomo XI-A17 DE JUNIO DE 1657página PDF 263
Dios pide nuestra buena voluntad, una buena y verdadera disposición para abrazar todas las ocasiones de servirle, aunque sea con peligro de nuestra vida, de tener y avivar en nosotros ese deseo del martirio, que a veces le agrada a Dios lo mismo que si lo hubiéramos sufrido realmente. De hecho vemos cómo la Iglesia tiene tan alto concepto de este deseo que considera como mártires a los que han sido desterrados por causa de su fe y…